Por Grace Gálvez Núñez
Jaime Higa está en contra de los prejuicios y a favor de la conciliación. Él considera que Perú se consolidará como país, cuando se acabe la discriminación y cuando logremos unir modernidad con tradición, para lo cual pone como ejemplo a Japón, el país de sus antepasados. Sus ideales claramente están puestos en práctica en sus cuadros.
¿De dónde provienen sus ascendientes?
Mi papá vino de Okinawa, pero yo he nacido acá y culturalmente soy superperuano. Mi mamá nació acá y sus padres nacieron en Japón. En casa era una mezcla de costumbres, entre peruanas y japonesas. Hay una influencia, pero ya con el tiempo como que se va perdiendo.
Estudié japonés en primaria —porque estuve en el colegio José Gálvez del Callao— pero como no lo uso mucho, ya no me acuerdo.
¿Ha viajado a Japón?
No, pero sería maravilloso. Mis hermanos han ido a trabajar, pero en mi caso no es mi idea viajar para trabajar, para pintar sí. Me gustaría ir de paseo a conocer las fuentes, ir a Kioto que es la antigua capital, tiene todos estos templos y debe ser maravillosa toda esta cultura antigua de Japón.
¿Qué visión tiene de la cultura japonesa?
En cierta forma es como la peruana. Ellos tienen un gran legado ancestral como nosotros, pero ellos han desarrollado mucho la tecnología, es un país superglobalizado, tiene una rutina y un ritmo de vida muy rápido, por lo cual es difícil conciliar esto con la tradición.
Creo que pese a todo, Japón, al igual que nosotros, trata de conciliar esos dos mundos. Lo ideal es llegar a un equilibrio en que no perdamos de vista nuestro pasado y conciliarlo con este mundo moderno de la computadora y el tren eléctrico.
En Japón sí llegan a reconocer y cuidar toda esa tradición. Creo que ese es un punto importante de la pintura: mantener la tradición y ser moderno. Ese es uno de los retos que Japón ha afrontado y creo que ha logrado superarnos, porque por ejemplo en Lima todavía no sabemos qué hacer con el tema de las huacas, no sabemos cómo recuperarlas, qué uso darles, es algo que todavía está en discusión.
¿Por qué hay tantos nikkeis dedicados al arte?
Creo que hay una predisposición, al menos tú ves en la colectividad peruano-japonesa que hay muchos pintores, diseñadores y escultores, digamos que lo visual está muy desarrollado.
No sé si es una cosa genética, pero puede ser algo educativo, porque de alguna manera nosotros hemos recibido cierto tipo de educación que nos ha predispuesto a todo lo que es lo más visual.
¿Se define como artista nikkei?
Los nikkeis somos una mezcla de lo que trajeron nuestros antepasados y la cultura peruana, lo cual es algo irrenunciable, te va a marcar. Tú viajas a Japón, pero no eres japonés. Mis hermanos que han viajado no son vistos como japoneses, culturalmente tienen otros códigos.
¿Le ha sido difícil conciliar su lado japonés con el peruano?
Creo que lo contradictorio cuesta más trabajo. Siento que a mí me ha costado mucho conciliar ese universo oriental japonés con ciertos códigos y también con la sociedad peruana.
Yo tenía cierto tipo de educación en mi casa, pero el colegio o la calle eran otros códigos. Yo veía que dentro de mi casa eran ciertas leyes y afuera, otras. Eso a veces producía ciertos choques y contradicciones, pero finalmente creo que cuando tú concilias más universos diferentes, enriqueces más tu vida.
¿Qué es lo que le gusta del Perú?
Me parece maravilloso que existan mestizos, negros, blancos, cholos, orientales como nosotros. Creo que conciliar todos esos segmentos culturales, todos esos aportes culturales, mezclarlos fusionarlos y que se consoliden es lo más maravilloso que puede haber.
¿Se ha logrado?
Creo que todavía nos falta. Existen cosas como el racismo, por ejemplo, que todavía no permite que la sociedad se desarrolle cabalmente. Sin embargo, poco a poco se va logrando con la cocina por ejemplo, que está tan de moda. Existe comida nikkei, comida de la sierra… cuando uno comienza apreciar esa variedad, no ves la comida, sino a la gente que la prepara y la zona. Eso también tienes que querer.
Creo que en ese sentido, cuando sintamos menos prejuicios, la cultura peruana se consolidará mucho más. No sólo debe haber una Marca Perú, sino una marca interna para que nosotros nos sintamos identificados con el país, con tu vecino, con todos con quienes nos toca vivir. Mientras menos prejuicios tengamos, vamos a ser culturalmente más fuertes. Los prejuicios son un obstáculo.
Usted pone en práctica esto conciliación en su pintura. He visto cuadros suyos con la imagen de César Vallejo en medio de colores fosforescentes típicos de carteles chicha.
Así es, incluso los he metido con cartoons, con Winnie Pooh, porque es lo que yo veo. También tengo un Vallejo que tiene una frazada andina atrás. Si bien es cierto Vallejo es uno de nuestros poetas más importantes y la imagen que uso es una imagen icónica, también es cierto que esa imagen está supeditada a una realidad que va cambiando. El Perú que vivió Vallejo no es el mismo y ahora es chicha, superurbano, tiene otras connotaciones.
También la idea es ver cómo a esa imagen, cambiándole el fondo, puede sobrevivir. Mi tendencia es mezclar, tener nuevas sensaciones, como hacer una especie de laboratorio en el que yo mezclo imágenes y cada imagen tiene su significado, pero para conseguir otros impactos visuales.
BRUNO GALLERY
Galería de arte de Haime Higa, que además cuenta con una pequeña tienda donde se ofrecen obras de artistas jóvenes, libros, discos y ropa de diseñadores peruanos independientes.
Dirección: calle Francia 565, Miraflores
Horario: de lunes a sábado de 12 a 8 p.m.
Teléfono: 2418806