Por Grace Gálvez Núñez
«La filosofía busca poner en evidencia dogmas, prejuicios y creencias que se nos quieren imponer», expresa el profesor Roberto Katayama Omura, doctor en Filosofía, con un posdoctorado en Historia obtenido en la Universidad de Notredame, Indiana, Estados Unidos.
Nacido en Miraflores el 28 de diciembre de 1976, es descendiente Kumamoto (por la parte paterna) y de Miyagi (por la parte materna).
En esta entrevista, aborda algunos temas de actualidad nacional desde la perspectiva filosófica.
¿Qué opina de su profesión?
Pienso que la filosofía es el arte del desenmascaramiento; es decir, tratar de poner en evidencia dogmas, prejuicios y creencias que se nos quieren imponer. Nos tratan de vender la verdad con mayúscula, cuando en realidad son simplemente perspectivas.
¿La filosofía es importante para el ser humano?
Es un tema bastante complicado. Pienso que una persona que no estudia Ingeniería, se puede beneficiar de la labor del ingeniero, por ejemplo, yo no puedo saber nada de la Ingeniería Civil, pero puedo vivir en una casa gracias a ella; pero en el caso de la filosofía, para poder sacarle algún provecho pienso que tenemos que filosofar, o sea no hay beneficio de una tercera persona.
¿En qué nos ayuda? Nos cura de los dogmatismos, de las certezas absolutas, nos hace ver las cosas en perspectiva. Como decía Bertrand Russell, famoso filósofo del siglo XX, pienso que la filosofía no es tan importante por las respuestas que da, sino por las dudas que nos suscita.
¿Filosofa las personas?
Diría que todas las personas piensan, pero pocos pensamos en por qué pensamos así y cuál es el fundamento de nuestras creencias. La filosofía nos ayuda en ello. Nuestra conducta depende de nuestras creencias, pero muy pocos reflexionamos sobre nuestras creencias.
¿Un filósofo está preparado para explicar o entender los problemas contemporáneos de la sociedad?
En parte sí y en parte no, porque hay aspectos técnicos que un filósofo no maneja. Por ejemplo, para temas de crisis financiera es mejor recurrir a un economista. La filosofía más que solucionarnos el problema, nos ayudaría a una perspectiva diferente del problema, como en temas de clonación, bioética, aborto terapéutico, la filosofía nos permite verlos en perspectiva.
Por ejemplo, se dice que la única solución a la crisis económica mundial es radicalizar el libre mercado, pero en realidad los orígenes de la crisis están en esa ideología del libre mercado. Entonces se nos dice que no es ideología sino realidad, cuando en realidad vemos que es un pensamiento más, una forma más de ver las cosas.
¿Cómo explicaría, por ejemplo, los conflictos sociales producidos por la explotación minera?
Eso tiene que ver con el tema de ética y responsabilidad social empresarial. Durante siglos de conquistas, la minería lo que ha hecho es expropiar y contaminar. Además, desde que Perú se convirtió en una democracia formal, en la práctica no se da, porque las formas de vida son formas premodernas, siempre hay una separación entre Estado y sociedad, y libre empresa y lo que se da en la realidad. ¿Por qué hay mucha gente que está resentida con el Estado? Porque nunca ve al estado, y los agitadores se aprovechan de ese resentimiento para canalizarlo.
¿Cómo abordaría este problema la filosofía?
Lo que se tendría que ver en primer lugar son las formas subyacentes de vida de los pobladores, la actitud que nosotros tenemos en nuestras creencias y cómo estas se manifiestan en nuestras formas de vida. Si no comprendemos eso, el conflicto no se va a solucionar.
Marx dijo: «Los filósofos sólo han interpretado el mundo, se trata de transformarlo».
Él asume que la filosofía tiene un papel como en las ciencias sociales: descubrir las supuestas leyes subyacentes al desarrollo social y aplicarlas. Digamos que si no hubiera existido Marx, el capitalismo no se hubiera reinventado, y si el capitalismo de la época de Marx hubiera seguido vigente, hubiera colapsado, pero en realidad el capitalismo se reinventó, entonces la filosofía marxista no se adaptó a ese tipo de capitalismo. El quiebre es Estado de Bienestar, propuesto por Keynes, donde ya el capitalismo no ve solamente su ganancia, sino también el contexto y apoyar a los demás. Es lo que se ve ahora con el tema de la responsabilidad social empresarial: yo gano como empresa, pero el empleado también gana y el entorno también. Esto no estaba en los análisis marxistas.
¿Y el pensamiento filosófico de Augusto Salazar Bondy sigue vigente?
En parte sí y en parte no. El pensar filosófico no es sólo sentarse a pensar en las musarañas, sino hay que conocer un poco el contexto social e histórico en el cual se piensa. Y en ese sentido, el mundo del siglo XXI es distinto al mundo en el cual pensó Salazar Bondy. Para comenzar no estamos en un mundo bipolar, diría ahora estamos en un mundo multipolar. Además, el principal problema no es la Guerra Fría, sino el terrorismo internacional. Ya no hay muchos estados de bienestar, sino una expansión de mercado. En esos puntos tendríamos que actualizarlos.
¿Cómo definiría al Perú?
Como pluricultural, multilingüe, multiétnico, no es un estado-nación clásico. Ya lo señalaba Monteagudo, el famoso ministro de Marina de San martín, cuando se oponía a la República, pues decía que con razas que se odian y se detestan, con divisiones raciales, con un pueblo que no está homogéneo, no se puede instalar una República, pero la República se instauró y esas son las consecuencias que se están viviendo.
Igual Bolívar, que buscaba una identidad clara y distinta, ya lo dijo en su famosa carta de Jamaica: no sabemos lo que somos. En realidad, no somos algo determinado, quizá para bien porque vamos acorde con la globalización, la interculturalidad y la multiculturalidad.