Por Ciria Chauca
Patricia Kadena, periodista formada en la Unifé, entrevistadora para cada domingo en Perú 21 en la sección política, aceptó una entrevista para Perú Shimpo en el poco tiempo libre que le permiten sus funciones de esposa de Alonso Gibu y mamá de Diego Gibu Kadena, de seis años.
¿Qué es el periodismo?
Es una profesión en la que uno puede contar los hechos que suceden, claro, desde un punto de vista tuyo. Aunque se habla de objetividad, trato de ser objetiva o por lo menos imparcial, pero no puedo serlo totalmente porque siempre está tu punto de vista subjetivo. Las cosas que miro son totalmente distintas a lo que miras tú. Es también una carrera sacrificada.
¿Por qué?
Comenzando por el horario. Cuando todo el mundo descansa por el feriado, en el periodismo hay que trabajar. Cuando una está soltera el tiempo es mucho más manejable, pero cuando ya tienes familia las cosas se complican.
¿Tienes libertad para expresar tu visión?
Sí, a mí nunca me han dicho hazlo así o no lo hagas así. Tú sabes que todo periódico tiene una línea que seguir. Cuando una entra a un medio de comunicación, sabe a qué línea se ciñe. Si estás de acuerdo con esa línea te quedas, y si no estás de acuerdo te vas. Estoy en un diario con el que comparto el punto de vista, no es difícil adaptarme, nunca me han indicado escribir algo que esté en contra de mi forma de pensar.
¿Dónde te iniciaste?
Comencé en Perú Shimpo y me sucedió algo gracioso. La primera comisión periodística fue la toma de mando de Alberto Fujimori, en julio de 1990. Después estuve tres años en Prensa Nikkei, trabajé hasta terminar mi carrera de Ciencias de la Comunicación. Luego trabajé en el diario El Mundo, en esa época salió como competencia de El Comercio porque tenía el formato estándar. Lamentablemente no duró mucho.
¿Qué hiciste?
Cierra El Mundo y empecé a buscar trabajo. Presenté mi currículo a Expreso y Gestión. Estuve cuatro meses en Expreso y me llamaron de La República, allí trabajé seis años.
En el 2006, cuando surge el proyecto Perú 21, decidí arriesgarme un poco, pues cuando es un proyecto una nunca sabe si va a funcionar o no. Hay muchos periódicos que surgen y cierran rápidamente. El hecho de que va a salir un medio de comunicación no garantiza que va a durar, pero ya tengo un poco más de 10 años en Perú 21.
¿Siempre has hecho periodismo político?
Sí, siempre. Normalmente en el medio de comunicación abierto muchos empiezan a hacer policiales, locales y terminan en política. Cuando fui a El Mundo necesitaban una practicante de política. Me hicieron una prueba durante una semana, me pidieron una investigación y de eso dependía si me quedaba como practicante o si entraba de frente como redactora en política. Me dijeron te quedas y me quedé. Desde entonces no he tenido experiencias en otras secciones.
¿Entre tus entrevistados, quién fue el más difícil?
Martha Hildebrandt, primero porque aparenta ser una mujer muy dura, pero también tiene su lado tierno. Es una mujer que sabe mucho y ella no tolera que un periodista cometa errores, y ese es el temor que una tiene cuando la entrevista.
La primera vez que la entrevisté cuando yo trabajaba en El Mundo no tenía mucha experiencia y ella me contó que había botado de su casa a muchos periodistas y me mencionó a cada uno (risas).
¿Has entrevistado a Humala y Nadine?
A Nadine no, a Ollanta sí, no como presidente, sino cuando era candidato en la campaña del 2006.
¿Cuánto ha cambiado ahora que es el presidente?
El cambio es lo que todo el mundo nota. Antes era un Ollanta más radical, aparentaba que tenía intención de hacer cambios muy rápidos, era hasta un poco belicoso y su discurso era belicoso. Incluso Ollanta y su partido eran una posición muy férrea frente al gobierno de turno.
En cambio ahora es un presidente bastante moderado.
¿Un presidente flexible?
¿Flexible? Me parece que le falta firmeza en algunas cosas, porque no es muy claro. Él intenta proyectar una imagen muy moderada, su discurso en determinados escenarios es muy moderado, pero dependiendo del escenario también varía un poco su discurso. En todos lados habla del crecimiento económico, de la necesidad de la estabilidad jurídica, etcétera; pero en otro lado dice que de todas maneras tenemos que hacer la gran transformación. Entonces confunde un poco, porque todo el mundo entiende la gran transformación como su programa original.
Todavía no sabe cómo manejar a los dos lados: para quienes votaron en la segunda vuelta y para quienes votaron en la primera vuelta. En una situación difícil se nota todavía que no la está manejando con facilidad o con suficiente tino.
¿Hay una especie de separación con su familia?
Es una familia un poco extraña, que tiene la política muy activa. Isaac Humala no sé si consciente o inconscientemente ha formado a sus hijos para hacer política, claro que él sí tiene un pensamiento muy radical, en algunos casos, hasta el pensamiento ya es desfasado en un mundo donde hay de todo.
Todos los miembros de la familia Humala tienen intereses políticos, pero todos piensan distinto. Y bueno, si Humala pensaba igual que su hermano Antauro, aparentemente ya no tanto. Es una familia muy política.
¿Has entrevistado a la familia Humala?
A Ulises Humala. Como que hay mucho resentimiento con la familia. Ellos no ocultan ese resentimiento, eso es lo que de alguna manera afecta, porque el hecho de que su hermano Antauro está en la cárcel y que el otro hermano sea presidente y, a pesar de ser presidente, su hermano continúa en la cárcel, es algo que no lo entiende. Siente que Ollanta Humala abandonó de alguna manera a su hermano, esos son los sentimientos que priman en la familia Humala y hace que estén divididos.
¿Cómo ves el gobierno de Ollanta dentro de cuatro años?
Quisiera verlo bien, como todo el mundo, quisiera ser optimista, pero al mismo tiempo veo que hay cosas que no permiten ser optimista. Me da la impresión de que todos estos conflictos sociales van a seguir creciendo, sobre todo en el sur donde eran más ollantistas, los más nacionalistas. Creo que en ciertos lugares aún están dormidos, pero que van a salir y dependerá del gobierno cómo los enfrenta.
¿Te conectas con la comunidad nikkei?
Sí, los domingos todos vamos a AELU, lo llevo a Diego para que esté en la piscina.
¿Qué es lo que más te agrada de la tradición japonesa?
La comida japonesa, por ejemplo, soba. Mi suegra Toshiko prepara.
¿Te sientes nikkei?
Claro, de eso sí no tengo duda. Es una mezcla de sentirse muy peruano, pero también sentirse muy japonesa.
A mí me gustan mucho las costumbres japonesas, los valores de la cultura me enorgullecen.
Los nikkeis conservamos las tradiciones de Japón mucho más que los propios japoneses, como que ahora ellos son mucho más abiertos.
¿Conoces la tierra de tus abuelos?
No. Quiero conocer Japón de todas maneras y Machu Picchu. Es algo que tengo pendiente.