Por Christian Hiyane Yzena
Suele ocurrir que la tecnología se avista como algo frío y por lo tanto, calculado. Hay una displicencia natural además a aceptar errores: hay que escribir y guardar bien los datos porque puede rechazar de plano alguna información que necesitemos o desaparecer lo que costó averiguar. Ser exactos, en pocas palabras.
Así, el internet se ha convertido en un valioso instrumento de investigación y de consulta que requiere de cierta lógica y sentido común. Probablemente el campo del conocimiento no tenga límite alguno pero la tecnología refuerza y debilita volúmenes de información en tiempo real.
En esa línea hablar de pintura en internet, no es igual que ir y visitar un museo. La contemplación y el análisis se hacen mejor in situ sin discusión. Habría que hacer esta aclaración para entender mejor lo que el historiador Ricardo Kusunoki Rodríguez (32) le ha explicado a este columnista.
El Museo de Bellas Artes de Houston a través de su Centro Internacional de Artes de América (ICAA, por sus siglas en inglés), ha colgado en su página web un monumental y ambicioso Archivo Digital de Documentos del Arte Latinoamericano y Latino del siglo XX que continuamente viene alimentando (http://icaadocs.mfah.org/icaadocs/).
Kusunoki Rodríguez formó parte del equipo que tuvo a su cargo la investigación del Arte Moderno Temprano del Siglo XX del Perú, trabajo que Bellas Artes de Houston le concedió al Museo de Arte de Lima (MALI) hace tres años.
Y dentro de los artistas del siglo XX, figuran dentro del archivo nada menos que dos pintores de ascendencia japonesa: Tilsa Tsuchiya y Venancio Shinki. La primera se ubica «dentro del retorno al Surrealismo de los ochenta y el segundo se relaciona con el Informalismo, una tendencia abstracta de los años sesenta», asegura Kusunoki.
Ya es una Verdad de Perogrullo mencionar que en la mayoría de los casos, al artista peruano se le reconoce más en el extranjero que en su propio país. Incluso hasta dentro de la misma colectividad nikkei peruana, la dimensión del trabajo artístico de estos, a veces no es apreciada en su real dimensión.
«Lo que pasa es que el conocimiento es algo muy valioso y eso es algo que no se percibe mucho acá», señala Kusunoki con absoluta certeza después de añadir que el archivo digital con información de Tsuchiya y Shinki recién se podrá ver a fin de año. Ya se han enviado 700 documentos y las autoridades de Houston la están procesando.
Pero Kusunoki Rodríguez pone el parche de una buena vez: «ahora lo que sí es cierto, por lo menos, desde mi punto de vista, es que no habido un movimiento nikkei de artistas propiamente dicho. Han habido artistas sí que han destacado, como figuras individuales. Igual es interesante. Por lo pronto si está Tilsa dentro de la selección como una figura central en los setenta».
La participación de esos dos artistas nikkei le otorgan a la colectividad un valor especial que se resume en sus obras arraigadas de querencia y de historia. Un pedacito del valor y del carácter japonés y de la bonhomía y el sabor peruano. La muestra curada en cierta forma por Kusunoki tiene a José Sabogal, Fernando de Syzszlo y a Víctor Humareda, como nuestros más grandes referentes de la plástica peruana. Miremos bien el nivel que han alcanzado los artistas nikkei peruanos. Es toda una herencia. La entrevista completa la encontrará este domingo en la edición impresa.