Bajo la batuta de Jorge Yamashiro, el coro de la Asociación Femenina Okinawense del Perú abrió el esperado Festival Coral Nikkei, interpretando cuatro canciones tradicionales de la prefectura de Okinawa: Jin jin, Hana nu kajimayaa, Uruku Tumigushiku y Danjyukariyushi. En el piano estuvo Katia Palacios y Héctor Igei tocó el sanshin. El respetable aplaudió las voces de las integrantes de la agrupación, que se formó en el año 1995, por iniciativa de Sadako Kiyan.
De inmediato, se engalanó el auditorio Dai Hall del Centro Cultural Peruano Japonés con las voces blancas del coro del Colegio Peruano Chino Juan XXIII, dirigida por Sechi Ikemiyashiro. Los escolares iniciaron con el tema Tien zhong zhong, que es un folclor tradicional del cancionero chino. Además, cantaron Maquerule, una adaptación colombiana.
El coro de Juan XXIII puso la nota okinawense, tocando paranku y cantando Akata Sundunchi, cancionero tradicional de Okinawa. José Onaga acompañó con el ritmo del taiko. También entregó un tema clásico de Japón con la muy conocida canción Donguri koro koro. Las tiernas y cálidas voces fueron elogiadas con muchos aplausos y en agradecimiento, la directora Sechi Ikemiyashiro recibió un diploma y un ramo de flores.
Enseguida tuvo lugar la presencia estelar del grupo coral, que unió las excelentes voces de la Asociación Yamaguchi Kenjin del Perú, Asociación Nisei Callao y Policlínico Peruano Japonés. Bajo la dirección de Tomoki Sato, Katia Palacios en el piano y Jana Paredes en el violín ofrecieron ocho canciones y casi todas de origen japonés.
La violinista adolescente Jana Paredes tocó Libertango, que pertenece a Astor Piazzolla.
La agrupación coral formado por tres instituciones nikkeis cantaron Piel Canela, de Bobby Capo, Escándalo, que pertenece a Rubén Fuentes y Rafael Cárdenas, y Perdón, que es de Pedro Flores.
A continuación tuvo lugar lo esencial en el festival coral nikkei con las canciones tradicionales del país del cerezo: Kojyo no tsuki, Sakura sakura, Nitaribune y Yosakoi.
En agradecimiento y en manifestación de admiración por cada una de las voces corales el público dedicó prolongados aplausos. De esta manera concluyó el festival dominical organizado por el departamento de Cultura de la Asociación Peruano Japonesa.