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«Existe una cuestión genética en el artista nikkei»

Por Grace Gálvez Núñez

Eduardo Tokeshi vive del arte, se viste de negro para pintar, se inspira en las situaciones más extremas o más apacibles. Se sabe un artista visual y ahora incursionará también en la poesía y el cuento: en noviembre presentará un libro con ilustraciones y textos hechos por él. Finalmente, deja un importante mensaje para todos los nikkeis que quieran también ser artistas… al fin y al cabo, el arte lo llevan en los genes.

¿Tiene algún grado de influencia japonesa en su trabajo?
No podría decirlo ni siquiera en porcentajes. Lo que sí sé es que siempre influye la casa, influye el ambiente de la calle, el país. Por lo pronto me puedo sentir más peruano y lo que sale de allí, lo que sale de mí en realidad es más peruano, con ciertos rasgos japoneses. Tal vez podría ser algo en cuanto a cierta manera de componer en el espacio, pero yo creo que lo mío es mucho más. No creo en la existencia de una pintura peruano japonesa.

¿Toma como referencia a algún artista japonés?
Algunas cuestiones sobre grabado japonés antiguo, (Katsushika) Hokusaki, (Kitagawa) Utamaro, pero no hay una referencia muy fuerte. Creo que las referencias van por otro lado, por el arte occidental. Lo del arte oriental, ciertas cuestiones ornamentales tal vez, disposición de elementos en el espacio.

¿Usted se considera pintor o artista plástico?
Antes que pintor, uno es un artista visual. Un artista visual es aquella persona que puede tener el criterio para realizar no sólo una pintura o un dibujo o un grabado, sino también el criterio de poder usar todo lo que atañe a lo visual, el color de una casa, la escenografía, la instalación, la ubicación de los muebles en la casa.
Cuando uno es artista visual tiene la capacidad de poder tener el criterio de decir de qué color pinto un edificio de 20 pisos, de qué color se hace la etiqueta de una envoltura de pan o de qué color se pinta un banco. Eso es lo que al menos a mí la (universidad) Católica me enseñó, no a pintar, sino a tener un criterio visual sobre las cosas, sobre la vida misma.

¿Cuál es el ambiente que requiere para crear?
Para que la idea germine uno no necesita un espacio ideal, uno puede estar manejando en medio del tráfico de Lima, mirando un paisaje, en el baño, en cualquier sitio. Puede estar uno en las situaciones más límite y no es que uno se detenga a pensar la idea, sino que aparece dentro de su cabeza y allí se queda. Es una cosa que no te avisa, que aparece de improviso, que te atrapa.
Para la realización sí uno necesita un espacio ideal, un espacio donde no lo molesten, donde uno pueda trabajar tranquilamente y la cosa vaya fluyendo. El oficio ya requiere de tu taza de café, de la mañana, de estar prendiendo la tele o la radio o de pronto estar en silencio absoluto, o poner música.

Entonces usted es un artista que se inspira.
Eso es lo interesante de este trabajo. Creo que aparece también en otras profesiones, en casi todas, un periodista imagina las preguntas mientras va hacia la entrevista, un médico imagina la operación que va a realizar ese día, la calcula; un pintor también imagina ideas en cualquier momento, desde que se levanta hasta que se duerme. El lugar de trabajo, no es el lugar de trabajo físico, sino el lugar de trabajo mental que organiza o piensa absolutamente todo.

UN PINTOR QUE ESCRIBE

¿Qué proyecto está trabajando ahora?
Estoy metido en un taller de dramaturgia de Adriana de Althaus, para saber cómo se estructura una pieza de teatro, no para escribir teatro, sino por curiosidad. Ahora estoy escribiendo para ese taller pequeñas piezas de 10 minutos de teatro. Pero en noviembre, junto con la muestra individual Restrospectiva que tengo, pienso publicar un pequeño libro de ilustraciones con textos míos, que es un proyecto que he querido hacer hace tiempo.

¿Tiene nombre?
Tenía un nombre pero ya lo descarté. Es un libro-objeto, que tiene muchas ilustraciones, muchos textos pequeños, largos, cuentos, tiene de todo, o sea es un libro entretenido.

¿Cuál es la temática?
Son cosas que se me pasan por la cabeza. Son pequeños cuentos de carácter no sé si fantástico, y poemas, es como una especie de cambalache. Es para gente de cualquier edad, es un libro bastante importante (grueso). También tengo que editar dos libros más que son de mi obra, uno es un libro de la Retrospectiva y el otro es un libro de bocetos, que también quiero imprimir.
Saldrían en noviembre los tres, junto con la exposición Retrospectiva que va desde el año 87 hasta ahora, y la exposición individual, que no tiene ni título ni nada, simplemente son mis trabajos de estos últimos cinco o siete años

¿En dónde los presentaría?
Retrospectiva es en el ICPNA de Miraflores y la individual en la galería Forum. El libro de cuentos lo presentaré en Forum tal vez, en algún sitio, no tengo un editor ahora, pero yo lo voy a financiar.

¿Es la primera vez que hace un libro de cuentos con ilustraciones?
De mi autoría sí, o sea anteriormente he ilustrado libros de textos de Brice, de José Watanabe. No me siento escritor, es demasiado grande, es tener un oficio que yo no tengo, pero necesitaba poner esas cosas escritas con los dibujos, era como un acompañamiento.

PALABRA DE ARTISTA

¿Prefiere el arte contemporáneo o el clásico?
Para mí es algo muy sencillo, el arte tiene que asombrar, divertir, hacerlo a uno pensar. Puede ser un cuadro de Velásquez o una instalación de un artista chino, mientras surta ese efecto en mí, vale.

¿Prefiere algún color?
Prefiero vestir de negro para pintar, nada más.

Existen muchos nikkeis que destacan en el arte, ¿no?
Claro, yo siempre he pensado que hay una cuestión en ese lado, en lo japonés, yo creo que hay una cuestión genética, manual, no por gusto existen cosas como el origami, cosas manuales.

¿Qué les diría a los aspirantes a artista?
Si hubiera un consejo para los jóvenes sería hacer lo que dicte su corazón, es decir, si les va a aburrir algo, que no lo hagan; si se van a quejar, no lo hagan.
Y a los que hacen arte, simplemente es una cuestión de fe, es una cuestión de creencia, es una cuestión de no tirar la toalla, o sea es una profesión como cualquier otra que es difícil, vender un cuadro es difícil, tener éxito es difícil, es difícil como en cualquier profesión y mientras uno le ponga ganas, funciona.