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A un año del desagravio

Hace un año el entonces presidente Alan García sorprendió a la colectividad nikkei tras hacer públicas sus disculpas por las vejaciones cometidas contra los japoneses y sus descendientes durante la Segunda Guerra Mundial. El gesto no sólo fue aplaudido, sino que sirvió para sanar heridas. El pasado viernes diversas instituciones nikkeis agradecieron al exmandatario en una ceremonia de reconocimiento.

El acto se llevó a cabo en el Centro Cultural Peruano Japonés, donde se reunieron gran cantidad de dirigentes nikkeis que compartieron momentos con García, quien en su discurso refirió estar ligado a los nikkeis desde su etapa escolar.

«Siempre admiré la disciplina y el sentido histórico, la laboriosidad y la vida espiritual del pueblo japonés, porque tuve la oportunidad de compartir mi vida escolar con muchos integrantes de la colectividad nikkei y fue una oportunidad privilegiada, y al mismo tiempo un honor. Están presentes siempre en mi memoria los Kamiya, los Sakihama, los Tsuja, los Toshio», señaló.

El expresidente mencionó que para él los actos violentos en contra de los japoneses en 1941 era una «espina clavada» que como gobernante debía resarcir, «tenía como una obligación moral, decir en algún momento sin que nadie me lo pidiera, que el Perú democrático, el Perú moderno sentía como una vergüenza ese hecho (saqueo y deportaciones) y tenía que pedir perdón a quienes llegaron al Perú para contribuir con su trabajo y esfuerzo, y habían sido ingratamente correspondidos».

Además García señaló que en su último gobierno hizo los mayores esfuerzos por retomar y fortalecer las relaciones entre Perú y Japón, «pusimos todo el esfuerzo por recuperar el alto nivel de las relaciones que nunca debieron perderse entre Japón y Perú, y lo logramos gracias al esfuerzo de nuestros mutuos embajadores y personalidades políticas como el almirante Giampietri, quienes impulsaron personalmente esa relación».

En la ceremonia, el agasajado recibió de manos del presidente de la Asociación Peruano Japonesa, Abel Fukumoto y del embajador japonés, Masahiro Fukukawa, un cuadro con el kanji de kansha (gratitud) en reconocimiento a su labor.

Durante su discurso, Abel Fukumoto destacó los logros alcanzados por García en materia a la relación bilateral Perú-Japón.