Por Álvaro Ito
Karen Mai Tokashiki Zakimi se consagró como la ganadora absoluta del programa Rojo Fama Contrafama en género de baile. La joven de 20 años cuenta que quiere seguir creciendo y agradece al público que confió en ella.
¿Cómo ingresó al mundo del arte?
Yo nací en Kawasaki, Japón, y a los tres años vine con toda mi familia por los estudios de mi hermano. Luego entré a La Unión y siempre tuve el interés por el arte. Tocaba taiko y empecé con el ballet. Hasta que acabé colegio y ya luego empecé a tener interés por otros tipos de danza, lo que es más moderno como hip hop, urbano, contemporáneo y he ido estudiando más.
¿Cómo desarrolló lo del baile?
Siempre fui bailarina clásica de ballet, pero siempre quise ser una bailarina completa, porque si bailas un sólo estilo no te sirve mucho. Así es que fui a la Escuela D1 a tomar clases y me gustó.
¿Cómo llegó a ese lugar?
Porque conocía a Vania Masias, quien primero había sido bailarina de ballet en la compañía donde yo estoy. Ella, al retirarse, había abierto su academia de baile.
¿Quién es su modelo a seguir?
De hecho que uno de ellos es Vania, porque aparte de ser una gran bailarina, tuvo la idea de hacer proyecto social. Otro de ellos es el proyecto de Ángeles, D1, que recoge chicos de la calle y los forma.
¿Y de Japón?
No he conocido a ningún bailarín. Me gustaría ir para ver cómo es la movida del hip hop. Aprender de la moda allá.
ROJO FAMA CONTRAFAMA
¿Cómo llegó al casting del programa?
Me llevó un amigo. Me animó porque al inicio no sabía si ir… estaba ocupada con muchas cosas. Debo afirmar que no tuve tiempo para prepararme, pero, gracias a Dios, pasé.
¿Nunca soñó con pasar?
No, aparte que yo había visto el programa Rojo de Chile, y cuando me enteré que venían, dije ¡wow! Luego de pasar el casting, pensaba: «Estoy en Rojo, el programa que yo veía».
¿La apoyaron bastante dentro del programa?
De todas maneras. Al comienzo me costaba bastante hablar, temía que me preguntaran cosas, pero con el tiempo lo fui superando.
¿Cómo llegó a ese cambio en su cabello?
Por el programa. Una semana antes de salir al aire tuvimos una reunión con el productor Ricardo Moran. Él pidió un cambio de look a cada participante, aunque no todos cumplieron. Por ahí se hicieron algo suave, el mío fue el más notorio. Yo me atreví y me gustó.
En su casa le dicen Mai, pero en la calle es Karen.
Para Perú soy Karen Tokashiki, pero mis amigos de colegio y mi familia me llaman Mai. También simplemente puedo ser la China, como en el programa.
¿Cómo era su rutina cuando estaba en el programa?
Me levantaba a las 9 de la mañana para ensayar de 10 a 1 p.m. en el canal. De 1 a 2 p.m. almorzaba, para luego seguir ensayando como hasta las 6 p.m. De 6 a 8 p.m. hay un ensayo general del mismo día y luego, desde las 8 p.m. salía al aire en el programa.
El problema era que durante el día ensayabas números para el siguiente día, por lo que siempre estaba adelantado. Por eso era difícil retener tanta coreografía. Era muy fuerte.
¿Cuánto tiempo más se quedaba luego del programa?
A veces nos quedábamos una hora ensayando, y los fines de semana también. Si el canal estaba cerrado teníamos que buscar otro lugar para poder ensayar. Aparte venía lo del reality, en el que te perseguía y te pedían grabarte hablando esto y lo otro, y te quitaban el tiempo. Estaba muy ocupada.
¿Qué dijo su familia al verla en la televisión?
Primero me dijeron mucho por lo del cabello (risas). Muchos familiares se sorprendieron porque nunca antes me habían visto bailar. Me felicitaron bastante, me dijeron que estaban orgullosos. Me alegra bastante que mi obaachan, a quien no veo mucho, haya estado pendiente cada día. Y mi ojiichan también. Hasta mi papá, que está en Japón, vio cada presentación y me escribía.
Dijo que la música de Okinawa le recordaba a su ojiichan.
A mi ojiichan, por parte de papá, no lo veía mucho tampoco porque vivía lejos y cuando íbamos a las reuniones familiares veía que a él le encantaba la música de Okinawa. Por eso que me trae recuerdos. El Kariyushi no yoru se la dedico a él y a toda la colectividad nikkei, que merece un lugar en el país.
¿Cómo surgió lo de bailar Kariyushi no yoru?
En la final te daban la opción de decidir lo que quieras bailar. Lo normal era elegir lo que uno más domina, y lo mío es el ballet, pero yo quise hacer algo diferente y contar algo sobre mí.
Tengo el honor compartir dos culturas, así que me lancé. Fue arriesgado de repente, porque el jurado no sabía lo que era, pero lo hice.
Ahora que terminó Rojo, ¿qué sigue?
Aún estoy viendo. La verdad es que salir de la rutina de tres meses en el canal me hace sentir rara de hecho. Por el momento estoy tomando clases de baile de danza contemporánea y voy a empezar con ballet también. Quiero seguir creciendo en varios estilos. Si es posible, viajar para aprender más, y luego venir y enseñar para compartir.
Además, me gustaría aprender a cantar. Siempre quise cantar y tocar algún instrumento.
¿Qué es ser nikkei?
Estoy agradecida por tener la oportunidad de saber dos culturas, tenerlas en mí. Es un orgullo ser parte de una colectividad, un grupo bien unido. Es bueno recordar siempre de dónde venimos y agradecer al país que nos acogió. Yo soy feliz.
¿Qué le dice al público que la apoyó hasta el final?
La verdad, les debo un montón. ¡Arigato! Muchas gracias porque se han dado el tiempo de verme en televisión y han confiado en mi talento. Y yo me voy a seguir esforzando. Ya acabó Rojo, pero continuaré creciendo y aprendiendo más.
¿Cómo definiría su vivencia en Rojo en una palabra?
Única, experiencia única de verdad. Incluyendo lo increíble que fue, lo difícil, la lucha de cada día y la mucha amistad que tuve y el llanto de algunos días. Simplemente me pasó de todo en estos tres meses.