Por: Ciria Chauca Falconí
Víctor Manuel Sato, presidente de Perú Fukushima Kenjinkai, es un gran admirador y por muchas razones se siente muy orgulloso de la prefectura de Fukushima, la tierra de sus abuelos. In situ ha experimentado la rápida recuperación tras el terremoto, tsunami y accidente nuclear, que asolaron Japón el 11 de marzo del 2011. Es un lugar que está excelentemente controlado.
Invitados por el gobernador de la prefectura de Fukushima, Yohei Sato, presidentes y representantes de los kenjinkai de nueve países participaron en el Overseas Fukushima Kenjinkai Summit, cumbre de Fukushima Kenjinkai de Ultramar, durante la primera semana de este mes.
Sogabe Takeshi, secretario general de Brasil Fukushima Kenjinkai; Shishido Tsugio, presidente de Hokuhaku Fukushima Kenjinkai, norte de Brasil; Yasuhiroi Takahashi, presidente de Zaia Fukushima Kenjinkai, Argentina; Víctor Sato, presidente de Perú Fukushima Kenjinkai; Yukio Hasegawa, presidente de Bolivia Fukushima Kenjinkai; Kimiko Sato; presidenta de Dominica Fukushima Kenjinkai, República Dominicana; Aileen Moriwake, presidente de Honolulu Fukushima Kenjinkai; Brian Moto, presidente de Maui Fukushima Kenjinkai; Winston Towata, miembro de Hawaii Shima Fukushima Kenjinkai Doshi Kai.
De Estados Unidos: Kamimoto Masamitsu, presidente de Nanka Fukushima Kenjinkai, Los Angeles; Wapensky Eiko, presidente de Hokka Fukushima Nikkeijinkai, San Francisco; Patricia Yamada, secretaria de Fukushima Club of Seattle; Fujita Sayoko, presidente de New York Fukushima Kenjinkai; de Canadá; Sato Seiichi, presidente de Canadá Fukushima Kenjinkai; de Inglaterra: Mitsuyama Yoshio, presidente de London Syakunagekai; de China: Yabuki Atsushi, miembro de Peking Fukushima Kenjinkai; Noji Yoshishige, presidente de Shanghai Fukushima Kenjinkai; Ogyu Kenju, presidente de Hong Kong Kanan Fukushima Kenjinkai; y Kusano Masaya, presidente de Dalian Fukushima Kenjinkai, participaron en la reunión internacional de Fukushima Kenjinkai, desde el día 4 y hasta el 9 de febrero, visitando ocho ciudades de la prefectura de Fukushima.
El objetivo principal fue conocer y apreciar cómo está actualmente la prefectura, manifestó Víctor Sato. En tal sentido afirmó que es un lugar excelentemente controlado, y que muy rápidamente superado las consecuencias del terremoto y tsunami.
Partiendo de su experiencia en Fukushima, Sato hizo una analogía entre lo que sucedió en Fukushima, en marzo del 2011; y lo que pasó en Chincha, Pisco e Ica, en agosto del 2007.
«En Fukushima están recuperándose rapidísimo, la población está trabajando normalmente y eso me ha dado mucho orgullo, porque yo soy descendiente de Fukushima; en cambio en el Perú la zona afectada por el terremoto del 2007 no avanza en lo que es reparación de infraestructura. Aquí (Perú), nosotros no hacemos nada en favor de las víctimas del terremoto, estamos en un país lleno de envidia, de corrupción y cada uno tira por su lado, porque no hay cooperación», reflexionó abiertamente.
«Hay que valorar la cultura japonesa»
El joven presidente de Perú Fukushima Kenjinkai sugirió valorar la cultura japonesa poniendo en práctica las ganas de superación, y no quedarse sólo con los problemas; más bien reaccionar rápidamente, tal como pudo notar durante su visita a Japón.
«Al recorrer ocho ciudades de Fukushima hemos comprobado las atracciones turísticas, además son lugares donde pareciera que nunca hubiera pasado nada», detalló.
«No hay efectos visibles de la radiación»
El día 5, la delegación internacional de Fukushima Kenjinkai acudió a Fukushima Medical University con la finalidad de conocer los efectos de radiación en la salud.
Víctor Sato narró que durante el recorrido por diferentes ambientes de investigaciones comprobaron que en Fukushima no hay efectos visibles de radiación en la salud.
Sato coincidió con la apreciación del investigador Kazuko Sakai, del Instituto Nacional de Ciencias Radiológicas, quien durante su encuentro con la prensa extranjera el jueves aclaró que hay que distinguir los efectos del accidente de Fukushima por un lado y los efectos de las radiaciones por el otro.
«Los efectos del accidente son importantes: algunas personas murieron durante las operaciones de evacuación, otras están angustiadas y eso tiene consecuencias sobre su salud, los niños privados de juegos en el exterior tienen tendencia a engordar, etc. En cambio, los efectos directos de las radiaciones son invisibles porque las dosis recibidas fueron débiles», aseguró el profesor Sakai.
Los fukushimanos del mundo conocieron el Centro Agrícola de Fukushima, donde observaron cómo analizan las verduras antes de comercializar para saber si tienen o no radiactividad.
También estuvieron en el colegio temporal donde estudian los niños que se quedaron sin escuelas por el terremoto de marzo del 2011.
Víctor Sato está muy agradecido por la cálida bienvenida de las autoridades, los profesionales, los trabajadores y toda la población de Fukushima. Y al final de cada visita, todos se ponían en fila para despedir a los visitantes levantando las manos. «Nunca he visto estas manifestaciones en ningún otros país», señaló el presidente de Perú Fukushima Kenjinkai, quien por su profesión de ingeniero industrial viaja con frecuencia a Europa, y países de América. Aunque esta fue su primera vez en Japón invitado por la prefectura.