Por Christian Hiyane Yzena
Cuando Carolina Trivelli Ávila se desempeñaba como investigadora del Instituto de Estudios Peruanos, ya coincidía con la idea central de lo que iba a ser el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis)en el 2011, señalando que buscaba combinar desarrollo y asistencia social. En su opinión, había un mensaje y una señal clara de querer desprenderse de lo asistencial a secas para ingresar a una etapa más bien autogestionaria. Es decir, que camine sola pero siempre bajo la mirada del estado.
Pero después dejó de ser testigo para convertirse en ministra y ha sorteado miles de obstáculos desde que tomó las riendas del Midis, empezando por la limpieza del padrón de unos 1700 seudo beneficiarios de los programas sociales que hasta el momento son motivo de denuncias en varios informes periodísticos hasta el apetito figurativo de ciertas presencias femeninas que tratan de anteponer simpatías antes que profesionalismo.
Estamos ante una mujer capaz e inteligente, que sabe, como empezamos este artículo, mezclar manejo técnico con sentido común. Que además le da a cada piso, el nivel que le corresponde. Por ejemplo ha señalado que el Midis no observaba la situación socio económica de los beneficiarios sino el Sistema de Focalización que estaba dentro del organigrama de Economía y Finanzas y que recientemente ha pasado a su despacho.
Otra cosa interesante es lo de \"Chacra emprendedora\", que si bien se encuentra en una etapa piloto desde julio del 2012, ha pasado de dos a nueve zonas en distintas partes del país. Inicialmente fue en el Cusco pero se espera que este año se expanda a 60 distritos.
Es un programa, como explica Trivelli Ávila que \"se trabaja con las familias de centros poblados de al menos 40 hogares para darles tecnologías básicas, un acondicionamiento especial para darles viviendas saludables y un fondo para el desarrollo de micro emprendimientos productivos que le generen ingresos\".
Sin embargo, existe un punto discutible en todo este tema que tiene que ver con el papel asistencialista y de dependencia del gobierno. Cuando en la \"Hora N\", Jaime de Althaus se refirió a ese asunto, la Ministra argumentó que varias y distintas investigaciones señalaban que una vez que las mujeres entendían la lógica del programa comenzaban a salir a través de micro emprendimientos y \"a desarrollar actividades de mercado\".
Es elocuente que existen varios indicios que dan cuenta de la experiencia de Trivelli Ávila en su sector como, por ejemplo, la necesidad \"de completar la infraestructura básica. No sacamos nada haciendo \'Chacra Emprendedora\' si no se cuenta con caminos o electricidad. Los servicios han llegado pero incompletos. Cuando se tiene todos los servicios básicos, tus posibilidades de ingresos crecen de manera sustancial\", ensaya.
Lo poco que se escucha de la ministra Trivelli se encuentra respaldado técnicamente. Hay poco de politiquería y mucho de sustento profesional. Quienes apuestan por un país dirigido por tecnócratas jóvenes, acorazonados y pragmáticos, que no han sido contaminados por la demagogia y el hecho recurrente, se identifican con gestiones como la del Midis. Lo último que se debe hacer es olvidar que el éxito de las gestiones garantiza el crecimiento sostenido del país. Seguiremos informando.