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Manifestantes reclaman a Japón por islas en ciudades de China

Miles de chinos asediaron el sábado la embajada japonesa en Pekín y arrojaron piedras, huevos y botellas mientras emergían protestas en otras grandes ciudades de China, en medio de la creciente tensión entre la dos mayores economías de Asia por un grupo de islas disputadas.

Policías con escudos y bastones rodearon la embajada, reteniendo y ocasionalmente chocando con los manifestantes que ondeaban banderas, coreaban eslóganes y que por momentos parecieron intentar irrumpir en el complejo diplomático.

\"Devuelvan las islas\", \"demonios japoneses fuera\", gritaban algunos. Uno de ellos llevaba un cartel de decía: \"Por respeto a la madre patria, deberíamos ir a guerra con Japón\".

El manifestante Liu Gang, un trabajador inmigrante de la región sureña de Guangxi, afirmó: \"Odiamos a Japón, siempre hemos odiado a Japón, que invadió a China y mató a muchos chinos. Nunca lo olvidaremos\".

Para la tarde del sábado, la policía logró convencer a algunos curiosos y manifestantes para que se fueran. Numerosos agentes anti disturbios rodeaban la embajada, aparentemente listos para pasar una larga noche en el lugar.

\"Creo que es tiempo que el Gobierno chino se ponga más firme. Mira lo que siente la gente normal. El Gobierno debería responder\", dijo un transeúnte que llegó a protesta y dijo que se apellidaba Xue.

Japón anunció que su ministro de Relaciones Exteriores puso fin a una visita a Australia y viajó de regreso a Tokio.

La larga disputa territorial escaló dramáticamente el viernes cuando Pekín envió seis buques de vigilancia a un grupo de islas deshabitadas en el Mar Oriental de China, elevando las tensiones entre los dos países.

China, que afronta diferendo similares con naciones vecinas, respondió así a la decisión de Japón el martes de comprar mediante operaciones privadas a las islas, la cuales son llamadas Senkaku por los japoneses y Diaoyu por los chinos, pese a las advertencias airadas de Pekín.

Las relaciones sino-japoneses han estado plagadas históricamente por los amargos recuerdos en Pekín de la agresión militar de Tokio en las décadas de 1930 y 1940 y por la actual lucha por recursos e influencia. Se cree que el sector que rodea las islas posee reservas energéticas.

En Shanghái la policía acordonó las calles que rodean al consulado japonés. Cientos de agentes dejaban protestar a una pequeña cantidad de personas por vez.

Medios chinos también reportaron grandes protestas contra Japón en las ciudades de Xian, Changsha, Nanjing y Qingdao. La prensa japonesa informó sobre brotes de violencia en los que algunas personas atacaron a restaurantes y negocios nipones.