La crisis nuclear de la central japonesa de Fukushima fue un desastre evitable debido a una «colusión» entre el Gobierno, los reguladores y la operadora de la planta, dijo un comité de expertos ayer, al término de una investigación sobre el peor accidente nuclear del mundo en 25 años.
Los daños causados por el enorme terremoto del 11 de marzo del 2011 ─y no sólo por el posterior tsunami─, no se pueden descartar como causa del accidente, agregó el comité, una conclusión que podría tener graves consecuencias en un momento en el que Japón intenta poner de nuevo en marcha los reactores parados.
El comité también criticó la respuesta de la operadora de la central Tokyo Electric Power Co, de los reguladores y del entonces primer ministro Naoto Kan, quien dimitió el año pasado tras las críticas por la gestión de un desastre natural que desembocó en una crisis creada por el hombre.
«El (...) accidente de la Planta de Energía Nuclear Fukushima fue el resultado de una colusión entre el Gobierno, los reguladores y Tepco, y la falta de autoridad de las partes mencionadas», informó un resumen en inglés del informe japonés de 641 páginas.
El reporte, emitido horas después de que un reactor comenzó a brindar electricidad a la red nacional por primera vez en dos meses, generó críticas por los estrechos lazos que entretejieron una poderosa unión de intereses conocida como «la villa nuclear».
Las autoridades regulatorias, dijo, se habían mostrado reacias a adoptar los estándares mundiales de seguridad que podrían haber ayudado a prevenir un desastre en el que los reactores se fundieron, filtrando radiación que obligó a 150 000 personas a abandonar sus hogares, muchas de los cuales no volverán.
«En general, la Comisión consideró imperdonable la ignorancia y arrogancia de cualquier persona u organización que trate con energía nuclear. Hemos encontrado un desconocimiento de las tendencias mundiales y un desprecio por la seguridad pública», indicó el panel.
La conclusión de los expertos es que los daños sísmicos pudieron también jugar un papel que podría haber afectado a la reanudación de los demás reactores que fueron apagados, principalmente para revisiones y controles de seguridad, en los meses transcurridos desde Fukushima.
«Hemos comprobado que no se puede decir que no hubiera habido crisis sin el tsunami», expresó Katsuhiko Ishibashi, un sismólogo y miembro del comité, en el informe.