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Nikkeis oraron por víctimas de bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki

Los nikkeis rindieron homenaje y elevaron oraciones por las víctimas de la bomba atómica que Estados Unidos lanzó a Hiroshima y Nagasaki el 6 y 8 de agosto de 1945, respectivamente.

La ceremonia de ofrenda a los inmolados japoneses fue organizada por Perú Hiroshima Kenjinkai y contó con la participación de la Asociación Peruano Japonesa, Asociación Femenina Peruano Japonesa, Asociación Femenina Okinawense del Perú, entre otras instituciones.

La honra a las víctimas se inició con un acto budista dirigida por reverenda Jisen Oshiro, de la comunidad budista Soto Zenshu del Perú. Cada uno de los presentes oró y colocó osenko.

Enseguida, el presidente institucional Francisco Okada expresó sus reflexiones en nombre de la directiva de Perú Hiroshima Kenjinkai y la Asociación Peruano Japonesa: «Esta reunión constituye una de las más importantes actividades que cada año llevamos a cabo, en homenaje de las víctimas de la bomba atómica».

Sostuvo que el 6 de agosto de 1945, a las 8:15 a.m., la bomba Little Boy lanzada por el bombardero B-29, Enola Gay, estalló a una altura de 580 metros sobre el centro de Hiroshima y mató a unas 70 000 personas al instante. La onda expansiva, a unos 6000 grados de temperatura, no dejó un edificio en pie y carbonizó los árboles a 120 kilómetros de distancia.

Varios minutos después, el hongo atómico se elevó a unos 13 kilómetros de altura y expandió una lluvia radiactiva que condenó a muerte a las miles de personas que habían escapado del calor y las radiaciones. Dos horas después habían muerto 120 000 personas y 70 000 habían resultado gravemente heridas. El 80 por ciento de la ciudad había desaparecido.

Tres días más tarde, Estados Unidos lanzó la segunda bomba atómica, Fat Man, sobre Nagasaki. El Gobierno municipal de la ciudad estimó que más de 70 000 muertes ocurrieron.

Japón se rindió a los Aliados el 14 de agosto, aceptando los términos de la Declaración de Potsdan incondicional y trayendo paz al frente Pacífico. En su discurso a los japoneses, el emperador Hirohito llamó a la «paz y bienestar de los súbditos imperiales, compartiendo la felicidad y prosperidad entre decenas de miles de naciones. La victoria en Japón, o el Día V-J, efectivamente marcó el fin de la Segunda Guerra Mundial, en la que más de 300 000 soldados norteamericanos entregaron sus vidas.

«Los 67 años de este devastador bombardeo atómico resuenan con la tragedia de la planta nuclear de Fukushima que fue destruida por un terremoto y un tsunami el 11 de marzo del año pasado. Por esta razón, autoridades del Japón, prometieron recortar la dependencia del país en su capacidad nuclear y más bien usar energía solar y fuentes de energía renovable», sostuvo Francisco Okada.

Al recordar y rendir homenaje a las víctimas de la bomba atómica consideró que es sumamente importante resaltar la recuperación de Hiroshima, tanto en el aspecto humano, de infraestructura, y económica.

Acentuó que Hiroshima cuenta con dos lugares clasificados por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad: el Santuario Itsukushima en la isla de Miyajima y el Memorial de la Paz de Hiroshima.

«Asimismo, les hacemos extensiva la invitación a la exposición de afiches con el título Un mundo sin armas nucleares, con fotografías, gráficos y cuadros informativos sobre los  efectos causados por la bomba atómica que estará abierta hasta el 18 de agosto, en el hall del Centro Cultural Peruano Japonés», concluyó Okada.