Organizado por Aopcoop, APJ y la Asociación Femenina Okinawense del Perú, se llevó a cabo el pasado miércoles la charla titulada «La cocina okinawense en el Perú» que contó con la ponencia del chef Ademir Nakamatsu, profesor de la Escuela Peruano Japonés en gastronomía y becario de Perú Nakagusuku Sonjinkai.
Su exposición se basó en los platos típicos de la comida tradicional y moderna okinawense. Entre los principales platos tradicionales están el Okinawa soba, plato bandera de la isla, el goya champuru, el mimiga, el iricha, entre muchos otros. «En Okinawa se consume el cerdo desde las orejas hasta la cola» afirmó Nakamatsu habiendo experimentado un periódo de tiempo en la isla de sus antepasados.
En Okinawa es el único lugar en donde tienen una raza de cerdo propia. El aguh que es un cerdo negro y en algún momento estuvo en peligro de extinción. Este cerdo tiene la característica de tener mucha grasa interna. Cabe señalar que la grasa peligrosa es la que está fuera de la carne del cerdo. La grasa interna es la grasa buena. La única debilidad de esta especie de cerdo es que su crecimiento es más lento.
Otro elemento importante en la comida okinawense es la balsamina o goya, siendo un producto que está muy presente en la culinaria okinawense, inclusive en la comida moderna de la isla como el taco raisu, que consiste en arroz blanco con carne bañada en salsa de chile y queso cheddar, los goya ringu o aritos de balsamina fritos y el uso de la carne de cerdo enlatada para preparar diversos saltados y champuru.
Al final hubo una degustación de Okinawa soba y obento con comida típica okinawense. El director del Departamento de Cultura de la APJ, Akira Yamashiro, hizo entrega de una placa recordatoria al chef Ademir Nakamatsu.
Seguidamente, Mitsue Matsuda, una de las principales difusoras de la cocina okinawense en el Perú pronunció un breve discurso acerca de cómo a través del tiempo logró mantener la tradición culinaria de la isla en un país como el Perú y en una época en donde no se encontraban insumos y había que ingeniárselas para cocinar.
La traducción estuvo a cargo de Naoko Tokumura. Y destacaron la ardua labor que tuvo la Asociación Femenina Okinawense del Perú en mantener intacta la cocina okinawense desde que llegó con los primeros inmigrantes a nuestro país. Al concluir su ponencia, Matsuda recibió una placa recordatoria de manos de Jorge Igei, directivo de la cooperativa Aopcoop y recibió un ramo de flores de parte de sus nietos como sorpresa.