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Trío, un bazar con 53 años de historia en Huancayo

Por Alejandro Yoshioka

Alberto Akiyama, es uno de los nikkeis de mayor edad en Huancayo. Con sus 84 años se mantiene activo y participa de las actividades de APJ Huancayo. Además, es dueño de Tiendas Trío, uno de los negocios más reconocidos en la Incontrastable, que tiene más de medio siglo funcionando.

Akiyama san es uno de los personajes que encontramos en Huancayo, a donde llegó hace 62 años y de donde decidió nunca más irse.

¿Cómo llegó a Huancayo?
Primero llegó mi hermano. En el año 1950 me llamó para trabajar con él, pues tenía un negocio como técnico de radios y televisores, además de electricidad.

Así, en el año 1959, en compañía con mi hermano, el señor Morita y yo pusimos un bazar que se llama Tiendas Trío. Posteriormente, mi hermano falleció y el señor Morita se fue a Japón, así que quedé solo en la tienda que está abierta hasta ahora, tras 53 años.

¿Sigue al frente de su negocio?
Actualmente estoy asesorando mi negocio, tengo un gerente y buen personal, felizmente.

¿Por qué el negocio se ha mantenido por tanto tiempo?
Desde un inicio tuvimos suerte. Si bien copiábamos el mejor sistema de las tiendas de Lima, ofrecíamos una muy buena atención al cliente. Eran muchas cosas que nos hacían ganarnos la confianza de los clientes. Por ejemplo, cuando llevaban una prenda y les quedaba grande o chica, no teníamos problema en cambiarla. O cuando el cliente nos consultaba si se podía probar la camisa, desarmábamos la camisa y se la dábamos para que se la pruebe, cosa que  no hacían otras tiendas. Ese tipo de cosas nos ayudó a ganar clientela.

Cuando abrimos en Huancayo, habría unos 50 bazares, pero la mayoría de ellos han cerrado. El único negocio que sobrevive es el nuestro.

Dicen que en Huancayo los negocios que más han perdurado son los de los nikkeis.
Sí, tiene razón, pero también hay varios negocios de nikkeis que ya cerraron o se fueron a Lima.

¿Le ha tocado vivir momentos difíciles en el negocio?
Sí, pero hemos sabido capear la mala época. Una vez una fábrica me estafó con medio millón de soles en el año 1963, en esa época compré tela y firmé letras de cambio. Me dijeron que en dos meses me entregaban la mercadería, pero cuando fui a Lima me di con la sorpresa que la fábrica había desaparecido, no sólo me estafaron a mí, sino a varios. Resignado me vine a Huancayo, y con mucha suerte y trabajo levantó la tienda, ya en 1990, después de casi 30 años. Felizmente estaba bien acreditada y pudimos levantarnos.

¿Cómo ha ido cambiando la colectividad en Huancayo?
Antes teníamos un local alquilado en el jirón Arequipa, donde nos iniciamos. Ahí la colonia japonesa aportaba dinero para mantener el club. Por muchos años íbamos a ayudar, pero a la par teníamos un club de fútbol y parece que eso no agradó a la colonia que nos cortó el apoyo. Luego de eso, seguimos, pero los nikkeis estaban dispersos, se reunían esporádicamente, hasta que se formalizó bien la APJ Huancayo hace unos cuatro años y ahora se tiene proyectos que esperemos puedan concretarse. Para eso tenemos que hacer bastantes actividades.

¿Usted es nisei?
Mis padres llegaron en 1900 más o menos, vinieron de Shizuoka. Mi nombre es Alberto Akiyama y mi nombre en japonés es Shozo, pero durante la Segunda Guerra Mundial eliminé el nombre japonés de mi Libreta Electoral porque en esa época nos fastidiaban, había saqueos y mucho abuso. En ese tiempo vivía en Lima, estudiaba en Lima Nikko, soy de la promoción XV.

¿Cómo está conformada su familia?
Tengo un sólo hijo, se llama Luis Antonio Akiyama Cangalaya. Mi esposa se llama Paulina Cangalaya, es de Casapalca. Mi hijo trabaja en la Superintendencia de Banca y Seguros en Lima. Además, tengo dos nietas que se llaman Satomi de ocho años y Natsumi de seis.

¿Le gusta el ritmo de vida de Huancayo?
Acá vivo tranquilo, en Lima ya no tengo amistades, la mayoría ha fallecido. Casualmente hace poco fui a Lima y preguntando si había algún conocido o vecino, me di con que no quedaba ninguno. Yo vivía en el jirón Inambari, por el Cuartel Santa Catalina en Barrios Altos.

¿Cómo cuida su salud?
Yo evito las grasas. Antes era gran fumador, pero hace 35 años dejé de fumar. Tomo muy poco, de vez en cuando una copa de vino en el almuerzo. Además como comida sana, me agrada la cocina japonesa, pero en Huancayo no hay mucho, así que como criollo nomás. También me gusta la música clásica.