Por Grace Gálvez Núñez
Nacido en Miraflores el 12 de agosto de 1960, Eduardo Tokeshi, el reconocido artista plástico, es descendiente de okinawenses, su madre es de Motobu y su papá de Kunigami. Está casado con la pintora Luz Letts, con quien tiene tres hijos: los mellizos Martín y Elisa de 13 años, y Alina de 10. Él sabe que ellos seguirán el camino de las artes, pues conviven a diario con él; sin embargo, cuando Eduardo era niño, él optó por seguir el camino menos esperado por sus padres.
¿Ser asmático de niño realmente lo indujo a ser pintor?
Claro, al ser un niño enfermo y estar postrado en cama, algo tiene que hacer uno. Entonces en esos años en donde no había televisión ni nada, había dos cosas para distraerse: uno leía o dibujaba. Yo prefería leer cómics, que era ver figuras y dibujar. Indudablemente si no hubiera tenido una vocación habría dibujado, y hubiera terminado haciendo otra cosa tal vez, pero ese hecho, más el hecho de la vocación, creo que lo hace a uno pintor.
Hay cientos de casos de escritores o poetas que también han sido asmáticos de chicos y justamente lo único que podían hacer era leer. Eso, sumado a su talento y vocación, dieron como resultado un poeta, un novelista.
¿A qué se dedicaban sus padres?
Se dedicaban a los negocios. Mi madre manejaba una bodega en el Centro de Lima y mi padre un basar de ropa en el Mercado Central. Pero está el hecho de que mi mamá me enseñó a dibujar, me hizo los primeros dibujos. Me enseñaba a dibujar gatos, a dibujar un sombrero, a varias cosas, a lo más elemental, cómo hacer un gato con el número ocho, cosas muy elementales que en el fondo son una manera de meterse al dibujo.
¿Cómo tomaron sus padres su decisión de ser artista?
Como es lógico se preocuparon, pero increíblemente me apoyaron mucho, sin reservas, me apoyaron bastante. Uno pensaría que de una familia de comerciantes aparecería la oposición a seguir una carrera tan inestable, tan irregular, tan del día a día, pero me apoyaron bastante, me apoyaron especialmente no oponiéndose, cosa que les agradezco.
Siempre he presentido por parte de ellos no sólo su apoyo, sino su orgullo de padres, eso me parece invalorable, a pesar de que no lo expresen siempre, siempre sé que están atentos a lo que hago.
¿Y qué serán sus hijos?
Mi hija canta (Elisa); mi hijo (Martín) quiere ser, por ahora, pintor; y mi hija menor (Alina) quiere ser diseñadora gráfica. Eso les gusta, es su mundo, es donde han crecido, lo raro sería que quieran ser otra cosa, ninguno va a ser ingeniero de hecho o abogado… tal vez podrían ser escritores, pero siempre relacionados a esto.
Ellos se han criado en un medio artístico, o sea para ellos no es raro, para ellos es una manera de vivir, están en contacto con el arte de manera natural.
¿Y si alguno se revela como usted?
El hijo del director de la escuela donde yo estudié era matemático. En realidad uno nunca sabe, pero si tienen una familia de pintores, una madre que pinta, un padre que pinta, lo lógico sería que se dediquen de pronto a eso, les parece más cercano, un mundo más manejable.
¿Cuáles son sus pasatiempos?
No tengo muchos. Leer es uno de ellos, ver películas, escribir a veces y estar con los chicos, ir al cine. No tengo un pasatiempo porque usualmente lo que yo hago es un pasatiempo para otros. O sea mi pasatiempo debería ser hacer cirugía a corazón abierto, defender un caso, diseñar un edificio. Lo que para otros es un pasatiempo, para mí es mi vida.