Marco Suárez Reyes es peruano de pura cepa y único integrante que no es nikkei de la Asociación de Guías y Traductores de Idioma Japonés. Su admiración por la cultura nipona nació de las historias que contaba su abuela.
Una tarde de 1922, una jovencita de 18 años llamada Angélica Carbajal Grados conoció a un japonés de quien quedó gratamente sorprendida. Observó sus gestos adustos, su dureza, pero al mismo tiempo la disciplina que cultivaba en cada aspecto de su vida. Se enamoró profundamente de este y él de ella. Decidieron casarse.
Pero eran otros tiempos, años en los que el código de la sangre estaba por encima de todo. Donde se tenía que cumplir lo que el padre con mayúscula verticalidad ordenaba. Finalmente, toda la familia regresó al Japón. Incluyendo al eterno enamorado y doña Angélica lloró en silencio su gran pena.
«Mi abuela jamás pudo olvidarlo… ahora yo me doy cuenta que lo quiso mucho, siempre solía hablarnos de él, su forma de ver la vida. Sólo nos dijo que algún día aunque fuera (de manera) espiritual conocería Japón por que allí estaba él. Yagui san», cuenta Marco Suárez Reyes, el único miembro de la Asociación que no tiene ascendencia japonesa pero habla de maravillas el nihongo.
Años después, doña Angélica se casó con el hacendado Manuel Reyes Montellanos. Pero los recuerdos siempre vivieron con ella. Así fue como en informales charlas con los nietos, confesaba su admiración por ese amor negado, respetando siempre a su actual esposo. Los conminaba a seguir su ejemplo en las cosas positivas que tuvo, valores universales que jamás iban a cambiar con el tiempo.
Respeto, disciplina y honor
Marco absorbió con fascinación lo que su abuela le contaba con fruición. Ese respeto por sus semejantes, esa férrea disciplina y la limpieza del honor, también lo terminaron conmoviendo y no paró hasta viajar al Japón a trabajar y estudiar en base a su propio peculio. Nada regalado ni obsequiado. Como aquel japonés que su abuela conoció, todo en base a esfuerzo.
Pero ¿cómo cristalizó el sueño de conocer la isla? Por una hermana que estaba casada con un japonés. Conocedora del inmenso interés de Marco por el Japón, le ayudó sin escatimar esfuerzos. Viajó como turista y aprovecho al máximo cada minuto. Y ya sabemos que los japoneses se enorgullecen de su idioma y apoyan a los extranjeros que se interesan por su cultura.
Suárez Reyes habla perfectamente nihongo. Estudió en Sendagaya Gakko y luego en el colegio especializado en idioma japonés Mejiro Nihongo Gakuin. «Aprenderlo fue realmente difícil, tanto como las costumbres. Recuerdo que estudiaba la gramática y practicaba cada palabra hasta grabarla en mi cerebro, hasta en el baño sin perder tiempo. Después, terminando mis estudios del idioma, habían pasado cuatro años y me di cuenta que ya conversaba fluidamente. Creo que el interés por conocer más de Japón me hizo aprender a hablar más rápido que lo que pensaba», refiere.
Estudios en Tokio
Al egresar de la escuela de idioma japonés escogió seguir la carrera de Turismo, inscribiéndose en la International College of Turism. Todos sus estudios los realizó en Tokio. Posteriormente trabajó en Kinjyo Travel, conocida por toda la comunidad nikkei. Un ejemplo digno de seguir.
Como traductor tuvo la oportunidad de recorrer muchos países de habla hispana dentro de Sudamérica y Centroamérica, gracias a su participación en Ainori, un famoso programa de la televisión japonesa que se caracterizaba por un popular carrito rosado recorriendo todo el planeta, la entrevista al artista de series policiales, Touru Nakamura y a la cantante japonesa Aki Yashiro.
«Con toda la sinceridad del mundo y en nombre de Dios, no sólo me impactó, sino que me gustó tanto su cultura, su forma de vida, idiosincrasia y su notable disciplina, que decidí estudiar algo», concluye.
Integrante de la Asociación de Traductores y Guías de Idioma Japonés
Fundada en agosto del 2007, la Asociación de Guías y Traductores de Idioma Japonés está formada por personas con vocación de servicio y por gente con experiencia que desde hace muchos años se encuentra en el campo. En total son cinco japoneses y seis peruanos.
Gracias al prestigio que poseen, muchas agencias de turismo suelen recomendárselas a sus usuarios o turistas japoneses que arriban a nuestro país. Esta adscrito además a la Asociación de Guías Oficiales de Turismo (Agotur Peru Tour Guides).
Marco es uno de los más entusiastas del grupo. Actualmente la preside Carlos Wakabayashi y la integran los nikkeis peruanos Francisco Oishi, Carmen Goya de Higa —quien fuera condecorada por el Congreso de la República—, Marino Morikawa y Augusto Akagui. Las otras integrantes son las japonesas Keiko Sato, Shoko Otani, Misao Kanashiro y Yukiko Yamanaka.