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«Es necesario mantener el vínculo con nuestros orígenes»

Por Christian Hiyane Yzena

El economista Oscar Graham Yamahuchi (49) recuerda cómo su abuelo Osamu Yamahuchi separaba trozos de pescado crudo cuando su abuela preparaba un cebiche, los bañaba en sillao y saboreaba un delicioso sushi casero. También la habilidad que tenía para los trabajos manuales, y una honestidad y rectitud a prueba de balas.

«Era japonés, nació en la prefectura de Oita y falleció hace como 23 años. A mí me afectó bastante porque yo era muy cercano a él. Era como mi papá. Yo tenía 17 años. Mi abuela Manuela Ávalos sí era peruana»…

¿Qué anécdotas tiene de su abuelo?
Para empezar, era una persona muy disciplinada y eso trataba de inculcarnos. Uno cuando está chico no le gusta mucho la disciplina, pero después con el tiempo vamos apreciando su importancia. Otra es que era muy trabajador.

¿Le ayudaba en sus tareas escolares?
Recuerdo mucho el cariño y el apoyo que me daba para las manualidades o las tareas escolares. Era muy preocupado por eso y muy hábil para hacer esas cosas artesanales en general. Desde hacer cajas, trabajos manuales. Recuerdo mucho que hizo un globo terráqueo con papel maché que él mismo se encargó de decorarlo.

Para no olvidarlo.
Así es. Después, las loncheras para los paseos, las bolitas de arroz con ajonjolí. Participaba también en la cocina preparando sopa udon, sushi. Te cuento otra anécdota: cuando en mi casa mi abuela preparaba cebiche, mi abuelo se separaba cubos de pescado para comerlos con sillao. En ese momento yo no entendía eso. Más rico era con limón. Los preparaba y me invitaba. «De repente te gusta», decía. Me gustaba, pero prefería echarle unos toques de limón y ya como que le daba más sabor.

¿Y su filosofía de vida?
Como persona siempre tuvo una línea de comportamiento basada en la honradez. En eso también nos hacía hincapié todas las veces que podía. «Lo que no es tuyo no tienes por qué tocarlo. La vida te pone muchas pruebas. A veces tú crees que las personas no se dan cuenta, pero pueden ser pruebas para ver tu lealtad y honradez. Y siempre tienes que ser muy derecho en esas cosas», nos repetía. Tenía un carácter rígido. Esos valores me han marcado definitivamente. Y con el tiempo he sabido valorarlo en su real dimensión. 

¿Le gustaba la comida peruana?
Sí, le gustaba sobretodo porque mi abuela era del norte, tenía muy buena sazón. Disfrutaba de una causa a la norteña, pescado seco salado o arroz con pato.

ARRIBO AL PERÚ

¿Cómo llegó al Perú?
Llegó el 21 de marzo de 1926 en el barco Gynyo Maru con un grupo de compatriotas, y se afincaron en el norte del país, en la zona de Chiclayo. Tuvo negocios propios. Fue una persona muy trabajadora. Llegó a tener bodega, una cafetería, una peluquería. Conoció a mi abuela, Manuela Ávalos. Todo iba bastante bien hasta cuando empezó la Segunda Guerra Mundial. Como sabes, hubo persecución contra los japoneses y el tema de la expropiación de sus negocios y las propiedades, por lo que tuvo que mantenerse de manera clandestina. Tuvo que pernoctar en las zonas alejadas para evitar que lo deporten a Estados Unidos.

Me contaba mi abuela que había días, por las noches, en las cuales regresaba a la ciudad para llevar provisiones y seguir escondiéndose de esa persecución.  

¿En dónde se escondía?
En la casa de otros peruanos pero (que vivían) en el monte, en los caseríos, cerca a las zonas agrícolas. A mi abuelo le tenían mucho aprecio y la familia de mi abuela lo apoyó, porque veían que era un tema injusto que lo estén persiguiendo y expropiándole los negocios que tenía.

¿Todavía siguen esos negocios?
No. Después las cosas fueron cambiando con el tiempo. En la búsqueda de otros horizontes y buscando una mejor educación para mi mamá y mis tíos, se vinieron a Lima. Vivieron en el jirón Azcona en Breña y puso una peluquería.

Mi mamá tuvo la oportunidad de emigrar al Japón, a inicios de los 90. Se quedó a vivir cerca de 15 años. Al final, por el tipo de residencia y todo eso, hizo los trámites y hoy tiene ciudadanía y pasaporte japonés.

LA COLECTIVIDAD NIKKEI

¿Usted tiene cercanía con la colectividad?
El único acercamiento que he tenido es indirecto, porque soy socio de la Cooperativa educacional Abraham Lincoln de La Molina, donde hay bastante participación de personas de la comunidad nikkei, más o menos el 20 por ciento de alumnos. Claro que hay más alumnos nikkei que en el mismo AELU.

Mi tío José Yamahuchi sí (tiene cercanía). A pesar de que nosotros no somos descendientes de okinawenses, siempre ha participado en el AFO (actual AOP). Allí va a jugar, ha estado más involucrado.

¿Qué significa ser descendiente de japoneses?
Es parte de una herencia cultural y motivo de orgullo, sobretodo porque me he criado con mi abuelo Osamu Yamahuchi, en su casa.

¿Qué aspectos de la cultura japonesa le gusta?
Ahora hay un boom de la comida japonesa de la cual yo participo. Antes, los restaurantes de comida japonesa se contaban con los dedos de la mano. Ahora son varios y si los hay es porque tienen mucha demanda por parte de la gente joven, sobretodo.

¿Se ha puesto de moda?
Y no solamente en el Perú, sino a nivel internacional. Claro, es una comida nikkei por lo que me comenta mi madre que vivió muchos años allá. Lo de acá no se parece mucho, pero es más rico para ella.

¿Cómo observa el desempeño de la colectividad?
Ha tenido una presencia muy importante en estos últimos años. Una importancia política que, más allá de los cambios que hubo, se mantiene siempre esa buena imagen de la comunidad japonesa. Muy trabajadora, muy emprendedora y muy honrada.

¿Cuál es nuestro compromiso como descendientes de japoneses?
Hay varios temas. Uno, las comunidades que descienden de extranjeros tienen que hacer su propia mixtura entre los valores de sus ancestros y la incorporación de esos valores a la sociedad en la que vive. En general no se puede vivir aislado, es bueno mantener lazos de cooperación, de coordinación, de comunicación, para mantener esos valores. Tenemos que reintegrarnos a esta sociedad en la que nos toca vivir.

Y aquí ocurre un tema que somos descendientes de japoneses y tenemos costumbres muy distintas a la de los demás. Estamos en un punto intermedio, cogiendo los valores ancestrales. Un punto importante es mantener el vínculo con los orígenes.

¿A qué valores se refiere?
No somos tan perseverantes como son los de la cultura oriental, pero hay temas que sí podemos destacar como la cordialidad. Los latinos somos mucho más cálidos, mucho más expresivos. El peruano sí es muy emprendedor, muy recursero, busca la forma de hacer cosas, se las ingenia y eso puede ser utilizado para bien.

¿Visitó Japón?
No. No tuve la oportunidad, pero siempre está entre mis planes ir. Afortunadamente tenía un trabajo estable en el Perú, entonces me quedé.

¿Qué labor realiza la oficina que dirige?
El Ministerio de Economía tiene dos viceministerios: Uno es el de Hacienda y el otro de Economía. La oficina que dirijo depende de este viceministerio. Tenemos dos labores que realizar: una es el desarrollo y la promoción de los mercados financieros, lo cual incluye bancos, bolsas de valores, bonos, emisiones de instrumentos de financiamiento para las empresas; y por otro lado tenemos que ver el lado previsional privado, que es donde funcionan las AFP.

¿Cómo avizora el futuro político de Keiko Fujimori?
Estas últimas elecciones nos han mostrado a una personalidad política muy capaz y muy inteligente. Es muy joven, pero creo que en los próximos años con la madurez que va a obtener es una seria candidata a ocupar la presidencia. Si lleva adecuadamente su carrera política será una de las que tenga mayor opción.