Murose Kazumi nació el 26 de diciembre de 1950, en Tokio. Estudió el arte de la laca Urushi con su padre, Shunji Murose, y con Yoshikuni Taguchi y Gonroku Matsuda.
Primero fue aceptado en el arte tradicional de artesanía, exposición en 1975, en Japón.
Es un artista comprometido con la conservación y restauración de un tesoro nacional, como es el caso de la técnica clásica Ume-maki-e-Bako, caja con diseño de la flor de ciruelo, y la producción de una réplica del Kingin-desono-Karatachi, espada laqueada de la casa del tesoro desde 1980.
En el 2008 fue designado Tesoro Nacional Viviente de Japón en el campo de maki-e laca, a la temprana edad de cincuenta y ocho años.
La combinación de técnicas tradicionales y la novedad estética producen obras que hablan de la tremenda historia del pueblo japonés de trabajar en la laca. Lo sorprendente de la artesanía es que incluye el arte en su interior, no es la búsqueda del arte por el arte.
Los finos detalles son una característica importante de la artesanía japonesa.
De China a Japón
La laca es la savia de un árbol conocido como Rhus Vernicifera. La primera laca japonesa conocida se remonta al siglo séptimo, pero no fue hasta el siglo 14 y 15 que las obras de laca japonesa se convirtieron en mucho más decorativas. Para entonces ya había perfeccionado y creado técnicas excepcionales.
El arte de la laca japonesa Urushi
El barniz se obtiene del refinamiento de la resina del árbol Urushi no Ki.
Se utiliza para revistir objetos muy variados, de distintos materiales (madera, bambú, mimbre, papel, cuero, hasta en plásticos en la actualidad).
Una vez aplicadas distintas capas de laca sobre el objeto, se forma una cobertura que le confieren distintas cualidades.
Maki-e es una técnica de Urushi, que es rociar el barniz con polvo metálico en una caja de oro, con el fin de resaltar los contornos.