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«En Okinawa comprendí que era uchinanchu»

Por Rubén Kanagusuku

Luego de haber trabajado dos años en la Prefectura de Okinawa, Claudia Hosumi nos habla de su experiencia en la isla y de las impresiones que le causó. Durante ese periodo se realizó el V Uchinanchu Taikai, y colaboró con el Kencho en el tema latinoaméricano. Además recibió a los becarios prefecturales y del Junior Study Tour de los últimos dos años.


 Actualmente se encuentra en Australia siguiendo una maestría.

¿Cómo llegaste a trabajar en la prefectura de Okinawa?
Yo postulé estando en Perú. Aquí estaba en el tercer año de trabajo en Buenaventura. Y una amiga me avisó que había visto una convocatoria en la página web de la Embajada del Japón y pensó que me gustaría a mí. No tenía nada que ver con mi carrera, yo soy ingeniera industrial y estaba haciendo auditoría interna. Era algo completamente diferente a lo mío.

¿Cuál fue el programa de la convocatoria?
Es el programa JET (The Japan Exchange and Teaching Programme) que convoca extranjeros de diferentes países: China, Canadá, Korea, Noruega y muchos más, se supone que a los otros países los invitan en general y de allí los reparten en diferentes partes del Japón. Pero para Perú solo viene una invitación para una sola persona y es para Okinawa.

¿Y qué comprende el programa?
Es para trabajar. Generalmente en una entidad estatal, ya sea municipalidad o prefectura. Todo lo que tiene que ver con servicios internacionales. En mi caso postulé al CIR (Coordinador de Relaciones Internacionales) y hay otro que es ALT (Assistant Language Teacher) en donde se trabaja como auxiliar de un profesor de japonés.

¿Y te animaste a viajar?
Fui porque la invitación venía de Okinawa y justo era el único sitio que siempre quise conocer y nunca pude.

¿Anteriormente ya habías ido al Japón?
Sí, había ido tres veces. La primera fue a los 15 años por una beca del JICA, por un mes. Para estudiar japonés con chicos de todo Sudamérica y estuve un mes en Tokio y me encantó. La segunda vez fue e el 2004 por el Barco de la Juventud Mundial (The Ship for World Youth). Postulé por San Marcos, la invitación sale de la Embajada del Japón y llega a las universidades e institutos. Yo lo ví en la universidad y una amiga que es nikkei y ya había ido me animó a postular. Y la tercera fue en el 2006. Estaba trabajando en Filasur que es una textil industrial y estaba en el área de producción. Y justo estaban implementando el sistema japonés «Cinco S» que ordena el sistema de producción en la planta. Allí postulé a una beca grupal llamada «Sistemas de producción y control de calidad al estilo japonés». Fuimos dos peruanas y una brasilera. Nos paseamos por varias fábricas y estuve en Fukushima dos meses practicando en la fábrica de NEC y un mes en Tokio. Allí conocí el trabajo en Japón, el estilo de trabajo.

¿Cómo viste a los peruanos en Okinawa?
Tuve contacto con la Asociación Perú-Okinawa. Presidida por el señor Kentaro Higa. A las asociaciones de peruanos del norte y del sur se les hace bien dificil juntarse por la distancia.

Hace un tiempo se decía que iban a cortar las becas a Okinawa.
Sí, me acuerdo. Justo yo estaba por allá. Lo que pasa es que en cualquier lugar del mundo siempre hay auditorías y se evalúa si el presupuesto está bien utilizado o no. Y de acuerdo a los resultados, el presupuesto es cada vez menor y siempre baja. Hay que cortar por alguna parte los gastos. Lo que están haciendo es acortar las becas, por ejemplo antes habían becas técnicas de 3 meses que ahora son de un mes. De Junior Study Tours, antes eran 3 los que iban, ahora me estaban comentado que solo va un postulante, no estoy segura...o sea no están eliminando las becas pero están reduciendo el tiempo y la cantidad de participantes.

¿Cómo resumirías tu experiencia en Okinawa?
Como siempre comento, yo pensaba ir solo un año y me quedé dos. Yo fui porque la invitación venía de Okinawa. Si hubiera sido de otra prefectura no postulaba. Mi intención era conocer Okinawa porque mis raíces son okinawenses por parte de mamá. (Por parte de papá soy descendiente de Fukushima). Fue una oportunidad que así nomas no se presenta, la de conocer Okinawa y trabajar allá. Fui sola con un poco de temor y me adapté muy rápido, mucha gente me ayudó mucho. He conocido personas excelentes, me gustó tanto y me adapté tanto que un año se pasó rapidísimo. No podía regresar tan rápido, el primer año estudié idioma y ya al segundo año me metí a hacer karate y en el karate encontré ya una familia. Me acogieron, se preocupaban por mí y era como si los conociera de toda la vida. Cuando estaba allá recién comprendí que era uchinanchu.

¿Qué les dirías a los jóvenes que aún no han ido al Japón?
Que siempre hay oportunidades y que uno tiene que buscarlas. Muchas veces uno dice «qué voy a ir a Japón», «sale muy caro»... a los jóvenes les diría que en Japón hay muchas becas que se pierden por que nadie postula.