En esta nota, un extracto de la entrevista realizada al sempai de la música en la colectividad nikkei, Yochan Azama en el documental El sanshin en el Perú que será presentado este domingo 8 de julio a partir de las 3 p.m. en el auditorio Junji Nishime de la Asociación Okinawense del Perú
¿Cómo influyó el sanshin en su carrera musical?
Crecí escuchando sanshin, más que nada de parte de los abuelos de parte de mi mamá. Heshiki Kenkou ojii y la obaa Haru. Ojii tocaba samisen y la obaa bailaba, era muy buena bailarina. Todo era koten en esa época ¿no?. Con esa influencia he estado todo el tiempo, escuchando música. Eso es lo más importante para mí que marcó la música okinawense.
¿Qué recuerdos tiene de esa época?
En esa época la mayoría que tocaba el sanshin en todos los oiwais, en genkais que se realizaban en Jardín Perú, Jardín Ancash o en la AFO (Asociación Fraternal Okinawense) que estaba ubicado en Jirón Miró Quezada en los Barrios Altos. Allí también se hacían odori y muchas actividades. Yo también participé allí, tendría 8 o 9 años y me dejaron tocar taiko, un rato, pero me dejaron tocar. Eso para mí fue lo máximo, acompañar a los sansificha (los que tocaban el sanshin) y me siento muy orgulloso de todo porque nadie me lo va a quitar.
¿Eran issei o nisei los que tocaban el samisen?
La mayoría era, por no decir todos, issei nomas, que yo me acuerde realmente, ahora que corrijo, nisei no he visto tocar sanshin en los sengenkai, los oiwais, a los nisei no he visto tocar sanshin, la mayoría ha sido issei y me parecen que no querían enseñar. Los motivos no los tengo claro, eran ellos los que tocaban en todos los acontecimientos. Con esta influencia de seguir tocando ellos, llegó un momento que tuvo que cambiar. Eso fue más que nada una influencia de los kirai nisei. Ellos son aquellos nisei que fueron de muy chicos a Nihon, antes de la guerra y ya de grandes retornan al Perú. Osea (kaette kita niseis) y ellos inmediatamente congeniaron con los issei porque hablaban el mismo uchinaguchi y al hablar practicamente de igual a igual, también traían el sanshin consigo y no era muy difícil comunicarse como lo era con los nisei que escuchaban el uchinaguchi pero no lo hablaban como ellos. Por eso los tenían a un costado. Creo que es así, no estoy seguro, pero a mí me parece que ha sido la parte de comunicación en la que fallaban por eso nunca llegaron a confiarle a los nisei a que toquen el sanshin, conozco excepciones, pero son como les digo, excepciones. La mayoría era issei nada más.
¿A qué cree que se debe el boom del sanshin actualmente?
Yo solamente puedo decir que gracias a las becas que otorgan la prefectura de Okinawa y los Shi-Cho-Son ha influido tremendamente en los jóvenes que al retornar han venido con toda la alegría, con toda esa magia de haber vivido en Okinawa y haberse enriquecido de su cultura, de sus costumbres, de su arte, de su música y porque no decir especialmente del sanshin, pues cada vez que uno de ellos retorna lo hace con su sanshin bajo el brazo, eso es de cajón. Esto ha hecho que se incremente hoy en día ese calor uchinanchu a través de la música. En la medida de que los Ken, Shi-Cho-Son y que los becarios sepan por qué les otorgan las becas y a qué van, conscientemente ellos, van a ser posible que esto se incremente mucho más porque a diferencia de los otros ken, creo que Okinawa es, quizá, el único que difunde masivamente su cultura, sea el arte, la danza, la música, creo que es la que más influye en los jóvenes de hoy gracias a las becas y espero que no se les ocurra nunca la idea de quitarlas, ya que es el cordón umbilical que nos une y no solamente con Perú sino con los otros países que tienen esa conexión.