Desde el miércoles 1 en el Centro Cultural Peruano Japonés se proyectará un corto ciclo de tres cintas de la galardonada directora japonesa Naomi Kawase (Nara, Japón, 1969), con una carrera cinematográfica prolífica y sobresaliente.
Naomi fue la más joven en ganar la Cámara de Oro, premio para el mejor nuevo director en Festival de Cannes 1997, donde diez años después recibe el Gran Premio del Jurado por Mogari no Mori.
El evento se realiza con la colaboración de Filmoteca PUCP. Las proyecciones serán a las 7:30 p.m. en el auditorio Dai Hall. El ingreso es libre.
Miércoles 1
Moe no Suzaku (1997, 95 min.) con Kotaro Shibata, Yasuyo Kamimura, Sachiko Izumi. Premio Cámara de Oro a mejor ópera prima en el Festival de Cannes.
La vida es dura en un lejano pueblo japonés. Tahara Kozo, el jefe de familia, vive junto a su madre, esposa, sobrino e hija Michiru. La recesión económica del país y unos fallidos planes de desarrollo de la comarca serán la causa indirecta de una tragedia.
Jueves 2
Shara Sharasojyu (2003, 100 min.) con Kohei Fukunaga, Yuka Hyoudo, Naomi Kawase, Katsuhisa Namase. Nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes.
Dos hermanos gemelos salen corriendo a la calle, uno persiguiendo al otro. Doblan una esquina, luego otra y entran a un parque. Quien iba adelante desaparece como si se hubiera desvanecido. La familia vive el duelo con todo recato, como si el hijo ausente conviviera con ellos en la casa, la escuela o en las calles angostas de Nara. La madre cuida su embarazo, el padre trabaja como director de un festival de música y baile callejero, y Shun recorre las calles por las que jugó con su hermano.
Viernes 3
Mogari no mori o El bosque de luto (2007, 97 min.) con Yoichiro Saito, Kanako Masuda, Machiko Ono, Shigeki Uda. Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes.
Shigeki vive en una pequeña residencia de ancianos. Allí se siente a gusto y feliz con los demás residentes y con el personal que los atiende. Machiko, una trabajadora social que pertenece a dicho equipo, le presta especial atención, aunque en su interior le atormenta la pérdida de un hijo. Para celebrar el cumpleaños de Shigeki, Machiko decide llevarle a dar un paseo en coche por el campo. Pero el coche se queda parado en la cuneta. El anciano se interna con decisión en el bosque y Machiko no tiene más remedio que acompañarlo.