En Japón hoy se celebra el ohigan, día del equinoccio primaveral, es una ocasión especial para conmemorar a los antepasados. Durante la semana del equinoccio de la primavera, las tumbas de los progenitores son visitados por los parientes más cercanos. La palabra Ohigan (los ritos que se hacen) simboliza «la otra orilla del río», que en el budismo representa el paraíso. En el Perú, de acuerdo a la diferencia de 14 horas, el Ohigan cae el 21 de marzo.
Ohigan viene de la palabra en sánscrito budista Paramita, que significa perfección.
«El Ohigan es el equinoccio de la primavera en el mes de marzo y el Obon es el equinoccio del otoño en el mes de setiembre», explica la venerable Jisen Oshiro, integrante de la Comunidad Zen Sotoshu Perú.
Da a conocer que el domingo 31, Cañete y el templo budista Jionji serán los escenarios para la romería y Ohigan en memoria de los inmigrantes japoneses.
Específicamente en la Comunidad Zen Sotoshu, la festividad de Ohigan fue a mediados de marzo, de esta manera la venerable Oshiro honró la memoria y el alma de los ancestros el viernes 15, en el templo Zui Hoji, en Miraflores.
Precisa que el Ohigan se celebra en un solo día. Se inicia elevando Sutra budista (Okyo), se colocan el incienso, porque es la purificación; las flores y la vela.
«Generalmente se reune toda la familia para recordar a los seres queridos. En el butsudan (hogares budistas) se pone la ofrenda de alimentos secos y húmedos, mochi, manju, arroz, y misoshiru. Los alimentos húmedos consisten en las frutas, un vaso con agua y ocha», señala.
Aclara que en la misma ofrenda que se hacía en casa ante el butsudan, por el incremento de ihai, tablillas mortuorias, las familias nikkeis ahora lo hacen en el templo Zui Hoji, cuando se efectúa la ceremonia del día del equinoccio primaveral.
IHAI TOME
Venerable Oshiro asegura que la Comunidad Zen Sotoshu nunca esperó recibir ihai en el templo budista que ella dirige. «Nosotros pesamos que las familias nikkei continuarían llevando los ihai a Cañete, sin embargo, algunas personas nos pidieron que recibamos aquí las tablillas y la primera familia que trajo las tablillas fue Tome. Nos explicaron que lo trajeron de Cañete, porque era un tanto lejos para ir hasta allá, fue de esta manera que han ido aumentando la cantidad de los ihai».
En el templo Zui Hoji las tablillas ocupan el primer lugar, en lo que es el espacio. El mayor número pertenecen a familias nikkeis procedentes de la prefectura de Okinawa. Lo que más llama la atención son cuatro ihai con nombres y apellidos de peruanos, que no son descendientes de japoneses. Es una clara muestra que la Comunidad Zen Sotoshu está abierto para la comunidad en general.
Si continúa el crecimiento de la cantidad de ihai, venerable Jisen Oshiro afirma que necesitarán disponer de un templo budista mucho más grande de lo que es ahora. Serán las familias nikkeis quienes decidirán dónde colocarán las tablillas de sus antepasados.