Vivir del arte es algo que muy pocos peruanos pueden realizar. Para muchos puede ser un sueño de juventud que se frustró en el camino, pero hay excepciones que con tesón, constancia y empeño lograron su propósito. Este es el caso de Ricardo Fujita Kokubun (Lima, 1932), destacado ilustrador y uno de los célebres representantes del periodismo gráfico en el Perú.
Por su destacada trayectoria, la galería de arte Ryoichi Jinnai del Centro Cultural Peruano Japonés montó la exposición El dibujante. Exposición antológica de Ricardo Fujita, que fue inaugurada el pasado jueves y estará abierta hasta el sábado 27 de octubre.
La exposición presenta los dibujos originales que Fujita creó en más de sesenta años de labor. Presentan una mirada clara y certera de hechos reales y otros tocados con humor a manera de historieta.
Fujita desde muy pequeño tuvo interés por las historietas y se inició en el dibujo de forma autodidacta. Sin embargo, al ser el hermano mayor y mientras su padre requería de su ayuda en el taller mecánico y herrería, no dudó en dar la mano en el negocio familiar. «Curiosamente en la herrería trabajábamos con comba todo el día, algo muy distinto al trabajo de un artista», recordó.
Pero para Fujita el sueño de vivir del arte nunca desapareció, así que decidió hablar con su padre para que después de trabajar en el taller le permitiera buscar trabajo con su carpeta de dibujos bajo el brazo.
Su talento le permitió llegar a La Prensa en 1950, ilustrando la historia de la Campaña Libertadora del General San Martín. Así fue contratado como ilustrador de planta y se quedó por 21 años en La Prensa. «Mi padre, al ver esto, me dijo que había encontrado mi camino», señaló.
Fujita también afirmó que su labor en prensa le permitió conocer a una destacada generación de periodistas nisei como Alfredo Kato, Alejandro Sakuda, Pedro Shiguemoto, Julio y Enrique Higashi, entre otros.
Hoy el máximo orgullo de Fujita es su familia, un tema recurrente en cada una de sus conversaciones, al punto que mayor satisfacción tiene por el logro de sus hijos que por los propios.