Por Christian Hiyane Yzena
Casi dos meses después de la intervención policial en La Parada que le costó la vida a cuatro personas, el panorama político se encuentra ahora concentrado en el proceso de revocación de Susana Villarán de la alcaldía de Lima. Este giro inevitable de la coyuntura ha impedido procesar mejor lo sucedido en el operativo. De eso conversamos con la economista Caroline Gibu Gibu de Ciudadanos al Día, una organización que busca que las personas accedan a un Estado que vele por ellos.
¿Qué sucedió en el operativo de La Parada?
Hablemos del «efecto demostración»: cuando tú demuestras un bien mejor, las personas pueden aspirar a algo mejor. En Ciudadanos al Día tenemos este concurso «Buenas prácticas» justamente para decirle a la gente que puede aspirar a un mejor Estado al servicio de los ciudadanos.
En La Parada creo que lo que faltó fue trabajar mucho mejor en este «efecto demostración». Los comerciantes podrían decir: «Oye, me mudo a Santa Anita y voy a tener algo mejor». No hubo tiempo para hacerse esa demostración. Estaba abierto el Mercado Santa Anita, pero había muy pocos usuarios. Faltó tiempo.
¿Existen otros elementos para tomar en cuenta?
Allí falla otro tema alrededor del conflicto, que es la observación de quiénes son los actores. Resulta que los actores no eran solamente los comerciantes. Hubo un grupo de ellos que contrataron a externos. No solamente tienes a comerciantes, tienes a estibadores, cargadores, trabajadores manuales. Entonces hay un grupo de personas con las que tienes que trabajar. Nosotros creemos que además de construir una demostración o enseñar una buena práctica, tienes que trabajar con los actores.
¿Y no se trabajó con ellos?
Como municipalidad necesito demostrar cuál es el bien deseable, la mejor situación. No se había logrado demostrar todos los beneficios que significaba trasladarse a Santa Anita. Creo que le faltó más tiempo en términos de infraestructura, de sensibilización a los comerciantes, de sensibilización al público, porque cuando hablamos del Mercado de Santa Anita no solamente hablamos de todos los comerciantes que se tienen que trasladar, sino también de todos los usuarios. Todos los usuarios tampoco no sabíamos cómo iba a funcionar Santa Anita.
PONER LÍMITES
¿Hubo mucha descoordinación?
Por usuarios me refiero a los microcomerciantes que compran en La Parada. Tampoco hubo ese trabajo con ellos. No tenían claro lo que se iba a hacer, qué negocios iba a tener. Ese trabajo de sensibilización cuesta un montón. Si yo veo, por ejemplo, los trabajos en Las Bambas, lo que se ha logrado allí frente a lo de Conga es porque en Las Bambas, Xstrata, ha hecho un trabajo de cinco años en un proceso de sensibilización, de llegar a acuerdos, etcétera, pero que tiene una fecha límite.
A partir de allí se puede negociar mejor.
Tienes que tener un momento después de hablar con todos, de cerrar las negociaciones, demostrando un bien superior. Ese proceso no tuvo el tiempo necesario. Además de las otras implicancias alrededor: la gobernación con el Ministerio del Interior o efectos disasociantes como comerciantes contratando a matones. En el fondo ha faltado sensibilización. Por la cantidad de niveles se tuvo que trabajar de una manera integral.
CIUDADANOS AL DÍA
¿Qué representa Ciudadanos Al Día?
Representa una oportunidad de tener un espacio donde puedo seguir forjando, transmitiendo los valores que mis abuelos me enseñaron. Cuando hablo de solidaridad, de justicia y de respeto, es lo mismo que les pido a mis colegas de aquí: que nos tratemos con respeto, que nos tratemos con la verdad, de forma solidaria.
Es también un espacio en donde yo puedo influir y tratar de transmitir ciertas reflexiones no solo mías, sino de quienes fundaron esta organización, de poder aspirar a un mejor país. Donde el Estado esté al servicio del ciudadano y en donde los ciudadanos ejerzan plenamente sus derechos, que tengamos no una sociedad de conflicto como Conga o La Parada, sino que tengamos un país más solidario en donde la adversidad nos haga más fuertes.