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El Hospital Almenara lidera el trasplante de órganos

Por Ciria Chuaca Falconí

Ser una paciente constante del Hospital Guillermo Almenara te facilita observar los cambios favorables. Para la atención en el laboratorio ya no tienes que hacer una cola interminable, ahora todo es más rápido, al igual que en la farmacia. Si necesitas con urgencia una cita adicional el médico de todas maneras te la va a dar. La innovación se da desde noviembre del 2012, cuando la doctora Carmen Miyasato Miyasato asumió la gerencia de la Red Asistencial Almenara del Seguro Social de Salud, EsSalud.

A las 6:30 a.m., de lunes a lunes, la doctora Miyasato llega al hospital Almenara y abre las puertas de su oficina, está dispuesta a responder cada uno de los requerimientos.

Ella es una médico humanista, porque su prioridad son los pacientes. A pesar de sus múltiples actividades diarias, sin conocerme y aunque  yo no tenía una cita previamente, la doctora Carmen Miyasato se dio tiempo para escucharme.

Le expliqué que siento gratitud por el hospital Almenara y por el médico neurocirujano Pablo Pino por la rápida recuperación de un accidente cerebral. Se sonrió, y me pidió que escriba un artículo sobre stroke (accidente cerebrovascular), pues en nuestro país el número de estos casos están aumentando.

En la doctora Miyasato la paciencia es una virtud, y una cualidad admirable para estar al lado de los pacientes, en todo momento pone en práctica los valores que le inculcaron su mamá y su papá, inmigrantes de la prefectura de Okinawa.

El diálogo con Perú Shimpo fue breve, porque la preferencia en cada instante son los pacientes. Asegura que el futuro del hospital Guillermo Almenara «es brillante», y lidera el trasplante de órganos.

¿Desde cuándo se desempeña en este hospital?
Me inicié como médico patólogo en el hospital Almenara, hice un posgrado en EE.UU., y el pregrado en San Marcos. Cuando terminé el internado me fui a Hawaii, donde estuve cuatro años haciendo residencia en anatomía patológica y patología clínica. La Agencia de la Cooperación Internacional de Japón, JICA, me otorgó dos becas, en Tsukuba y Hachioji.
Cuando volví al Perú conocí al Dr. Guillermo Almenara Irigoyen  en una clínica y él me invitó a venir a trabajar en este hospital. Los del cuerpo médico me recibieron con mucho cariño porque yo era una persona preparada con experiencia en el exterior.

¿Cómo fueron sus primeros años?
Desde el inicio comencé a trabajar muy fuerte, porque los que salimos afuera tenemos que demostrar que somos buenos, y gracias a la excelente preparación en San Marcos siempre tenemos buena reputación como médicos.
Volví al Perú sólo por motivos familiares, pero me reintegré al hospital Almenara, todo lo que había aprendido en EE. UU. lo practiqué aquí, más los principios que tenemos gracias a la etnia, los valores, la experiencia, la educación, y la formación en el medio ambiente, hicieron lo que soy hasta ahora, una buena médico, una buena trabajadora, y actualmente por segunda vez soy gerente en la administración del hospital.

¿Es un gran reto?
Sí, es una gran responsabilidad tener la gestión del Hospital Nacional Guillermo Almenara,   que es la base y la cabeza de la red que maneja 20 centros de  asistencias sociales. Se supone que este hospital tiene que resolver las cosas más complejas, y más difíciles, como los trasplantes de órganos, la parte  genética, tener los avances tecnológicos suficientes para la neurocirugía y la cardiología. Almenara se caracteriza por ser un hospital aue atiende casi el 30 por ciento de las operaciones de alta complejidad. Además lidera el trasplante de órganos, desde el 2000 hasta la fecha ha hecho un total de 112 trasplantes de hígado, 167 trasplantes de riñón, 5 trasplantes de pulmón y un trasplante combinado páncreas-riñón.

¿Cuáles son las operaciones complejas?
Por ejemplo, todo lo que es cirugía de cáncer, cáncer de mama, cáncer de colon, cáncer del estómago, cáncer del hígado. Casi todos los cánceres se operan en el hospital Almenara.

¿Cómo nació Incor?
El Incor nació en el hospital Almenara, como creció tanto por la atención de cardiología  se tuvo que buscar un espacio más grande, y ahora Incor está a la espalda del hospital Rebagliatti.

¿Cuánto ha cambiado Almenara desde que empezó a trabajar?
Ha cambiado bastante, cuando yo me inicié el hospital Almenara se dedicaba solamente a hacer cirugías de medicina, sin embargo, conforme pasó el tiempo comenzó a ser abanderado en todo el tratamiento del Sida, en esa época los medicamentos para el Sida casi nadie podía comprarlos, y quienes se trataban en este hospital, aquí mismo recibían los medicamentos, de manera que los pacientes que tenían VIH ya no se morían, tampoco eran discriminados. Este hospital ha ido cambiado conforme ha pasado el tiempo, además de tantos avances ahora se hacen diagnósticos de enfermedades raras.

¿Cuántos pacientes atiende mensualmente?
Tenemos cerca de 100 000 consultas al mes.

¿Vienen también del interior del país?
Así es, vienen del interior del país, cuando las provincias carecen de determinadas especialidades.

¿En infraestructura está creciendo?
Claro, en infraestructura estamos a puertas de que nos entreguen ya terminada la torre nueva de consultorio externo para abrir cien consultorios, y luego la torre de emergencia. La atención de emergencia es moderna, y consiste en tres pisos. En primer lugar tenemos que equiparlo, de modo que estará funcionando a fines de mayo o inicios de junio de este año.

¿Cuántos médicos atienden?
700 médicos.

¿Es una cifra adecuada para el número de pacientes?
Hay una brecha por la necesidad de médicos. Actualmente también tenemos cerca de mil enfermeras, pero todavía tenemos una brecha, y ¿por qué?, porque un hospital trabaja en la mañana, en la tarde y en la noche, los 365 días del año.

Hay cuestionamiento al trabajo de las enfermeras de este hospital ¿están cambiando los aspectos humanos en el trato con los pacientes?
Sí, lamentablemente con el paso del tiempo han venido personas de diferentes lugares y la forma de integrarlas mediante concursos y exámenes, que se toman en cuenta la cantidad de cursos que han tenido, lo que se llama la currícula, ninguna de ellas mide la capacidad de ser humano, de ser una persona solidaria, de tener actitudes positivas frente a problemas de los otros. Técnicamente serán muy buenos, y tendrán muchos papeles, como se dice, pero frente  a los enfermos no saben desempeñarse con el humanismo que deberían hacerlo, esto es llamar que no tienen un compromiso.

Hay que trabajar mucho en lo que es la identificación con las necesidades de los pacientes y de su familia.

Al ejercer la gerencia de la Red Asistencial Almenara, ¿desempeña su especialidad de patología?

Sí, sí continuó con la atención de pacientes en mi especialidad, no dejo de ser médico.

¿Cuántos años se dedica a  patología clínica?
36 años.

72 años ha cumplido este hospital, ¿cómo ve el futuro?
El futuro de este hospital es brillante porque la calidad de la atención a los pacientes tiene mucho que ver con los recursos humanos, con los que actualmente contamos es un personal comprometido, con ganas de hacer las cosas bien y trabajar.

«QUIERO DARLES LO MEJOR A LOS PACIENTES»
¿Qué es ser médico?
Ser médico es ser un servidor que se llena de conocimiento, primero para recuperar la salud al que lo ha perdido y conservarle la salud al que está saludable, son dos cosas por los que hay que trabajar, la recuperación de la salud de quien ha perdido y prevenir que no se enferme quien está saludable.

¿Por qué decidió ser médico?
Porque me gusta servir.

¿Cuántas horas trabaja en el hospital Almenara?
Yo me levanto a las 5:00 a.m., a las 6:30 a.m. llego al hospital y estoy aquí hasta que acabe la noche, estoy entregada al hospital Almenara de lunes a lunes, porque el domingo estoy aquí cuando me llaman por algún caso grave.

¿Qué le dice a los pacientes?
A los pacientes que están  internados en el hospital Almenara que siento mucha simpatía por ellos, que quisiera darles todo lo mejor como si fuera yo misma y que quisiera encontrar la manera de recuperar lo más pronto posible para que vuelvan a sus hogares sanos, que se reintegren a su trabajo sanos y alegres.

ASHITIBICHI Y UCHINAGUCHI
¿Usted es hija de inmigrantes okinawenses?
Sí, mi mamá y mi papá han nacido en la ciudad de Okinawa Shi.

¿Mantiene y practica la tradición okinawense?
Sí, en mi casa se practica la tradición okinawense, una de ellas es la comida.

¿Algún plato okinawense que le agrada de manera especial?
Sí, un plato que se prepara con las patitas de chancho, ashitibichi. La prefectura de Okinawa fue una tierra muy pobre, entonces los okinawense comían hasta patitas de cerdo.

¿Habla uchinaguchi?
Sí, mi mamá y mi papá se comunicaban en uchinaguchi.

¿La música okinawense es de su preferencia?
Sí, traté de aprender el baile okinawense, sensei Haruko Miyagui fue mi profesora.

Me gusta la música y la danza okinawense, porque son muy alegres. Me encanta escuchar los tambores, los taiko, he tratado de aprender la música okinawense, pero ya no tengo la paciencia de las personas que lo cultivan, aquí (en el hospital) me he acostumbrado a desempeñarme rápido, como es el baile latino, en cambio la música okinawense es lenta.

¿Entonces baila la música latina?
Sí, bastante, a mí me gustan los valses y de la música en general el pasodoble.