Por Rubén Kanagusuku
La campeona del Concurso Nacional de Marinera 2013 en la categoría infantil, Cristina Miyagusuku, nos comenta cómo se inició en el baile emblema del Perú y su experiencia en Trujillo en enero pasado, al consagrarse ganadora del concurso que reúne a los mejores bailarines de marinera del Perú y del extranjero.
¿Qué edad tienes?
Catorce años. Empecé a bailar marinera a los siete años.
¿En qué academia?
En el taller «Todas las sangres». En realidad mi papá quería que practique todos los años algo nuevo, entonces me inscribió en la marinera. Empezó como un hobby, pero ahora la marinera ya es parte de mi vida.
¿En qué colegio estudias?
En el Abrahan Lincoln.
¿Recuerdas tu primera participación en un campeonato?
Sí, mi profesora le dijo a mi mamá, cuando yo tenía un mes recién practicando, que iba a haber un concurso y quería que concursara. Mi mamá se quedó en shock pues era mi primer concurso. Yo también estaba nerviosa porque ni siquiera sabía bien la marinera y mi profesora me dijo: «Tienes que concursar». El lugar quedaba muy lejos. El concurso se llamaba «Virgen de la puerta».
¿Admiras a algún cultor de la marinera en el Perú?
A mi profesora definitivamente: Marita Medina, ella es mi única profesora y todos mis recursos los he aprendido de ella. Hay varios chicos que tienen miles de profesores, como cinco. Yo sólo tengo una. Hay también muchos profesores hombres que bailan bien bonito, pero me tengo que centrar en las mujeres porque tengo que ver lo que ellas hacen, el zapateo, los quiebres, la falda y todo eso.
¿Has ido a otros países?
Sí, gracias a la marinera. En el 2007 fui a México y este año me voy a Suiza en junio.
¿Cómo fue la experiencia en Trujillo?
Estuvimos ensayando todo un mes con mi pareja (Álvaro Carrillo) que es del Cusco, todos los días de la semana de lunes a sábado, dos horas al día. Los ensayos eran agotadores con el sol y el calor aquí en Lima. Cuando llegamos a Trujillo también ensayamos con mi profesora.
¿Y durante el campeonato?
Me sentí bien nerviosa. Los nervios te vienen encima, sientes que todo el mundo en el coliseo te está mirando cuando entras a bailar. En mi caso, como que me nublo y sólo me centro en el baile. Fue una semana el concurso y yo bailé tres días, hasta el domingo que fue la final.
¿Alguna anécdota en el campeonato?
Terminé de bailar, me anunciaron ganadora, fui a buscar a mi mamá y me dijeron que se había desmayado y que se la estaban llevando a la clínica. Me asombré. Estaba bien, pero parece que los nervios y la presión. Mi papá también fue (a la clínica), todo el mundo se había enterado menos yo. Cuando la vi, me abrazó y me felicitó junto con todo los chicos del taller.
¿Qué planes tienes para el futuro?
Pienso estudiar arquitectura o diseño de interiores y también piensa abrir una academia para enseñar marinera como un recurso aparte.
Déjenos un mensaje por el Día de la Amistad Peruano Japonesa.
La amistad no es algo pasajero y fortalece bastante. Por ejemplo, hay muchos nikkeis que bailan marinera y gracias a ella es que nos hemos unido más.
Y a los lectores de Perú Shimpo…
Que se animen a practicar la marinera, pues una vez que se animen, al final no van a querer dejarla.