Mercedes Oshige vda. de Matsuda ha cumplido saludables y muy felices 88 años de edad el pasado mes de julio. No fue una ocasión particular para no ir a trabajar y mucho menos pedir permiso para salir a almorzar. No, no, el primer lugar y siempre el primer lugar ocupa la puntualidad. El día en que comenzó a laborar en el Policlínico Peruano Japonés, hace 30 años, marcó la tarjeta de ingreso 30 minutos antes de la hora programada, desde entonces nunca ha llegado tarde, a pesar de haber vivido más de 40 años en Chosica o cuando no circulaban los microbuses por la protesta de los transportistas.
En un país, donde se impone la impuntualidad, los peruanos estamos acostumbrados a llegar tarde con un sinfín de excusas, Mercedes Oshige es un récord ejemplar de puntualidad y colaboración incansable. Ojo, sobre todo jóvenes, tomen en cuenta la importancia de respetar la rigurosidad del horario de trabajo.
Toda persona tiene algo que enseñarnos. Con la sencillez y la calidez amical, la señora Oshige recomienda a los jóvenes ser puntuales. «Hasta a mi nieto le digo si tienes que entrar a las 11:00 a.m. a tu trabajo debes estar media hora antes. Felizmente a mí nunca me llamaron la atención, porque nunca he llegada tarde», manifiesta con su sonrisa jovial.
Actualmente, Mercedes se desempeña en la Biblioteca Elena Kohatsu de la Asociación Peruano Japonesa. A los 88 años ha decidido jubilarse al considerar que hay muchas otras personas que necesitan trabajar.
Enciclopedia de experiencias
Mercedes Oshige le dio prioridad a su familia, a su esposo y a sus cuatro hijos, sin embargo, repentinamente todo cambió en el año 1968 con el fallecimiento de su cónyuge. Dos de sus hijos estaban en secundaria, el hijo mayor que estaba en la universidad se proyectó dejarlo para ir a trabajar a Estados Unidos.
De un momento a otro, Mercedes tuvo que trabajar, entonces una amiga, profesora en Chosica, le invitó ocuparse en su librería ayudándole en la campaña escolar. Así fue el inicio laboral con el propósito de sostener a la familia.
Después de 15 años, otra amiga le contó que el Policlínico Peruano Japonés estaba buscando una persona para que atienda el uso de silla magnética. «Tenía que entrar a las 2:00 p.m. y salir a las 8:00 p.m.».
Un año después, bajo la dirección del Dr. Leonardo Adachi, la señora Oshige comenzó a trabajar en el Policlínico Peruano Japonés.
Desde todo punto de vista, Mercedes es una enciclopedia de vida con una experiencia profunda. Los tiene presentes y lo aplica las enseñanzas de personajes muy especiales como Elena Kohatsu y Shozo Kitsuta.
De Shozo Kitsuta, iniciador del Policlínico Peruano Japonés, aprendió atender correctamente a los pacientes mayores pertenecientes a la generación issei. «El señor Kitsuta me decía cuando venga un paciente japonés, por favor, nunca le digas que no se puede, entonces me esforcé para hacerles pasar al consultorio sin previa espera, y luego de la atención con el médico salían contentos». Aún ahora mismo se da tiempo para sacar la cita médica para las personas mayores.
Un día, Elena Kohatsu le preguntó a Mercedes si podía estar antes de 7:00 a.m. en el Policlínico Peruano Japonés. Oshige le dijo sí, porque ella estaba acostumbrada levantarse a las 4:00 a.m. Salía de la casa a las 5:00 a.m. y llegaba al policlínico mucho antes de las 7:00 a.m.
En 1993 comenzó a trabajar en el Centro Recreacional Ryoichi Jinnai, fueron los primeros años del programa dirigido a las personas mayores. «El primer año venían uno o dos ojiichan y obaachan y durante el día les pasaba un video en la oficina que ahora es el Banco Financiero. Así comenzó el Centro Jinnai», recuerda,
«Después, Elena Kohatsu decidió que los usuarios del Centro Jinnai sean recogidos de su casa con movilidad, fue de esta manera en que se incrementó el número de usuarios, por ejemplo, de Huaral venían 10 personas mayores de 75 años», narra.
Por su dominio del idioma japonés, Mercedes registró los nombres y las edades de los primeros usuarios del Centro Jinnai. De esta manera asentó parte de la historia de este lugar, que en el mes de agosto ha cumplido 20 años.
Luego, la administración del Policlínico Peruano Japonés le invitó a Mercedes trabajar en la Biblioteca Elena Kohatsu por su conocimiento del idioma japonés. Ella escribe y lee en nihongo.
Actualmente, todos los días llega a las 7:00 a.m., primero al Policlínico Peruano Japonés con la finalidad de apoyar hasta las 8:45 a.m., a esa hora marca su ingreso a la biblioteca.
Por su ayuda incansable, Mercedes es considerada «mamá del Policlínico Peruano Japonés» y a pesar de su jubilación en la Biblioteca Elena Kohatsu el personal del policlínico confía en que van a continuar con el apoyo de la señora Oshige. Para ella el policlínico es como su casa.
Muchas amistades
Mercedes, en su poco tiempo libre, se reune con sus amigas cercanas, del Policlínico Peruano Japonés, con quienes toma lonche una vez al mes.
Además, se ve con las amigas de Lima Nikko, así como con sus amistades que viven en Chosica. Pertenece a la promoción XI de la ex Escuela Japonesa Lima.
Lo resaltante es que la señora Oshige también tiene amigas muy jóvenes, quienes admiran su puntualidad y su ejemplar forma de trabajo.
Historia personal
Llega a su casa después de las 8:00 p.m. y su único entretenimiento es llenar pupiletras, por el momento todavía no ha decidido qué hará luego de su jubilación. Sin embargo, en el Policlínico Peruano Japonés esperan y confían en la continuidad de la colaboración de Mercedes Oshige.
Por su papá es descendiente de la prefectura de Yamaguchi y por su mamá de la prefectura de Hiroshima.
Tiene seis nietos, la mayor reside en Francia, país donde estudió secundaria y la universidad. Una de sus hijas es enfermera jubilada del Hospital Almenara.