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«Valores que nacen en individuos se trasladan a sus países»

Por Christian Hiyane Yzena

Cuando Patricia Meléndez Kohatsu (44), ahora vocal del Tribunal Fiscal del Ministerio de Economía, era apenas una niña, solía visitar a su bisabuela Rosa Shiroma Shiroma acompañada de su madre Juana Kohatsu Riega. Algo curioso teniendo en cuenta que usualmente solemos visitar a nuestra abuela, generacionalmente más cercana a nosotros. Pero en su caso, fue su bisabuela.

La muñeca vestida con kimono
Al cruzar la sala de la casa de la Av. Canadá en La Victoria, la presencia de una delicada muñeca vestida con kimono llamaba su atención dentro de una vitrina. La trajeron desde Okinawa y le daba al hogar ese aire solemne de homenaje y respeto por los ancestros.

«Me gustaba la ropa porque era algo diferente. Han pasado tantos años. No sé exactamente que suerte habrá tenido la muñeca pero de repente me hubiese gustado quedarme con ella. Tenía la cara blanquita, maquillada, como en las películas», indica.

Ese fue su primer acercamiento y su primer asombro natural por las características tan distintas pero a la vez profundas de la cultura oriental. Y el gusto estaba allí, en lo novedoso, en el gesto imperturbable del rostro, de la  mezcla de los colores de la vestimenta. Un privilegio que Patricia estaba aprendiendo a hacer suya a partir de dos culturas, provenientes de sus padres: lo peruano y lo japonés.

Los bisabuelos
En su memoria guarda también el español mascado de la bisabuela, su pequeña estatura y las moneditas que le daba de propina. La talla contrastaba con el carácter fuerte que tenía y su fortaleza para sacar adelante a la familia. Quizás sea parte de los pocos y valiosos recuerdos que tiene de Rosa. Taro Kohatsu, el bisabuelo, en cambio falleció bastante joven. La pareja, que arribó desde Nakagami, Okinawa, tuvo tres hijos. Uno de ellos, Alejandro Kohatsu, fue su abuelo.

«Mi madre me cuenta que sus abuelos arribaron en  barco por el puerto del Callao y llegaron a trabajar como agricultores en la zona de la hacienda en Villa (actualmente Chorrillos), donde cultivaban zapallo, algodón, pepinos, sandias y plátanos, y donde vivieron hasta casi el final de sus vidas», señala Meléndez.

De su abuelo recuerda que llegaba hasta las parcelas de sembríos que tenía en Cañete y se quedaba varios días junto a sus padres. Después de mudó a Surco. «Era muy reservado, cauto, recto pero trabajador. Tal vez se limitaba a hablar lo necesario pero siempre trataba de cuidarnos», dice Patricia. Con él viajó en varias oportunidades a Cañete.

Alejandro tuvo además una bodega en Barrios Altos y preparaba con especial predilección el cebiche, uno de sus platos favoritos. Consumía mucho pescado.  

Casarse entre nikkeis
Respetuoso de las costumbres heredadas de sus padres japoneses, Alejandro siempre quiso que sus hijas se unieran a descendientes nikkei. Esta rígida posición devino en la fuga de su madre, Juana Kohatsu, entonces de 16 años y la mayor de las hermanas, con su entonces enamorado, Rafael Meléndez, quienes después se casaron. Patricia señala que tuvo que pasar muchos años para que su ojiichan aceptara esta unión.

Meléndez Kohatsu abriga la esperanza de viajar en algún momento al Japón, tal vez Okinawa, para saber exactamente de dónde procede uno. «Por otro lado me gusta el  tempura, esas bolitas dulces que disfrutaba cuando había reuniones familiares Y me gustaría conocer mas de la cultura japonesa de todas maneras».

Los valores del issei
La funcionaria también se refiere a los valores que nos han dejado los issei: respeto a la vida, la verdad, la justicia y el respeto a los mayores. «Creo que algunos de estos valores eran bien marcados en nuestros ancestros, tanto así, que mucha gente de otros países siempre ha identificado a los japoneses como honestos, trabajadores, pacientes, perseverantes, valores que permiten que una persona progrese individualmente, a nivel laboral o familiar, y que a su vez permitan progresar a su país, por eso nosotros deberíamos tratar de vivir esos valores día a día e inculcarlos a los más jóvenes», sentencia.

«Me gusta lo que hago»
Patricia Meléndez Kohatsu no tiene algún proyecto cerca ni piensa dejar el Ministerio de Economía para realizar alguna consultoría particular. Dice que le gusta lo que hace y está satisfecha por ser parte del Tribunal Fiscal, puesto que anteriormente no necesitaba de concurso público para su conformación y que por ese motivo, fue utilizado con fines políticos.

Sobre el trabajo que realiza en el Tribunal Fiscal asegura que observa todos los impuestos o tributarios que son impugnados por los contribuyentes tanto a nivel del estado como de las autoridades locales (Municipalidades). \"Cuando dejas de pagar te llega este documento conocido como Orden de Determinación de Pago. Si no estás de acuerdo impugnas eso. La municipalidad no te da la razón y tú sigues impugnando, entonces llega hasta nosotros. Ese es el trabajo que tenemos todos los días\".     

Más datos
-Nació en Breña hace 44 años
-Sus padres son Rafael Meléndez Benítez y Juana Kohatsu Riega     
-Los estudios escolares los hizo en el colegio católico Patrocinio San José de Breña.
-Siguió la carrera de Derecho en la Universidad Católica del Perú. Especializándose en derecho tributario.
-Trabajó en la SUNAT de Piura. Del año 1996 hasta el 99 ingresó al Tribunal Fiscal como asesora y también a la Defensoría del Cliente, también del Ministerio de Economía.
-Estudió en España una maestría durante un año.
- Tiene como hobbie ir de caminata y bailar