Por: Lucero Aurora Nisizaka Figueroa de Barth
Foto: Archivo de la familia Nisizaka-Figueroa
En las épocas en las que Japón empezó su proceso de modernización en el paso del siglo XIX al XX, ese país abrió sus puertas al exterior y se dio cabida a la industrialización, la cual trajo a su vez pobreza, ya que el trabajo era reemplazado por máquinas agroindustriales. Es de este modo, que el Gobierno japonés decide incentivar la emigración para mejorar la calidad de vida de los japoneses y se cierran convenios con el Gobierno peruano. En 1868 se realiza la primera emigración al Perú, con cerca de 800 japoneses, en el Sakura Maru que ancla frente a las costas peruanas. A las haciendas azucareras de Cayaltí y Pomalca llegaron innumerables jóvenes japoneses llenos de esperanza por un futuro promisorio.
A comienzos del siglo XX (1913), Eirán Nishisaka, nacido en una familia de guías espirituales budistas zen en 1895, decide seguir su espíritu de aventura y emigra también al Nuevo Mundo. Su padre, Jakuei Nishisaka, era un venerado sacerdote budista en Kawamatta-Fukushima y él mismo estuvo predestinado a ser también sacerdote y dirigir el segundo templo de la familia, el ahora muy famoso y turístico Chu-Son-Ji en Morioka, norte del Japón; pero la vida y Nuestro Señor quisieron otro destino para él.
Eirán Nishisaka se convirtió muy pronto en un próspero hombre de negocios en el Perú. Su empresa principal la dirigió en Motupe, en los años 30 del siglo XX, la Compañía de Transportes «Eirán Nishisaka». Pero hagamos un recuento de cuál era la situación del transporte en el Perú en esas épocas.
El transporte en Lima
A partir de 1921 habían ya empezado a circular los ómnibus en Lima, los cuales llegaron a ser 160 unidades en 1925. Las primeras rutas fueron las de Lima-Miraflores-Barranco y Lima-Magdalena. Se empezaron a construir avenidas directas hacia el Callao. Ya desde fines de la década de los 20, el tráfico urbano se había incrementado considerablemente en la ciudad de Lima y las autoridades tomaban las primeras medidas en el afán de evitar accidentes y ordenar el tránsito. Tan es así, que el 27 de julio de 1926 se inauguran los primeros semáforos en el jirón de La Unión.
En ese mismo año empezaron a funcionar una serie de líneas urbanas e interurbanas que servían a la ciudad y que competían de igual a igual en traslado de pasajeros con el tranvía, al que superaron definitivamente a partir del año 1928, en el que el tranvía trasladó hasta ese año según las estadísticas 34 millones de pasajeros frente a los más de 40 millones del servicio de ómnibus.
Es importante saber que el sector transporte era millonario para esta época. Las compañías que operaban eran poderosas: Metropolitan Company (1927), Anglo Peruvian, Anglo Argentina, Empresa Perú y la Compañía de Ómnibus La Victoria, con servicio de ómnibus inclusive para rutas internacionales.
El transporte en Motupe-Chiclayo
Eran tiempos en los que el progreso se concentraba en la capital y las provincias quedaban olvidadas. Gracias a su entusiasmo y dedicación, Eirán Nishisaka logró inaugurar la ruta Motupe-Chiclayo-Motupe, en épocas muy duras para arriesgar el transporte terrestre motorizado en el norte del Perú, pues las pistas eran grandes terrales. Se necesitaban casi seis horas para llegar a Chiclayo, pues se avanzaba a veces a 10 km/h.
Los choferes tenían que estar siempre preparados con tablones de madera para sacar muy a menudo las llantas del arenal y proseguir con el viaje. Don Eirán, consciente de que el cliente es rey, recogía a sus pasajeros ¡a domicilio! Y no sólo transportaba pasajeros, sino que también llevaba carga pesada de cacao y café para el negocio interno y la exportación a Chiclayo y a los puertos, exportación de la cual también él mismo se encargaba.
Para la época en la que la Compañía de Transportes «Eirán Nishisaka» fue fundada, el Estado peruano ya tenía una posición intervencionista en este sector, controlando tarifas y reglamentando las características de las unidades. Desde 1929 el Ejecutivo había pasado a tener definitivamente el control del transporte del país, a través de la ley 6882 que le encomienda la competencia exclusiva de todos los problemas referidos al transporte del Perú.
Don Eirán Nishisaka en esta década del 1930, sin embargo, probablemente no tuvo problemas con la aparición de la informalidad en el sector transporte, lo cual fue un fenómeno más bien capitalino, y esto debido en general a la baja oferta y a la gran población creciente en Lima. En Motupe, no obstante, el servicio prestado cubría la demanda perfectamente.
La aceptación del ómnibus como medio de transporte de pasajeros en el Perú fue masiva. No sólo en Lima, sino también en las ciudades de provincia, tal vez a un ritmo más lento, como en la ciudad de Motupe, fue expandiéndose la puesta en servicio del ómnibus, como a través de la iniciativa de Eirán Nishisaka. La inauguración de rutas como la de Motupe-Chiclayo-Motupe, de la Compañía de Transportes «Eirán Nishisaka», y después de otras como las que llevaban a Olmos y Pimentel, forzó en relativamente poco tiempo la pavimentación y construcción de nuevas vías urbanas e interurbanas, contribuyendo también de esta manera al florecimiento y desarrollo de las regiones.
Hay que destacar que la iniciativa privada en el servicio de transporte de pasajeros urbano e interurbano, fue en estas épocas, de crucial significado para el país, ya que el Estado peruano históricamente recién toma las riendas de la problemática del transporte a mediados de la década de los 60. Casi demasiado tarde para controlar en Lima el servicio de los informales y el caos en la oferta de este servicio. Problemas que finalmente llegaron también a las provincias a partir de mediados del siglo XX, y que actualmente se están viendo en parte subsanados, aunque sólo en la capital, con un esfuerzo de inversión y planificación grandes (Metropolitano, Tren Eléctrico).
La labor de Eirán Nishisaka en los comienzos de la historia del transporte en el norte de nuestro país fue incansable y su iniciativa dio un gran impulso al desarrollo socioeconómico de Motupe y de toda la región. Es por eso que, con mucha razón, don Eirán Nishisaka es considerado el pionero del transporte en el norte del Perú.
El 75.° aniversario del fallecimiento de don Eirán Nishisaka (17-06-1937) se conmemorará el 25 de agosto del 2012 con una Romería en Motupe a cargo de su hijo, el destacado periodista chiclayano y compositor, José Vicente Nisizaka Mejía, y contará con la presencia de miembros de la familia Nisizaka del Japón y Austria, quienes estarán llegado al Perú para este significativo evento, así como de destacadas personalidades del ámbito cultural.
Fuentes:
Los japoneses y sus descendientes en el Perú. Amelia Morimoto. Lima, 1999.
Hacia un nuevo sol. Mary Fukumoto. Lima, 1997.
El futuro era el Perú. Alejandro Sakuda. Lima, 1999.
El Transporte Público en el Perú. www.preceden.com/timelines/6721-el-transporte-p-blico-en-el-per.
En: http://www.apj.org.pe/inmigracion-japonesa/antecedentes/APJ (APJ)
Ministerio de Fomento y Obras Publicas www.monogrsfias.com - Juan Arroyo Ferreyros
Historia del Transporte en el Perú http://www.youtube.com/watch?v=RZuNy7psMvA&feature=related y http://www.youtube.com/watch?v=17SNhYLzxNM