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Colectividad: ¿todo se está pareciendo a lo que dijo Ogata?

Por Christian Hiyane Yzena

Que se sepa, nunca alguien que esté relacionado con la colectividad peruano-japonesa se había referido al expresidente Alberto Fujimori en cualquiera de sus formas. Desde las épocas en que cayó en desgracia, pasando por las interminables etapas de los juicios o las condenas, a las instituciones nikkei locales les ha ido muy bien silenciar lo que piensan sobre la suerte de AFF, casi casi como cumpliendo con el ritual de una de las opciones de las encuestas de opinión de siempre: No sabe, No opina.

Pero esta semana, esta especie de moratoria sujeta al libre pensamiento dejó sus cuarteles de invierno y el universo del panorama, al menos dentro de la coyuntura nikkei, sucumbió frente a lo que el presidente de la Nippon Foundation, el japonés Takeju Ogata, expresó durante la colocación de la primera piedra para la ampliación de la Casa de Reposo Emmanuel. «Yo quiero pedir a las autoridades de hoy en día que lo liberen (a Fujimori) lo más pronto posible».

La opinión de Ogata es en realidad personal, y la hace desde una perspectiva cuasi abierta a todos: que la lance en una ceremonia religiosa de bendición y frente a autoridades de la colectividad no merma en absoluto el nivel del efecto que se quiso conseguir. Existe además una apreciación que se apoya en el background de alguien a quien Ogata ha tenido la oportunidad de conocer en el mismo Japón, cuando entonces ejercía la presidencia de la República.

«Conozco al expresidente (y) ha sido una persona muy correcta, de repente pueden haber por algunos motivos por los que se encuentra en la situación en que está hoy, creo que todo el tiempo que está sin libertad ya pagó más de lo debido», subrayó, mientras desestimaba las opiniones tergiversadas de aquellos que discutían los logros que consiguió durante sus años de gobierno.

Al presidente de la Nippon no le faltó decir nada más, pero su objetivo era claro: que sepa la colectividad -y por qué no, el país entero- que la parte empresarial japonesa está al tanto de lo que viene ocurriendo con AFF, incluida la maraña de errores propias de un sistema judicial como el nuestro, que se están convirtiendo en plazos de tiempo demasiado largos. Y eso, en una persona con los problemas de salud que tiene Fujimori, puede ser fatal.

Ogata adelanta una opinión que encierra aparentemente lo mismo que las principales autoridades de la colectividad no se atreven a decir, no se sabe por qué razón. Pero aplaudir desde la tribuna un clamor que se está empezando a parecer a una demanda es sencillamente cobarde. ¿O qué institución de la colectividad es la más indicada para dejar en claro lo que piensa de un asunto doméstico? Político, al fin y al cabo.

Como era natural, Keiko agradeció el gesto de Ogata más emparentado con lo difícil que se le está haciendo a la familia Fujimori enfrentar cada nuevo día de la mano con un viejo sufrimiento. Hay un mensaje de esperanza al fin y al cabo de aliento, para seguir con este duro momento.

Pero ambas opiniones encierran en realidad algo que tiene que definirse de una buena vez para evitar el status quo. Es decir, todo comienza a verse a través del tiempo, de las horas, días y meses que le está tomando al presidente Ollanta Humala optar por una decisión políticamente capitalizable por donde se le mire.