Elena Yoshida de Kohatsu fue una de las más destacadas e importantes dirigentes en la comunidad peruano japonesa. Su labor, legado y don dirigencial fue reconocido el pasado jueves 19 con la exposición sobre su vida que se montó en el Museo de la Inmigración Japonesa al Perú.
A catorce años de su sensible partida, el recuerdo de Elena Kohatsu se mantiene perenne en la memoria de los dirigentes de las principales instituciones nikkeis, por lo que la ceremonia de inauguración de la exposición estuvo abarrotada de gente.
Teresa Shimizu, directora del museo, destacó el homenaje que se le brinda a la que es la primera y única mujer que fue presidenta de la APJ, quien además tuvo un destacado trajín por diversas instituciones como Fujinkai, la Asociación Emmanuel, el Policlínico Peruano Japonés, la Asociación Urasenke del Perú, y el Centro Jinnai, entre otros.
Por su parte, Abel Fukumoto, presidente de la APJ, señaló que es labor de la institución preservar para las nuevas generaciones los valores y hechos destacables de los pioneros, para lo cual el museo es un lugar importante. De esta forma refirió que la exposición permitirá que los nikkeis conozcan lo que hizo Kohatsu.
En nombre de la familia tomó la palabra Alberto Kohatsu, hijo de doña Elena, como todos conocían a la dirigente nikkei. En primer lugar agradeció a la APJ por la exposición en honor a su madre, luego señaló que muchas personas tienen presente el recuerdo de su progenitora y de su acertada forma de tomar decisiones. Así señaló que lo que hacía Elena Kohatsu era simplemente utilizar el sentido común y tener el valor de aplicarlo.
El brindis de honor estuvo a cargo de la presidenta de Fujinkai, Olga Oka, quien destacó la figura de Elena Kohatsu, que fuera presidenta en dos oportunidades y fiscal por 19 años.
De esta forma se inició el recorrido por la sala de exposición temporal, donde se muestran fotos y objetos que fueron parte de la vida de Elena Kohatsu.