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Arturo Higa, diseñador y poeta

Por Rubén Kanagusuku

Arturo Higa Taira es editor, diseñador gráfico y poeta. Actualmente se desempeña como profesor de diseño del prestigioso Centro de la Imagen y del 6 al 10 de diciembre estará viajando a México para participar en un Foro Internacional de Ediciones Contemporáneas en el museo Carrillo Gil. Además, dictará un taller de diseño de libros. Tiene, asimismo, la empresa Sputnik que da servicio a escritores,empresas comerciales, empresas culturales y toda institución que lo requiera.

Gracias a tu trabajo ¿cuánto has viajado?
A partir de que me he involucrado en este mundo de la literatura y de los libros, he podido viajar a algunos países para dictar talleres de diseño editorial con contenido literario en muchos casos. Este año estuve en Colombia para dictar clases en un instituto que se llama Caro y Cuervo, un diplomado en edición. En este diplomado mi intervención era de un taller de una semana del circuito editorial. Básicamente lo que hago es compartir los conocimientos que he ido adquiriendo en estos años con personas involucrada en el mundo de los libros.

Háblanos del diseño.
El diseño no solamente es imagen, es pensamiento sobre todo. Tener buenas ideas, saber investigar, tratar de entender las cosas que tú, como comunicador, vas a tener que darle al consumidor. Es como un trabajo de intérpretes y nosotros también somos intérpretes. Me gusta enseñar también porque es una forma básica y saludable de estar en contacto con gente que está abriendo los ojos para tratar de entender el mundo.

¿Tienes afinidad con la literatura japonesa?
A mí me interesó mucho, cuando era estudiante en la universidad, encontrarme con esos poemas hermosos y breves como son los haiku. Que eran esos poemas digamos de tres versos, de diecisiete sílabas, en los que encontrabas los dos primeros versos que te planteaban una expectativa y, luego esta expectativa, ejecutaba con este último verso algo así como un brillo de la mente. Pensar en Matsuo Basho (Sendas de Oku) o en Isa era increíble.

Hay un haiku de Basho que es hermoso: «Este camino nadie lo recorre, salvo el crepúsculo». Es como ver cómo el sol está transitando. Es como la eternidad del instante. Eso me interesó cuando tuve acceso a la literatura japonesa. De allí he estado leyendo a novelistas y narradores como Kawabata o Murakami, y lo que en el fondo me interesó y me sigue interesando y que tiene que ver con mis raíces es que Japón tiene una cultura en la cual no solamente sientes que hablan las personas sino también sientes que te habla el paisaje, sientes que te hablan los animales, sientes que hay un espíritu que anima las cosas.

En Japón se celebra el Día de las Flores o el Día del Niño. Este tipo de celebraciones te hacen pensar cómo te desenvuelves con tu entorno y cómo la naturaleza entra en ti.

¿Ese contraste e interacción del hombre con la naturaleza se manifiesta también en la escritura?
Por ejemplo, cuando lees en castellano la palabra sol, ves letras y escuchas sonidos. Pero si ves por ejemplo el kanji de sol, ves el sol. Está allí dibujado, lo cual es una manera distinta de relacionarte con las palabras, los conceptos, los contenidos y las imágenes. Por eso es tan importante para el japonés la caligrafía, el espíritu en ese momento en el cual su mano es una extensión del pensamiento y, por ende, el contacto del pincel con el papel y la tinta.

¿Qué nos puedes comentar de Haruki Murakami?
Murakami es un autor japonés contemporáneo que tiene la destreza y la habilidad de poder introducir temas japoneses en el mundo occidental y generar fascinación a partir de la vida contemporánea de un japonés de esta época que no solamente lidia con las tradiciones, sino también lidia con la tecnología, con la música y con estas tramas sociales en donde un individuo se siente marcado por el destino ineludible.

¿Cómo ha sido tu experiencia en el Museo Cao?
Fue una experiencia maravillosa porque el Perú, siendo un país con un rico patrimonio arqueológico, con un gran universo heredado de los antepasados, trabajar con un proyecto de estas características ha sido un tema de realización para uno.

No solamente trabajar en el tema del diseño gráfico, sino también trabajar junto a otros profesionales: arqueólogos, museógrafos, arquitectos, productores. Mi trabajo consistió en darle al espacio del museo una carga de información, diseñándole también pies de objetos.

Me tomó como un año, yendo y viniendo. Habré hecho como unos veinte viajes. Al último me quedé como unos 10 días seguidos.

¿Qué proyectos realizas actualmente?
Estoy haciendo un libro sobre la participación peruana en la Bienal de Venecia de Arquitectura. Voy a diseñar el libro para los 20 estudios de arquitectos que participaron. Este año Perú participó por primera vez y hubo una delegación de 20 estudios de arquitectos que presentaron un trabajo de envergadura proyectual y fue conveniente hacer un trabajo en base a eso.

¿Qué proyectos a futuro tienes?
Me gusta mucho la idea de una empresa pequeña, una empresa boutique en donde pueda sentirme a gusto con la demanda de trabajo y mis expectativas siempre va a ser que los trabajos que realice me den placeres y satisfacción. No me muero porque las cosas crezcan para nada, sino que me dan muchas ganas de que la gente se vaya feliz por el tiempo que le has dedicado al cliente.