Mamás de Perú Fukuoka Club adelantaron la celebración del Día de la Madre, con un amical almuerzo en compañía de Carmen Tomita, presidenta del Comité de Damas, y el ingeniero Pedro Isayama, presidente de Fukuoka.
«En este día tan especial, nos reunimos para celebrar a nuestras madres fukuokanas, que con su gran ejemplo de esfuerzo y dedicación hicieron que estuviéramos en este mundo», reflexionó Tomita.
Subrayó que a una madre no le importa la adversidad cuando se trata de sacar adelante a sus hijos. «A una mujer no le hace falta fuerza ni valentía cuando se trata de defender a sus hijos, ellas son capaces de todos por verlos felices y protegidos», precisó.
Afirmó que así son las madres, porque su amor no conoce límites ni dificultades cuando se trata de los suyos. «El mundo sigue hacia adelante, los hijos crecen y parten de casa, pero la madre siempre los lleva en su corazón. Aun cuando una madre se va para siempre de este mundo cuidan de nosotros desde el cielo, observándonos con cariño y cuidándonos de todos los peligros», dijo.
«No podemos olvidarnos de las mujeres que a pesar de que no trajeron al mundo a un hijo se comportaron como verdaderas mamás y siempre se brindaron al máximo para darles lo mejor, en especial ese amor capaz de transformar cualquier corazón», acentuó.
Señaló que tampoco hay que olvidarse de aquellas mujeres que se convirtieron en madres de sus nietos y que los educaron y quisieron más que a sus propios hijos. Elogió que todas las mamás son mujeres únicas e incomparables, «llevan en su alma parte de nuestra vida, todas las mujeres que son madres merecen ser llamadas ángeles del cielo».
Asimismo, expresó el profundo agradecimiento de las damas fukuokanas a las cooperativas Pacífico y Aelucoop «por su valiosa donación que realza nuestra actividad».
Luego del almuerzo, las damas fukuokanas fueron premiadas con muchos regalos.