El Ceine Santa Beatriz clausuró ayer los talleres de verano 2013. Los protagonistas fueron las niñas y niños, quienes demostraron su útil aprendizaje durante sus vacaciones. Mamá, papá y abuelitos elogiaron y aplaudieron cada una de las presentaciones artísticas.
«Hemos visto en el transcurso de este tiempo cómo han ido evolucionando sus hijos. Quizás cuando pensaron en diciembre inscribirles en un taller, pensaron en que ocupen su tiempo de manera provechosa y divertida, que en realidad lo aprovecharon; pero el taller representó en la vida de los niños más que eso: fue afianzar los hábitos de cortesía, fue enfrentarse a nuevos retos, atreverse a jugar a los zancos, a meter mi rostro en el agua, a bailar sin avergonzarme», manifestó Katia, directora del Ceine Santa Beatriz.
Enfatizó que los participantes en los talleres hicieron buenos amigos. En la cocina prepararon sus primeras brochetas, desplegaron su creatividad y sobre todo lograron ingresar al colegio sin llorar, sabiendo que después de unas horas se reencontrarían con sus padres.
«Para cerrar con broche de oro, el lunes realizaremos una gincana, en la cual haremos lo que es la esencia de los niños: jugar», explicó la directora.
Reflexionó que si los adultos de vez en cuando también sacáramos el niño que todos llevamos dentro, sonreiríamos como el doctor Patch Adams «alimentando con alegría su espíritu y su corazón. Él asegura que eso alarga la vida en plenitud», remarcó.
Agradeció la confianza de los padres de familia «por habernos permitido que sus niños disfruten y aprendan un poquito más con el taller de verano».