Detrás de las imponentes puertas de ingreso a la Feria Perú Gift Show 2013 que reunió a cientos de empresarios peruanos y mypes en textilería, tejidos, vestidos, accesorios y maquinaria industrial, aunque importada de China, se entretejen historias que nos dejan una enseñanza: el pequeño productor peruano quiere salir adelante pero les falta apoyo oficial.
Después del Perú Gift, el Centro de Convenciones del Jockey albergó del 10 y hasta el 12 de abril un evento más: el Perú Moda. Un recorrido por los stand nos remiten a un crecimiento sostenido del empresariado peruano en productos diversificados de textilería. Pero también están los pequeños productores de utilitarios hechos de manera artesanal.
Son éstos los que tienen las cosas claras por lo que al mismo tiempo saben perfectamente cuáles son sus debilidades. Japón se presenta como un mercado de enormes posibilidades pero necesitan muchas cosas. Inés Callañaupa Quillahuamán es una cusqueña que lleva adelante la organización de mujeres de las comunidades de Chincheros \"Awana Llaqta\" (Pueblo que trabaja).
En sus mostradores tiene carteras, bolsos, hechos en base a alpaca y teñidos de manera natural, es decir, con ingredientes naturales; desde flores, insectos, plantas. Se trata de un producto netamente ecológico. Dice que lo único que exporta al Japón es la fibra de alpaca. Pero no lo hace de manera directa, obviamente la inversión que se necesita debe ser cuantiosa.
La fibra llega a un tercero que es quien se encarga de enviarla a la isla. Lo que hace que pierdan competitividad. Pero los demás productos si no se pueden exportar. Y Callañaupa afirma que necesita tener contactos en Tokio. Es por el momento la principal dificultad que tiene para sacar la mercadería de Awana Llaqta al exterior.
Promperú hace bastante, agrega, pero hasta cierto punto. Promociona aunque también les cobra la mitad del alquiler del stand. Viniendo del Estado, es bastante. Pero la idea de un estado asistencialista parece estar cambiando. Quieren volar con sus propias alas pero les falta algo que es clave: contactos. Una pena.
Más allá están unidos, pegados unos a otros, varios stand de Ayacucho. Entre ellos, La Casa del Retablo. Un majestuoso retablo de Sarhuas, un nacimiento andino de yeso, cerámica y madera, escenifica la llegada al mundo del Niño Jesús, pero están reemplazados por personajes ataviados de prendas andinas.
Este retablo tiene un valor de 2500 soles y tomó un mes producirlo. Uno de los artífices de este negocio familiar es el ayacuchano Silvestre Ataucusi quien está acompañado de su esposa Nicolaza, pero quien brinda detalles del producto, ayudada por la historia es una de sus hijas. Ella lleva también la parte del marketing.
Pero Ataucusi también estaría encantado de exportar su talento a través de los utilitarios que produce al Japón. Ya lo hace a México. Pero quiere apuntar más alto. Salir a otro continente. ¿Qué necesita? Implementar un estudio de mercado para definir los gustos de sus potenciales clientes. En épocas de globalización, tal vez el Retablo pueda sostener a lindos japonesitos con kimonos enmarcados en un ligero retablo como soporte.
Más allá están las señoras del Valle de Colca con productos locales extraordinarios. Imaginamos que las necesidades deben ser las mismas. Oportunidades de negocio truncadas sabe dios por cuánto tiempo más.