Por Ciria Chuaca
Claudia Makishi Lambert, «Mandarina», asombra al público de todas las edades, y son los niños quienes siempre están en primera fila para jugar y aplaudir con el personaje creado por la actriz nikkei, que se formó en Tuquitos y ha actuado ya en tres países, además de haber recorrido todo el Perú. Nieta de inmigrantes okinawenses, actualmente investiga su ascendencia con la finalidad de hacer conocer a sus hijos sus orígenes japoneses.
¿Quién es Mandarina?
Es una niña que está jugando en el dormitorio que tiene en casa de la abuelita. Hace travesuras para regresar a su cuarto de juegos y arma su propio circo, porque le gusta ir al circo. Hace magia, malabares, hace todo lo que hay en un circo.
¿Mandarina entusiasma la imaginación de los niños?
Sí, porque Mandarina simplemente juega. Mientras que los adultos piensan, lo que los niños hacen es imaginar; entonces, cuando Mandarina está en el escenario, es una niña más que está jugando con ellos. Hablan el mismo lenguaje: el de la imaginación.
Cuando los niños hacen travesuras, no hablan, solamente juegan. Por eso el espectáculo no tiene parlamento, sólo jugamos y jugamos, y los niños lo entienden perfectamente.
¿Cuándo nace Mandarina?
Mandarina ahora ya tiene seis años, nace jugando, probando elementos y las formas de manejar objetos. Así empieza la obra, y como jugando ya hemos recorrido cuatro países —Bolivia, Brasil, Ecuador y todo el Perú— donde hemos jugado con todos los niños.
¿Cómo fue tu experiencia en cada país?
Como el trabajo no tiene texto, es más sencillo, no necesito hablar, y se hace un trabajo de teatro netamente gestual. Se maneja con códigos universales, por ejemplo, saltar cuerdas, atrapar algo, la pulga, son códigos universales, es muy fácil entender otros idiomas también.
¿Satisfecha con tu presentación en el CCPJ?
Sí, mucho. Hace dos años que no nos presentábamos aquí, agradecemos mucho por la invitación para presentarnos aquí y que el público nos haya acogido es muy halagador.
¿Cómo te sientes cada vez que finaliza tu presentación?
Satisfecha. Cuando los resultados son favorables es bacán seguir haciendo cosas para todo el público, porque la obra no es solamente para niños, también el mensaje es para adultos.
Queremos seguir jugando con ellos, queremos seguir utilizando la imaginación para contactarnos con los niños. Estos son como juegos adicionales, jugar con la soga, con el trompo, saltar liga, jugar mundo, yaces. Eso deberíamos hacer con los niños, con nuestros hijos, con los sobrinos, porque como hay tanta tecnología todo es muy impersonal; en cambio en los juegos adicionales siempre tienen que haber dos, porque sino no se puede jugar.
¿Qué presentaciones vienen?
Vamos a iniciar una gira por Bolivia. Además, el día 21 de septiembre, a las 7:00 p.m., me voy a presentar en el auditorio del colegio de El Buen Pastor, en Los Olivos. El ingreso es libre.
¿Cómo te iniciaste en este trabajo?
Formo parte de Tuquitos Teatro, el director es Jerry Galarreta. Comencé primero haciendo producción para el grupo y luego tuve la oportunidad de participar en una obra que ya estaba montada y así empezó. El teatro es adictivo: una vez que comienzas, ya no puedes salir, te llama a seguir haciendo cosas nuevas. Ya llevo 12 años.
¿Cuántos años de formación?
El teatro, como la Medicina, la Administración o cualquier otra profesión, siempre está en constante actualización. Me estoy formando constantemente tomando talleres aquí o afuera, y como mi director es formador, el trabajo en el laboratorio es constante.
Ahora ya estoy dejando un poco de ser niñita en el escenario, para ser adulta, porque estamos haciendo un trabajo de mitología griega. Vamos a contar el mito del laberinto de Minotauro, vamos a contar sobre Medusa, Percebe y Ariadna, vamos a narrar muchas historias teatralizando y eso ya es otra etapa del grupo; pero siempre que nos lo pidan, vamos a presentar a Mandarina.
¿Tu vida familiar está presente en tus actuaciones?
Sí, claro, mis hijos están en la parte técnica, en la parte del manejo del escenario. Cuando no está mi director, vienen a apoyarme los dos. Ellos tienen que aprender. No les doy propina, por ejemplo. Si ellos quieren dinero o quieren salir a comer helados, tienen que colaborar de alguna manera, pero no tienen que trabajar: ellos tienen que valorar el trabajo, su mamá trabaja.
¿Eres nieta de inmigrantes japoneses?
Soy hija de nisei y mis abuelos fueron okinawenses. Ellos fallecieron antes de que yo naciera. Mi papá también ha fallecido.
Estoy haciendo un trabajo de investigación sobre mis orígenes, porque me interesa conocer esa parte de mis raíces. Más que por mí, lo hago por mis hijos, para que ellos conozcan que también vienen de otra cultura.
¿Tu futuro es el teatro?
Mi futuro es el teatro, es una profesión como cualquier otra: tienes que estudiar cinco años, tienes que hacer tu tesis. Es un trabajo, el teatro no es una afición.
¿Qué les dices a papás y mamás?
Que por favor sigan trayendo a los niños al teatro, porque no es lo mismo llevarlo al cine, no es lo mismo ver televisión, esto es un contacto directo, humano, sensible y es una linda manera de terminar un paseo del domingo viendo algo cultural todos juntos, disfrutando y después comentándolo en casa.