Invitados gentilmente por el flamante reverendo budista Hirohito Ota, los alumnos y el personal docente del colegio Hideyo Noguchi, acompañaron al reverendo Koki Seiryo y a Ota quienes llegaron especialmente desde Japón con la finalidad de celebrar los 110 años de la misión budista en el Perú y Sudamérica ofreciendo una ceremonia a los difuntos nikkei peruanos en Cañete. A la ceremonia asistió un grupo de japoneses residentes en el Perú.
Los visitantes fueron recibidos en Cañete por los voluntario del templo Jionji encabezado por el presidente de la APJ Cañete, Miguel Gusukuma.
La visita se inició con el oficio budista en la que los escolares hideyinos realizaron oraciones por los fallecidos.
A continuación se desarrollo una interesante charla explicando a los presentes el significado y contenido de la ceremonia, que estuvo a cargo de Koki Seiryo, la charla se realizó en forma clara y didáctica con la finalidad que los participantes comprendan la trascendencia del acto.
Asimismo ofrecieron palabras de gratitud y adhesión Miguel Gusukuma y la directora del colegio Juana Miyashiro.
Cabe señalar que Tony Kobashikawa acompañó la cermonia con su shamisen.
Todos los presentes formaron parte de un taller para conocer el zazen, consistente en técnicas para la meditación, despertando gran interés en los participantes por la forma vivencial del acto.
Tras el tradicional almuerzo cañetano, el taller de música hideyino ofreció melodías peruanas y japonesas deleitando a la concurrencia que se dispuso a iniciar el recorrido al Cementerio de San Vicente, donde además se hizo una nueva ceremonia.
Aprovechando la visita a Cañete los escolares llegaron hasta el Castillo Unanue, hermoso pero deteriorado lugar turístico, que actualmente se encuentra abandonado pero que encierra la magestuosidad de los hacendados de la época republicana.
En el lugar aún se aprecia la magnífica arquitectura del recinto que en sus tiempo de esplendor fue un lugar de ensueño
Esta fue una gran lección de identificación con la historia japonesa y peruana para los escolares hideyinos, quienes agradecieron la invitación de Hirohito Ota y las coordinaciones de Chikako Kawamata .