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La tradición del chado

El chado o camino del té es parte de la maravillosa cultura tradicional del Japón. Su larga historia se remonta al siglo V, cuando los monjes budistas trajeron el té de la China, siendo en principio utilizado como medicina y asociado con la propagación del budismo Zen en Japón.

«De este humilde origen los monjes Zen pusieron las bases espirituales del chado, basados en la búsqueda intuitiva de la esencia de la realidad, dando a las maestros del té gran libertad para desarrollar la estética del té», explicó Martina Igarashi, profesora de la Asociación Urasenke Tankokai del Perú, en la ceremonia del té que se realizó en la Semana Cultural del Japón.

En el siglo XVI, el maestro Sen Rikyu sintetizó los principios del chado en las siguientes características: Wa, armonía entre personas y los utensilios del té; Key, respeto a todo lo que nos rodea porque proviene de los sentimientos sinceros de gratitud por su existencia; Sei, pureza que implica tanto la limpieza física como emocional y Jaku, tranquilidad o paz interior que se logra con la realización de los tres primeros principios.

«En esta ocasión presentaremos Usucha, con la oferente Yoshie Yodo y las invitadas Megumi Murakami, Valeria Chávez y Mayumi Arakaki». De esta manera, la profesora Igarashi presentó a las adolescentes, alumnas de la Asociación Tankokai del Perú.

Los asistentes previamente comieron el pastel japonés, que forma parte de la ceremonia del té, y luego bebieron ocha.