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«Es un reto mantener el espíritu de trabajo y sacrificio de los issei»

Por Christian Hiyane Yzena

En medio de su recargada agenda de trabajo, Jimmy Izu Kanashiro (36) se da un respiro para evocar las reuniones familiares que tuvo en casa de sus abuelos, las querencias que estos les prodigaban tanto a su hermana Erika como a él y la valla alta que los primeros inmigrantes dejaron a las futuras generaciones.  

Todos siempre guardamos un grato recuerdo de los ojiichan.
Sí. Recuerdo mucho que mi ojii por parte paterna iba a visitarnos y nos traía un montón de cosas, regalos, golosinas, a los nietos. Pero lo de ir a visitar a los abuelos con toda la familia era algo clásico. De mi obaa Kame, que falleció a los 93 años, guardo en mi memoria que le gustaba mucho conversar con su castellano masticado. Nos preguntaba a mi hermana y a mí de mis estudios, cómo nos iba en las clases. Conversaba con mi papá. Era una reunión muy familiar. A pesar de que tenía más de 90 años. Falleció a los 93.

Cuando visitábamos su casa en el límite de Breña con Lima, cerca a la Plaza Bolognesi, se compraba comida. A ella le gustaba mucho no tocar su plato, esperar que nosotros termináramos para darnos del suyo. Nos miraba a ver si queríamos más. Eran gestos. El engreimiento a los nietos.

Ser nikkei, dos culturas y muchas responsabilidades.
Es un legado importante porque tú tomas lo de la cultura japonesa y peruana. Sin darnos cuenta tenemos valores de ambas. Uno hereda los valores y costumbres, y proviene de dos culturas e historias distintas. Podemos sacar lo mejor de uno. Incluso como colectividad nikkei no es ni japonesa ni peruana, tiene valores propios de la fusión.

Tu cercanía con la colectividad nikkei fue a través de lo académico. 
Sí, fui miembro de lo que era el Centro Nikkei de Estudios Superiores. Fui dirigente por un año, estuve metido en las actividades. Hice muy buenas amistades. Digamos, mi mancha de amigos es de allí. Recuerdo que cuando ingresé, quien presidía el centro era Roberto «Tito» Shimabukuro y después, cuando fue dirigente, Javier Aróstegui. Al Estadio La Unión iba, pero a hacer uso de las instalaciones. Igual que al AFO.

LOS ISSEI: UNA VALLA DIFÍCIL DE SUPERAR

Fue increíble lo que hicieron los issei.
Acá quiero hacer una diferencia. Uno compara lo que hizo un issei cuando llegó al Perú y lo que hizo después: en términos marginales es un salto gigantesco lo que logró en su vida. Se parece mucho a la gente de provincia que no tiene nada y logra hacer empresa, cuando viaja a Estados Unidos, por ejemplo.

¿Lo que lograron no ha sido superado por las siguientes generaciones?
Siento que en la colectividad nikkei hay muchos logros, hemos llegado a preservar costumbres, valores, que se ven reflejadas en instituciones como la APJ, CNES, AFO; pero si comparamos lo que hicieron los abuelos que llegaron sin nada y lograron darle a sus hijos algo cualitativamente distinto, pese a que hay destacados nikkeis en el lado público y privado, no sé si a nivel de generación se pueda lograr ver un salto tan grande como lo que hicieron los inmigrantes. Es una opinión personal. A pesar de todo, no sé si lleguemos a calificarnos con esa generación. Esa que todo el mundo admira y que siempre hemos escuchado del ojii o de la obaa.

¿Y a qué crees que se debe?
Me parece que es algo natural. No sé si las generaciones que llegaron después tenían ese incentivo, ese fin inicial.

Lo que queda es mantener lo logrado.
Ese es un reto y nos toca a nosotros mantener ese espíritu de trabajo, de sacrificio.

HIJOS MAYORES ENVIADOS A JAPÓN

¿Tu padre fue japonés?
No. Mi papá Julio Izu Izu, que falleció hace un par de años, nació en Perú pero vivió en Japón. Era hijo de japoneses que se fueron a Okinawa a vivir toda la juventud. Regresó después a los veintitantos años. En mi casa era casi un japonés porque no hablaba bien el castellano, pero sí nihongo y uchinaguchi. Era un asiduo lector de Perú Shimpo y podía leer ambas partes, en español y en japonés.

¿Fue enviado a Japón siendo niño?
Mi papá fue de esa generación donde varios de ellos viajaron al Japón por barco. Los hijos mayores de varias familias. Lo hace en el año 39 más o menos, cuando tenía ocho o nueve años, junto a una hermana mayor, Shizuko, quien vive allá todavía. Para piña le toca la Segunda Guerra Mundial. Pero hace allá su vida y regresa a los 26 años.

No sé si fue por la xenofobia que había, pero se enviaba a los mayores porque eran un poco más independientes. Lo curioso es que fue alejándose un poco del peligro que había en el Perú y le tocó vivir la Segunda Guerra Mundial.

¿Pasó por momentos muy difíciles?
Por eso es que contaba muchas cosas, lo que es pasar hambre, buscar ropa, ver y caminar sobre muertos por todas partes. Muchos amigos me decían si mi papá era japonés. Lo raro es que teniendo en mi casa a alguien que hablaba japonés, nunca terminé aprendiéndolo. Fue toda una generación de hermanos mayores de la colectividad. 

LA SUPERINTENDENCIA

Tienes a tu cargo la dirección de regulación de la SBS y AFP.
Cuando terminé la universidad en 1998, entré a trabajar a la Superintendencia. Hubo un programa especial para los primeros alumnos y me quedé en esta misma área. Aquí se diseñan y se trabajan los proyectos regulatorios para los bancos, seguros, gestiones y los fondos privados de pensiones.

Más datos
• Tengo 36 años.
• Mis padres son Julio Izu Izu y Catalina Kanashiro Kanashiro.
• Mis abuelos arribaron de Okinawa en los años 30. Trabajaron siempre en Lima como empleados en UN restaurante y después se independizaron. Ellos son Suko Izu y Kame Izu (Gushikami) por parte paterna, y Anko Kanashiro y Kiyo Kanashiro (Kochinda) por el lado de mi mamá. No tuvieron nombre en español.
• Estudie la primaria y secundaria en el colegio San Andrés de Lima.
• Soy economista graduado en la PUCP y egresado de la Maestría en Finanzas de la Universidad del Pacífico.
• Seguí maestrías en Derecho Internacional Económico en la PUCP y en la Universidad de Columbia de Nueva York en Políticas Económicas durante 14 meses. • Soy jefe del Departamento de Regulación de la SBS y AFP.
• Soy profesor de pregrado en Economía de la Universidad de Piura y en la maestría de Derecho Bancario de la PUCP.