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Ciudadanos capaces, Estado competente

Por Christian Hiyane Yzena

Luis Barboza Mujica, ejecutivo de negocios de la Cámara de Comercio de Lima lo dice sin medias tintas: «todavía no hemos tenido ninguna rueda de negocios con el Japón. Lo hemos hecho con Taiwán, China que fue muy importante y dentro de unos días con Corea. Ojalá pronto lo hagamos con los japoneses».

Lo dicho por Barboza no hace sino confirmar una verdad de Perogrullo: aún falta que los empresarios privados nipones se interesen por lo que el Perú les puede ofrecer. No necesariamente desde el lado público, donde en varias oportunidades hemos destacado la participación del Estado japonés a través de desembolsos y préstamos destinados a combatir la pobreza  y mejorar la calidad de vida de los sectores más deprimidos del país, sino desde el sector privado.

Por eso merece subrayarse lo que Perú Shimpo publicó hace algunos días, sobre el interés de países asiáticos en participar de varios proyectos de Asociación Público Privada (APP), según contó el director ejecutivo de la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (Proinversión), Javier Illescas. Se supo que Japón quiere invertir en el sector energético.

La labor que le corresponde al Estado para promocionar no sólo nuestros productos manufacturados sino dar muestras claras de confianza y seguridad jurídica a quiénes quieran invertir en el país no es fácil. Si bien en los últimos años el apoyo en nuestras legaciones y sedes consulares al sector exportador ha crecido, la responsabilidad por venderle al mundo la marca «Perú» es parte de todo un sistema que tiene que ver con lo que el Ejecutivo y las autoridades competentes vienen realizando.

Cada feria, exposición, road show; desde el lado de las autoridades y cada liga deportiva, campeonato, kermese o actividad pro fondos desde la parte de los conciudadanos que residen en otro territorio, son parte fundamental de una campaña de promoción de un país. No la hace sino su gente y es necesario que el Estado sepa promocionar bien lo que le ofrece al mundo. Darle un valor agregado bajo canales que normalmente los ciudadanos de a pie no manejamos.

En las últimas semanas, ha crecido el interés del exterior por invertir en sectores estratégicos, en vías de comunicación, electricidad, etc. Lo ideal es que logremos exportar lo que las manos peruanas hacen como parte de una dinámica que aliente el empleo y el crecimiento del sector industrial. Que se sepa, muchos países del primer mundo no quieren más empleados porque mantener esa mano de obra es cara. De allí el establecimiento de filiales en lugares en las que contratar a un trabajador le resulte menos oneroso.

El ingreso promedio de un empleado local si bien ha mejorado en los últimos años, dista mucho del salario que percibe un trabajador europeo o asiático. Esa oferta debería ser aprovechada por nuestro país, tomando en cuenta la calidad del producto o bien final que le ofrece al mundo. Un empleado que tenga trabajo pero también que ajuste su productividad a los estándares del mercado mundial, debería ser nuestro principal objetivo.