Por Angel Shirota
Luego de meses de preparación se realizó el I Encuentro de Jóvenes Uchinanchu en la ciudad de Sao Paolo, Brasil, con la finalidad de compartir el sentimiento uchinanchu con jóvenes de diversas partes del mundo, unidos por la misma identidad y valores que desafían el tiempo. La representación peruana llegó al encuentro con entusiasmo y mucha alegría. Las charlas, debates, actividades deportivas, sociales, visitas, presentaciones entre otros se convirtieron en intensas jornadas desde la mañana hasta la medianoche.
La participación peruana se caracterizó por el éxito de una ordenada delegación que siempre se mantuvo ansiosa de participar y compartir con sus shimachu (‘paisanos’ en uchinaguchi) en ese sentido la representación fue el reflejo del gran apoyo de nuestra colectividad y la esmerada preparación del grupo.
Participando en un campeonato relámpago de vóley, en danzas folklóricas okinawenses y también de cada uno de nuestros países. Se buscó también a la soberana de la belleza del encuentro en el Miss Ryuso, el infaltable karaoke pero con melodías en uchinaguchi, un concurso de cortometraje en base a nuestra cultura compartida y agudos debates donde se buscaba fortalecer la identidad okinawense.
Se logró comprobar y dar gracias de este legado, pues somos parte de un pueblo como el uchinanchu, alegre, fraterno, de una variada cultura pero por sobre todo esa fraternidad que nos recuerda siempre el Ichiariba Choode (‘todos como hermanos’). También con satisfacción aplaudimos a uchinanchu de corazón quiénes no lo son de nacimiento pero lo son por convicción y decisión quiénes merecen toda nuestra gratitud por enriquecer nuestra colectividad.
Del encuentro en Brasil se emitieron las acciones a seguir para seguir avanzando en la difusión de la cultura uchinanchu con los jóvenes y se evaluó lo que se trabajará en el siguiente encuentro a realizarse el próximo año en los Estados Unidos de Norte América, cuya sede se acordó entre los miembros del WYUA en el último Uchinanchu Taikai realizado el año pasado en Okinawa, pues la idea es llevar a los cinco continentes este juvenil encuentro como preparación al próximo Taikai dentro de cuatro años. Es por ello que este año se realizó en América del Sur y en los años posteriores se realizará en los otros continentes.
El camino a Sao Pablo implicó un gran esfuerzo pues cada miembro tuvo que sufragar sus gastos, pero se alivió con apoyo económico en la cuota de participación y el aspecto logístico que la representación requería, en base al apoyo fraterno de nuestras instituciones y de empresas, de nuestra gente que nos apoyaron como buenos okinawenses y de las actividades pro fondos realizadas para este fin.
En Brasil los participantes presenciaron el Kyodo Matsuri, cuyo kimochi los hizo sentir un miembro más, pues comprendieron que en cada rincón del mundo donde habita un descendiente okinawense, hay un hermano. Sentir con fuerza los lazos que nos une desde el abrazo fraterno, al Okinawa soba, del nostálgico sanshin al alegre taiko y de la sonrisa de las obaachan a la alegría al escuchar a los amigos.