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Dos generaciones de científicos

Por Alejandro Yoshioka

José Ishitsuka Iba es director del área de astrofísica en el Instituto Geofísico del Perú, es parte de un grupo reducido de científicos peruanos que ha decidido trabajar en el Perú. Mucho de ello se lo debe a su padre Mutsumi Ishitsuka, astrónomo japonés que llegó al Perú hace más de 50 años.

¿Cuál es su labor en el IGP?
El IGP tiene distintas áreas, la más conocida es sismología, también hay alta atmósfera y otra es el área de astronomía y astrofísica de la cual estoy a cargo. En astrofísica tenemos algunos proyectos, uno de ellos es la estación solar que tenemos en Ica, que es un trabajo conjunto con la Universidad de Ica, en este observatorio tenemos un telescopio que es parte de un proyecto internacional con el observatorio de Hida de la Universidad de Kyoto, nosotros hacemos observaciones conjuntas con Japón, la idea es tener una cadena de telescopios alrededor del mundo. con ello queremos reforzar la investigación científica.

Lo otro es el planetario con lo que queremos hacer la difusión de las ciencias, aspectos que carecemos en el Perú. En el IGP se hace ciencia de primer nivel, pero a la vez carecemos de científicos, porque no hay una difusión a nivel de colegios, digamos que los científicos en el Perú son una élite reducida, entonces queremos reforzar esta parte con el planetario, el equipo fue donado por el gobierno japonés en el 2008.

También gracias al apoyo de JICA hemos implementado la sala 3D que presenta el universo en tres dimensiones y con datos reales. 
 
¿Ya están dando resultados el trabajo con los escolares?
Recién con el planetario tenemos cuatro años, estos resultados los vamos a ver recién en quince años, cuando chico esté haciendo su doctorado en alguna universidad y nos diga que estuvo en el planetario. Pero estoy seguro de que va a tener efectos positivos. Por ejemplo, en el caso de mi padre, a él lo llevaron al primer planetario que se instaló en Japón cuando tenía siete años, después de eso quedó impresionado y se convirtió en científico. Yo pude ver por primera vez un planetario a los once años (en Japón) y quedé impactado. Yo viví gran parte de mi vida en Huancayo y he visto siempre un cielo con estrellas y me impresionó cómo la tecnología pudo reproducir un cielo como el Huancayo, es algo que me marcó hasta ahora.

Japón ha apoyado mucho.
Hay algo detrás de esto. Mi padre vino al Perú en 1957 con un contrato de tres años para hacer observaciones del sol, pero también había la idea de construir un observatorio en el Perú porque las condiciones eran buenas. A raíz de ello mi padre se quedó en el Perú para construir el observatorio y observar la corona del sol. Se construye el observatorio gracias a una donación de empresas y científicos japoneses, se tarda cerca de veinte años, pero lamentablemente es destruido por Sendero Luminoso y Japón como una forma de reparar este daño a continuado con la ayuda. La idea es clara, que queremos que se forme la astronomía en el Perú. El rumbo que estamos tomando no está equivocado y así lo entienden en Japón.

¿La figura de su padre influyó para que usted sea astrofísico?
Tuve la suerte de que mi padre no me dijo «tú vas a ser astrónomo», pero a la vez es complicado, porque cuando uno es joven muchas veces no sabe dónde está parado y hay que ir buscando lo que a uno le gusta y debe ser en la vida. Todo lo que ha hecho mi padre he tenido que entenderlo, digerirlo y encontrarle su significado. Porque uno empieza a cuestionarse qué hacía yo acá, pues mi padre pudo vivir tranquilamente en Japón pero me di cuenta de que mi padre era una persona respetada, y eso me empujó hacia este lado, porque lo quieren mucho en Huancayo y en Lima, también los nikkeis.

Cuando terminé de estudiar física estaba dudando si seguir geofísica, pero estando con unos amigos japoneses en Huancayo me preguntan: «¿cuál es la Cruz del Sur?» yo se las muestro y ellos se pusieron contectos, eso fue algo que me empujó a estudiar astrofísica, porque con lo poco que sabía la gente se ponía contenta

¿Y su padre le enseñaba de astronomía?
Casi nada (risas), es algo curioso, pero cuando él dejaba un telecospio yo lo armaba y curiosiaba, llamaba a mis amigos y disfrutábamos viendo.

¿Su papá ya está retirado?
No, felizmente el IGP le ha otorgado el cargo de investigador científico emérito, entonces puede venir cuando quiera. Ahora ha estado yendo al observatorio de Ancón, un poco menos que antes, pero siempre está atento a sus 82 años y aportando con ideas nuevas.

¿Qué recuerda de los años en Huancayo?
Lo que disfrutaba mucho con mi padre era cuando salíamos a las 4:00 a.m. a Cosmos, en Huancayo, y regresábamos en la noche, esa zona era puna y no había nada, pero igual me divertía jugando mientras mi papá hacía sus observaciones.

¿Cuál es la mayor enseñanza que le dio su padre?
La persistencia, porque trabajar en este campo que no es nada conocido y donde hay más problemas que otra cosa es difícil, si uno se rinde a la primera no se puede avanzar, hay que estar trabajando día y noche. Y eso lo ha demostrado mi padre durante toda su vida.

¿Por qué él decidió quedarse en Perú?
Eso es algo muy importante. Por el trabajo que hacía había mucha responsabilidad, no era un compromiso por escrito, sino que detrás de él habían muchas personas trabajando, y él se apoyaba en eso, que no podía dejar las cosas a medio hacer, tenía un compromiso moral de dejar todo funcionando y completo. Pasó el tiempo y llegó el momento de decidir, vio que ya estaba establecido en Perú.

¿Cómo está conformada su familia?
Yo tengo un hermano mayor (Misao) que nació en Japón, él estuvo hasta los ocho años en Huancayo y regresó a Japón y se crió con mis parientes, luego vengo yo y después mi hermana (Martha).

Yo soy casado, tengo un hijo de dieciseis años, él nació en Japón. Yo hacía mi maestría en la Universidad de Kagoshima y ahí conocí a mi esposa. Mi hijo termina el colegio este año.

¿También se inclina por la astronomía?
No creo, difícil es tener una tercera generación, pero uno nunca sabe.