Por Christian Hiyane Yzena
Ser una descendiente de japoneses no fue algo que Verónica Asay Miyasato (37) aceptó desde el principio, sino que fue parte de un proceso. En su casa celebraban misas y un butsudan se mostraba imponente en uno de los ambientes, pero nunca se sintió distinta, diferente al resto.
La jefa de Márketing de la empresa de turismo Inkatours, recién cuando cumplió 17 años, comenzó a darse cuenta de que cuando asistía a algún lugar tenía un trato y una atención especial por parte de la gente. Y lo que la terminó de convencer fue cuando un desubicado profesor la tildó de extranjera y ajena a la historia del Perú.
«Tú no eres peruana. No haz llorado la guerra con Chile», le dijo el maestro Carlos Paz cuando abordaron un tema de realidad nacional. Se sintió indignada por esa falta y lo confrontó en el acto. Los rasgos, ciertos modos y movimientos, tal vez confundieron al docente que no tuvo más remedio que aceptar su equivocación.
«Uno llega a la conclusión de que la descendencia le da a tu persona confianza, seguridad. Hay una idea de que los japoneses son personas honradas y puntuales», señala Asay Miyasato, licenciada en Turismo y Hotelería de la Universidad de San Martín de Porres.
Una obaa cariñosa
Nacida en Lima en el seno de un hogar donde la mayoría absoluta la conformaban las mujeres —sus padres Juan Asay Asay y Norma Miyasato Nakao tuvieron nada menos que cinco hijas— Verónica recuerda con cariño a su obaa materna, Kame Nakao, cuando le preparaba su comida y hasta la bañaba. También a Genzo Miyasato, su ojiichan.
«Eran muy joviales, cariñosos. Tenían una fábrica de mortadela en Surquillo. En términos generales mi infancia fue muy feliz y nunca sentí alguna diferencia de los no nikkei conmigo. Puede ser curioso. En mi casa entraban mis amigas, almorzaban conmigo. Las trataba como a hermanas. Había mucha confianza», señala con una sonrisa.
De su abuelo paterno Keitaro Asay recuerda su afición desmedida por el ajedrez. Además fundó una fábrica de galletas Chaplin que logró mantener gracias a su inteligencia y visión para el negocio. Como solía ocurrir en aquellos tiempos, los issei lograron salir adelante gracias al apoyo mutuo que existía entre ellos. «Era un autodidacta y leía con atención Perú Shimpo siempre», dice Asay Miyasato.
Su etapa como dekasegi
Aunque su deseo nunca fue viajar como dekasegi, es decir como obrera o empleada de alguna fábrica, Verónica siempre tuvo en mente visitar a su familia que llevaban años residiendo en el Japón. Por entonces trabajaba en Tai Heng, empresa que se dedicaba a la venta por mayor de útiles de escritorio.
«La dueña de una de las tiendas, Rosa Li, confiaba mucho en mí por mi honestidad. Pero decidí renunciar y viajar. Allí también me di cuenta que los japoneses gozaban de mucho respeto por nuestra honradez», agrega.
En Japón trabajó en una fábrica de cables para máquinas industriales en la prefectura de Yamanashi e hizo arubaito (‘trabajo por horas’) en Shiroline, una fábrica de tortas y dulces con bastante demanda en supermercados. Después pasó a una fábrica, Fuji, donde se fabricaban autopartes de la marca Honda. Fue durante su estancia que tuvo en este país que conoció a su esposo, el brasileño Aloisio Bonadia con quien tiene una hija que está por cumplir un año. Él es profesor de fútbol y tiene una academia en Lima. Permaneció en Japón por cinco años.
Todo sobre su padre
Asay Miyasato destaca, por encima de cualquier cosa, la honradez de su padre, quien no dudaría en quedarse sin nada con tal de dejar bien en alto el apellido y el prestigio de su familia. «Todavía se dedica al comercio, pero hoy en día muchos necesitan ser asesorados porque ya no es como antes. Todo está interconectado y quien no la usa simplemente no va a tener éxito», refiere.
Se considera una persona desprendida, humana y no ajena al drama que atraviesan las personas indefensas. «Qué traje de Japón, bueno, el amor que ellos tienen por su país es increíble. Una prueba de ello fue lo que ocurrió en Fukushima. También me gustó mucho su seguridad», concluye.
Más datos
• Trabajé en la empresa Tectrón que tiene a cargo la famosa lotería de La Tinka.
• Mis hermanas son Cecilia, Patricia, Claudia y Sofía.
• No me gusta mucho el fútbol a pesar de que mi esposo es entrenador de ese deporte.
• Inkatours es una empresa dedicada a la venta y reservas de pasajes aéreos nacionales e internacionales. La web es www.inkatoursperu.com