En los años ochenta, la religiosa Clara Tome dio inicio a una activa búsqueda de solidaridad con el objetivo de atender uno de los más dramáticos problemas que agobia a la sociedad peruana: la niñez abandonada. Así nació el Hogar Emmanuel, ubicado en Puente Piedra, hace 30 años y hoy gracias a la protección integral de la niñez y la adolescencia de la Asociación Emmanuel ya son más de 50 los niños que viven con la esmerada atención.
«El Reverendo padre Manuel Kato de inmediato se puso a trabajar en este proyecto, comprometiendo en primer término a honorables personalidades de la colectividad peruano japonesa», resaltó Fernando Ojeda, presidente de la Asociación Emmanuel, en ceremonia protocolar.
Manifestó que con una visión muy avanzada para su tiempo y mirando hacia el futuro, con un análisis realista de la pobreza en que viven los sectores marginales de la ciudad, y viendo tantos niños abandonados -sin ningún sustento alimenticio, menos de salud y educación, el padre Kato reunió en 1980 a Hidenaga Ikemiyashiro, Manuel Kawashita, Elena Kohatsu, Pedro Komatsudani, Gerardo e Isabel Maruy, Juan Nakamatsu, Juan Yoshikay, Antonio Takuma, Shuzo Tosa, Rosa de Arima, Tokuko Ikeda, Rosa Moritani, Rosa Kashiwara y Ana Kanemoto, para darles un hogar a los niños más desamparados y en abandono moral.
«Con la humildad de las cosas que son realmente grandes, se da inicio a la creación de nuestro Hogar Emmanuel, hoy una realidad con obras que no solamente se circunscriben al hogar para niños sino comprende un centro educativo inicial, y una casa de retiro, entre otras instalaciones», explicó Arq. Ojeda.
Enfatizó que no sólo son destacables las obras físicas sino las labores de organización, la programación de actividades, la educación y sus decisivas preocupaciones, dispuestas para que los niños se sientan bien, como en su propio hogar, «lo que motiva a dar mi más merecido reconocimiento, tanto a los expresidentes, como a los directores que acompañaron sus gestiones, también al personal en su conjunto, que constituyen el verdadero soporte de nuestra institución».
Con especial interés, agradeció la labor «abnegada y sacrificada» de la congregación de las Hermanas Misioneras Parroquiales del Niño Jesús de Praga, quienes se hicieron cargo del hogar desde el primer día que abrió sus puertas.
Subrayó que la Asociación Emmanuel no sólo es la infraestructura y las personas que apoyan o trabajan dentro de cada proyecto, sino es el entusiasmo presente en cada uno de los directores e integrantes del grupo de apoyo de la asociación, a cada uno de ellos, mi eterno agradecimiento, así como a toda la colectividad peruano japonesa, por su apoyo incansable», acentuó.
Detalló que durante 30 años el mejor soporte de la Asociación Emmanuel ha sido el padre Manuel Kato, «quien se merece los créditos de lo trabajado hasta ahora y también de lo que falta por hacer en el futuro. Por supuesto que esto se ha hecho con mucho cariño y apoyo de parte de instituciones como la Embajada de Japón, JICA, APJ; presidentes y directores de Emmanuel, empresas y personas naturales, que vieron y apoyaron el desarrollo de esta obra. A todos ellos nuestro agradecimiento eterno y que Dios bendiga sus actos».
Las bodas de Perla del Hogar Emmanuel coincidió con los 32 años de labor incansable de la Asociación Emmanuel; 22 años de funcionamiento del Policlínico Emmanuel y 12 años de la Casa de Reposo Emmanuel para personas mayores.