Julio Kuroiwa Horiuchi, uno de los científicos peruanos más connotados en el mundo recibió el Premio Esteban Campodónico Figallo que entrega la Universidad de Piura y la Fundación Clover de Nueva York.
Kuroiwa fue distinguido en el área de Actividad Profesional Destacada, "por su competente y generosa dedicación, a través de la docencia universitaria, la investigación y una incansable labor de difusión, a la mitigación de los efectos de los desastres de origen natural", de acuerdo al jurado del premio.
El destacado ingeniero nikkei fue premiado junto al C.E.E. Fernando Wiese Eslava, institución ganadora en el área de Servicios Directos a la Sociedad, "por su compromiso, mantenido a lo largo de más de cinco décadas, hacia los niños con déficit auditivo del país, especialmente procedentes de hogares de escasos recursos, a quienes se ha rehabilitado haciendo posible su plena integración en la sociedad".
La ceremonia de premiación se realizó el pasado lunes en las instalaciones de la sede de Lima de la Universidad de Piura, hasta donde llegaron distintas personalidades.
El premio a Kuroiwa fue entregado por el rector de la Universidad de Piura Antonio Abruña Puyol y el director de la Fundación Clover, Ralph Coti.
Con su trabajo, Kuroiwa “fomenta la cultura de prevención y de convivencia en armonía con la naturaleza, en beneficio principalmente de la población de menores recursos, alcanzando por ello amplio reconocimiento nacional e internacional”, señalaron los representantes de la universidad. Su candidatura fue propuesta por el Instituto Nacional de Defensa Civil.
Durante su intervención Kuroiwa destacó la importancia de estar prevenidos en caso de desastres naturales. Indicó que un sismo mayor a ocho grados con un epicentro cerca a Lima originaría pérdidas por más de 22 mil millones de dólares y que frenaría el vigoroso crecimiento económico del país.
"Después de estudiar el terremoto de Pisco en el 2007, puedo mencionar que una de las principales causas del retraso en la reconstrucción, que está causando tanto sufrimiento a los damnificados, es que las universidades peruanas no están produciendo los profesionales que el país necesita para la reducción de los desastres. Esta es una autocrítica, como profesor universitario, pero que se ha superado en los próximos años. En el tiempo que Dios me de, el objetivo de mi vida es reducir al máximo las pérdidas humanas y materiales que pueda originar un terremoto o tsunami de gran magnitud y proteger la vida de las personas con menores recursos", señaló.
"Esto solo se podrá lograr si se trabaja en equipo, el paso más importante fue dado el 17 de diciembre en Palacio de Gobierno, donde en una reunión del Acuerdo Nacional se decidió que la política del Estado fuera la gestión del riesgo de desastres. Ese documento liderará las acciones de los poderes del Estado y la sociedad en general como hoja de ruta para los próximos años", añadió.
LABOR DE PREVENCIÓN
El ingeniero Julio Kuroiwa (Cañete, 1936), realizó sus estudios en la facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Nacional de Ingeniería. Durante más de 40 años estudia los efectos locales de sismos, tsunamis, actividad volcánica e inundaciones, incluyendo los efectos del Niño, lo cual le ha permitido desarrollar métodos y técnicas de microzonificación y dos métodos simplificados para ciudades medianas y pequeñas que permiten obtener un mapa de peligros, labor que se ha logrado realizar en 134 ciudades peruanas con 6.45 millones de habitantes. Todo esto le ha valido reconocimiento internacional.
Su mayor preocupación es el 45% de peruanos que viven en casas de adobe, que pueden convertirse en trampas mortales de ocurrir terremotos con magnitudes mayores de 8 grados, con probabilidades de muchas víctimas.