Por Alejandro Yoshioka
Los nikkeis de Huancayo vienen trabajando fuerte para preservar las costumbres y valores japonesas. Por ello es importante el empuje que tenga la APJ Huancayo (APJH) que ha entrado en una nueva etapa con proyectos importantes.
Enrique Kanashiro, presidente de la institución, nos habla sobre la iniciativa de construir un centro médico, además de la situación actual de la entidad huancaína.
Acaban de recibir a la Caravana de la Amistad Peruano Japonesa, ¿qué sienten?
Para nosotros fue muy grato. De todas maneras esperamos tener un poco más de presencia dentro de la colectividad y ver si en un futuro podemos hacer más cosas, no sólo lo que de Lima nos puedan aportar, sino ofrecer algo nosotros mismos.
¿Qué proyectos tienen para difundir la cultura japonesa?
Realmente no hacemos mucho por falta de recursos. Las actividades que hacemos son generalmente para los asociados, en las que buscamos mantener las costumbres y valores, además de integrar y tener más relación entre los nikkeis de Huancayo. Incluso para eso se necesita cierta liquidez y necesitamos una forma de generar recursos, y estamos tratando de hacer algo.
¿En qué trabajan para que la institución sea autosostenible?
Tenemos un proyecto para un centro médico, copiando un poco de lo que se hace en Lima, pero en menor escala. Quisiéramos que ese proyecto se logre pronto.
¿Han pedido ayuda a alguna institución?
Hemos solicitado ayuda al programa de Asistencia para Proyectos Comunitarios de Seguridad Humana (APC) que da el Gobierno japonés, a través de la Embajada del Japón. Ya está el anteproyecto y esperemos que dentro de un mes podamos tener el proyecto.
¿En dónde lo construirían?
Hubo un desfase dentro de la APJH de más o menos diez años, porque el local estaba alquilado y a raíz de eso se hacían muy pocas actividades. Ahora que lo hemos recuperado tenemos la proyección de hacer en el local el centro médico y que pueda generar un poco de entrada para que podamos hacer todo tipo de actividades.
¿Qué actividades realizan?
Generalmente celebramos el Undokai, el Día de la Madre y el Padre, este año vamos a tener un baile de Santiago, una fiesta por el Día de la Canción Criolla y el Shinnenkai, que es la fiesta de Año Nuevo.
¿Cuántas familias nikkeis hay en Huancayo?
Puede haber más de cien familias nikkeis. Las que constantemente participamos en la APJ Huancayo somos 40 o 50.
¿Hay participación de jóvenes?
Sí, aunque la mayoría de los jóvenes cuando terminan el colegio se quieren ir a estudiar a Lima. Pero lo que estamos intentando es que los huancaínos que están en Lima se integren y sean una rama de nuestra institución en Lima, y puedan participar en las actividades de la APJ y así no perder su identidad nikkei.
¿Qué caracteriza al nikkei huancaíno?
Creo que todos los nikkeis somos iguales, por ser provincianos de repente somos un poco más ingenuos, pero todos tenemos la misma raíz y no hay mucha diferencia.
Usted es uno de los nisei más jóvenes. ¿Cuál es la historia de sus padres y cómo llegaron a Huancayo?
Mi papá llegó en el año 1929 y tuvo trabajos de todo tipo como la mayoría de inmigrantes japoneses. Primero se estableció en Lima y en 1939 se casó con mi mamá a través de una carta poder y la trajo a Perú. Estuvieron en Lima en la época de los saqueos y como se sintieron un poco mal, se fueron a Jauja, donde nací. En esa época muchas personas se enfermaban de los pulmones y Jauja era un destino casi obligado, así que se establecieron bastante tiempo, hasta 1985. Sin embargo, había una relación con Huancayo pues ahí estudié. Después de más de cuarenta años en Jauja, ellos decidieron poner un negocio en Huancayo, un bazar y restaurante.
¿De dónde son sus papás?
Mis papás son de Itoman Shi, Okinawa Ken, somos seis hermanos y todos están vivos, yo soy el menor. Tengo cuatro hijos, estamos tratando con mi esposa Midori de que tengan más identidad nikkei, aunque acá en Huancayo hay pocos nikkeis y la interrelación no ha sido mucha, pero poco a poco tratamos de rescatar esto y a través de la APJH tratamos de impulsar el tema de la identidad nikkei.
¿Algún mensaje final?
Hay que recordar a los nikkeis que hay que fomentar la identidad y sobretodo los valores. Y recuerden que siempre son bienvenidos en Huancayo.