A manera de homenaje póstumo, presentamos esta entrevista a Julio Heshiki Igue quien nació el 7 de mayo de 1930 en la actual distrito de San Martín de Porres. Heshiki falleció el año pasado. Fue uno de los principales difusores del koten y mingyo en tierras peruanas, dejando su legado a la nueva generación. La entrevista es un fragmento del documental El sanshin en el Perú que próximamente será presentado en nuestro medio.
¿De qué lugar de Okinawa es usted descendiente?
Ginoza Son.
¿Cuándo empezó a tocar samisen?
Empecé antes de la Segunda Guerra Mundial. Todos los japoneses que venían de Okinawa no sabían el idioma castellano. Hablaban en hogen entonces los niños y los que nacieron aquí hablaban en uchinaguchi. Allí los días sábados y domingo se reunían y tocaban samisen y esas cosas.
¿Y después de la Segunda Guerra Mundial?
Seguía tocando samisen, tendría 10 u 11 años. En todas las reuniones tocaba para que la gente baile. Me gustó bastante y aprendí también el idioma hasta el segundo año de media. Estaba atrasado en estudio de español, pero en la noche estudiaba, terminando primaria con las justas. Se tranquilizó después todo y las personas comenzaron a pensar en comprar propiedades en el Perú y hacer su vida aquí.
¿Cuándo se formó Nomura Ryu?
En 1949 se formó Nomura Ryu Onga Kyoukai. Se reunieron todos los sensei de edad. Fueron cerca de 200 personas. Por cinco años se hizo el festival. Había un lugar llamado Jardín Perú. Allí se reunían para tocar samisen. Éramos como 60 personas entre hombres y mujeres. Los hombres tocábamos samisen y las mujeres tocaban koto. Así se fundó nuestra institución.
¿Cómo fue la llegada del samisen al Perú?
Según la historia en 1905 no había samisen en el Perú. Llegaron después de 1905. Poco a poco iban llegando. No habían partituras tampoco. Eso lo llamamos seigakujo. Al lado de las partituras llegan unas letras pequeñas que son la melodía. Eso no había. Eso llegó recién en 1935. Entonces empezaron a practicar koten porque ya era todo más fácil. Con las partituras estaba ya todo más coordinado, entonces fueron aumentando los simpatizantes que querían aprender samisen.
Con la llegada de las partituras ¿se ordenaron más las reuniones?
Llegó 1949 y en el Teatro Bolivar se hacían festivales y bailes. Cantaban y bailaban. En ese tiempo yo estaba tocando mingyo. Todavía no estaba en koten. Y en 1960 o 61 llegó Uezu Yasuo sensei, de Gushikawa, familia de Okuyama Eisei. Allí me llamó para que lo acompañara a tocar samisen. Empezamos con 5 o 6 personas. Allí empezó el club de mingyo de Uezu y ya llegamos como a 100 personas. Los que habían fundado el grupo en 1949 algunos habían fallecido, otros estaban en Estados Unidos y en otros lugares y empezaron los nuevos con Oyama Kioso sensei, Miyahira sensei, habían como 10 sensei y empezaron a cultivar Nomura Ryu y todos los meses se reunían en el local del okinawense de Miro Quezada.
¿Y cómo sacó el título de profesor?
En 1981 llegó el presidente de Nomura Ryu de Okinawa, Shimabukuro Masao sensei y yo con Miyara sensei estabamos tocando y me dice: «Heshiki sensei, ¿usted es nisei?, usted toca muy bien, canta muy bien, le vamos a dar título de profesor». Yo me negué primero, si no habían nisei que tocaban samisen, habían dos o tres. «Te va a servir para el futuro» me decía, tal vez mañana más tarde los sansei quieran aprender koten. Graba tus canciones me dijo y después él se las llevó. En eso Matayoshi san estaba en Okinawa y con él me mandó el título de profesor de Nomura Ryu y en 1983 viene Teihan sensei y me dice «como usted sacó título de koten y no de mingyo, le vamos a dar, con mingyo se alegra la fiesta, porque si tu vas a tocar koten, todo el mundo se va a dormir», me dijo.
¿Cómo fue su experiencia en Ginoza?
En 1986 vino el alcalde de Ginoza Son y me dijo que al siguiente año iban a empezar con la beca del sonjinkai y me dijo que yo tenía que ir primero. Yo tenía 56 años, me negué, pero el alcalde había venido con su señora y me dijeron que acepte la beca y al final acepté. Cuando llegué a Nihon todos pensaron que yo era issei, me preguntaron donde había aprendido nihongo, donde había aprendido samisen y me dijeron que era la primera vez que un nisei va a Okinawa y sabe hablar hogen y tocar samisen. Yo les decía, hay bastantes sempai que hablan hogen y tocan samisen y no me creyeron. Les dije que trataran de dar más becas a los peruanos. Justo en ese tiempo habían 40 o 50 becados de todos los países del mundo. Querían que hable por todos los becados que estaban en Okinawa. Todos los becados aprenden a tocar samisen y un baile. La beca favorece mucho porque vienen con otra mentalidad. Esa educación japonesa es muy buena.
¿Qué percibió cuando regresó de Japón luego de casi 10 años?
En 1990 me fui a Japón y cuando regresé en 1999 me sorprendí porque ví que tocan samisen los sansei y le pregunto a Nakada ¿dónde están aprendiendo a tocar samisen?, no sé me dijo, todavía no aprendía a tocar samisen, después me encontré con Tony Kobashicawa y me dió gusto que habían bastantes jóvenes que estaban aprendiendo a tocar samisen. Allí la conocí a Saori Takaesu y me dice para que le enseñe a tocar y a cantar y ese año (1999) estuve hasta fin de año y por cuestiones de trabajo me fui a Cañete.
Hasta el 2006 estaba (al frente de Nomura Ryu) Germán Miyahira yo estaba contento y derrepente me dicen que había fallecido y entonces la Sra. Nakada me llama y me dice para que me haga cargo de Nomura Ryu. Ya estaba jubilado pero por lo que falleció Germán me tuve que hacer cargo y mandé una carta a Okinawa y sigo hasta ahora para dejar lo que yo sé. Si no lo hago público no tengo valor ¿no?. Si le dejo el conocimiento a los alumnos, 10 o 15, queda para el futuro...