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«Aprender nihongo es una forma de continuar la cultura»

Por Rubén Kanagusuku

Andrea Sayuri Tsugawa Hernandez, alumna del quinto años del colegio la Unión, estuvo becada del 11 al 14 de julio en Sao Paolo, Brasil, gracias al programa de intercambio para estudiantes de The Nippon Foundation. En esta nota nos narra su experiencia en la beca y da unos consejos a los jóvenes para no dejar de postular a estos intercambios culturales.

¿Cómo fue el proceso de selección para la beca?
Primero estaba en clase de japonés y al término la profesora me llama a mí y a dos amigas y nos dice que nos ha inscrito para postular a la beca. Nos dijo que de las tres sólo va a salir una y que teníamos que hacer una composición con el tema que nos dieran en el momento y dar una entrevista con Yuri sensei, la coordinadora de japonés y la directora del colegio Akemi Nako. Después de haberme seleccionado, tenía que dar la entrevista nacional. Éramos cuatro seleccionadas y teníamos que dar una entrevista y escribir una composición en japonés en el momento.

¿O sea debías estar en un nivel de japonés avanzado?
En realidad lo que he aprendido en el colegio me ha servido bastante para poder postular a esta beca y para poder comunicarme en el extranjero.

Cuando llegaste a Brasil ¿cuál fue tu primera impresión?
Llegué y la encargada hablaba japonés muy fluido y yo tenía un poco de miedo al comunicarme pues no sabía tanto. Me di cuenta que la comunidad japonesa allá es bien grande. No solamente en Sao Paolo, sino en las provincias. Hay bastantes nikkeis viviendo.

¿De qué actividades constaba el intercambio?
El primer día llegamos y tuvimos que esperar a las otras delegaciones de otros países y de allí nos llevaron en un bus a recoger a más participantes que eran brasileros. Fuímos a almorzar a un restaurante japonés y allí hicimos una presentación en japonés. Y de allí nos llevaron al local donde nos hospedaríamos e hicimos radio taiso y otro baile más. De allí nos instalamos.

¿Fueron varios del Perú?
Fui junto con otra chica que estudia en el APJ.

¿Cómo fue la experiencia dentro del local?
Teníamos horarios para comer y habían reglas. Por ejemplo, si queríamos comunicarnos tenía que ser en japonés. El local era como un club que tenía residencias y era campestre, al estilo japonés, lleno de vegetación.

¿Nos podrías describir un día de la beca?
Al día siguiente de instalarnos nos despertaron a las 7 a.m. Nos cambiamos y teníamos que dejar nuestros zapatos en la entrada, al estilo de Nihon. De allí hicimos radio taiso y terminando nos dijeron que teníamos que correr. El sitio era grande y después regresamos, desayunamos y siempre en el desayuno nos decían las actividades del día. Aprendimos un baile típico de Japón y nos dijeron que iba a venir un colegio de la zona a enseñarnos el baile y de ese baile iban a seleccionar a dos personas, y de ellas una iba a ganar. Y entre los seleccionados salí y me dieron un hapi y un diploma por el baile.

¿De qué países eran los participantes?
Habían argentinos, paraguayos, bolivianos, peruanos y brasileros.

¿Qué otras actividades culturales desarrollaron?
El penúltimo día antes de volver a Sao Paolo teníamos que escribir una composición acerca del programa y en un momento tuvimos que hacer teatro, todo en japonés.

¿Qué es lo más rescatable para ti?
Pensaba solamente ir a aprender más japonés, pero no sólo lo hice, sino que aprendí más de otras culturas. Por ejemplo, los paraguayos no solamente hablaban español sino también guaraní, los brasileros con el portugués y los argentinos con las palabras que no sabemos nosotros. Hubo un intercambio cultural entre naciones, pues en un momento los paraguayos pusieron su música y le enseñaban a los brasileros y a nosotros, y cada día aprendíamos más japonés.
Fue una experiencia interesante en comunicación pues yo era muy tímida para hablarlo y me ayudó bastante a mejorar.

¿Qué le dirías a los jóvenes de tu edad que tienen miedo de participar en una beca?
Diría que hay muchas becas que se pierden. Me dijeron eso cuando fui al cultural a recoger mis papeles, porque la gente no postula. Existe cierto temor al alcanzar los niveles, pero al ganar esto te ayuda bastante a poder soltarte y aprender de distintas culturas. Sería bueno que los de nuestra edad tomen la iniciativa de aprender más nihongo pues es una cultura que viene de nuestros antepasados. A mis abuelos les hubiera gustado mucho que lo aprendiera y es una forma de continuar la cultura.