Perú Kumamoto Kenjinkai, que preside Edgar Araki Yusa, develó la fotografía de su presidente honorario, Luis Hiraoka Torres, e inauguró la remodelación de la galería de las fotografías de expresidentes en el marco de las actividades celebratorias por el 110 aniversario de la inmigración kumamotana.
Luis Hiraoka y su esposa Yaeko Hiraoka fueron los padrinos de la develación fotográfica, así como de la remodelada galería.
El presidente Araki detalló que el domingo 18 de noviembre del 2012 la junta directiva nombró presidente honorario a Luis Hiraoka.
Hiraoka Torres expresó profundo agradecimiento «por confiar una vez más» en su persona al designarlo presidente honorario, cargo que desempeñará con mucho honor y orgullo para contribuir al constante engrandecimiento de la institución, tanto en el aspecto social como cultural.
Subrayó sentirse muy honrado, pues su padre, Chiyoteru Hiraoka, ejerció también el cargo de presidente honorario de Kumamoto Kenjinkai en 1977, nombrado por el entonces presidente Kaoru Furuzawa.
«Mi padre, siendo posteriormente elegido presidente de la Asociación Peruano Japonesa y de la Comisión 80 Aniversario de la Inmigración Japonesa al Perú, este último marcando por primera vez un hito en las relaciones de las comunidades peruano-japonesas, consiguiendo importantes donativos para la construcción del parque japonés en el entonces Parque de la Reserva, colegio El Naranjal, Centro Educativo Inicial Pando, entre otros», manifestó.
En el ámbito personal, comentó que su padre le inculcó el amor por su querida tierra natal Kumamoto, su añorada Yatsushiro, ciudad que ha visitado junto con su esposa e hijos para estrechar los lazos familiares, «sintiéndonos orgullosos de la decisión y coraje de todos los kumamotanos que con mucho esfuerzo y carencia se vieron obligados abandonar esas hermosas tierras para labrarse un mejor futuro en este lejano país que los acogió, logrando vencer obstáculos como cultura, idioma, entre muchos otros, para darnos mejores oportunidades a nosotros, sus descendientes».
Al dirigirse a sus «queridos amigos», les dijo que al realizar «el encargo que me confiaron ustedes, de invitar personalmente a las principales autoridades de Kumamoto —motivo por el cual los visité y disfruté con alegría compartir nuevamente la calidez de nuestros consanguíneos, admirar los hermosos paisajes y degustar su deliciosa cocina—, trajeron a mi memoria las historias que mi padre solía contarnos, saboreamos con la imaginación los tradicionales potajes que él extrañaba y recordé con qué emoción y alegría releía las tan esperadas cartas que tanto tiempo tomaban en llegar, cuyas letras escritas por sus hermanos describían cómo sus vidas transcurrían lejos de él, haciendo que su añoranza se avivara y motivándolo a realizar obras para fortalecer los lazos y cariño entre sus amigos kumamotanos».
Luis Hiraoka sostuvo que este emotivo recuerdo despertó el deseo de reconocer y agradecer la dedicación y esfuerzo de los ahora «mayores», los maestros que fortalecieron y engrandecieron Kumamoto Kenjinkai «creada por nuestros padres». «Es por ello que nos sentimos sumamente felices al realizar sus sueños de visitar Kumamoto, otorgándoles cuatro pasajes aéreos para visitar por primera vez las tierras lejanas de nuestros ancestros, que hasta ahora sólo habitan en sus memorias a través de historias escuchadas y fotos recibidas, pero que pronto podrán regocijarse al disfrutar por primera vez de la calidez y acogimiento de sus familias».
Los jóvenes
Hiraoka Torres expresó un reconocimiento especial a los jóvenes, que con sus múltiples talentos y entusiasmo hacen que Kumamoto Kenjinkai esté siempre a la vanguardia.
«Nunca desmayen en esforzarse y lograr las más altas metas, siempre por el camino de la rectitud y humildad, con el orgullo de ser kumamotanos. Estoy seguro que guiarán las riendas de la institución para engrandecerla y hacernos sentir orgullosos», reflexionó.
Enfatizó la gratitud a los «hermanos kumamotanos» por el nombramiento de presidente honorario y reiteró que lo desempeñará con mucho orgullo y dedicación. Dio las gracias a Dios por las bendiciones recibidas por su hogar junto a su esposa Yaeko y sus cuatro hijos: Jiro, Aimi, Toshio y Ken, «que me motivan a esforzarme en ser buen ejemplo», concluyó.